Aquí no estamos hoy para pedir más dinero, más poder adquisitivo ni nada, nuestra gran preocupación es el ferrocarril público y social.
Estamos viendo que el gasto de la empresa se va solamente para el ave y mientras tanto la vía y los trenes convencionales los van dejando morir poco a poco.
Es más, el dinero que se dedica a la vía convencional solamente es en aquellos momentos en que ha sucedido un accidente o que sobra un poquitín de dinero y parchean de alguna manera la vía.
¿Qué es lo que pasa pues que, si la vía no se repara, se producen muchas limitaciones de velocidad y a la vez que desciendes la velocidad, los trenes tardan más en llegar a su destino y también repercute en el mismo tren, que van a tener más averías.


Las distintas encuestas relativas a los hogares, que “fotografía” de manera “media” las condiciones de vida de las personas, en cuanto las rentas salariales y patrimoniales que perciben, nos sigue mostrando que el tiempo que se abrió en el 2008 por el estallido de la “gran estafa” del capitalismo, es un tiempo de precariedad estructural que se incorporó a la realidad social como modo de vida por las clases poderosas y el Estado.