Fin de semana en Donosti, invitado desde la Tabakalera a un encuentro sobre cine y política. En las conversaciones pregunto cómo está Donosti, qué pasa, si se mueve algo. No recibo muy buenas noticias: al parecer, la gestión de Bildu no consiguió introducir cambios significativos de tendencia, ahora con el PNV la lógica de mercado se expande con un punto vengativo (proyecto de metro hasta la playa de La Concha, turistización de la parte vieja…) y políticamente aún se vive en la “resaca” del conflicto vasco. “Pasarán muchos años antes de que algo nuevo y distinto pueda irrumpir por aquí”, me dice alguien. Y sin embargo…
Me contactan desde la acampada Gipuzkoa Zutik! (@GipuzkoaZutik) contra el proyecto de incineradora. Les he visto estos días plantados en los jardines –belle epoque– de la plaza Guipuzkoa, frente al edificio de la Diputación, pero la verdad es que no me he detenido a mirar. Seguramente yo mismo estoy instalado en esa idea de que nada nuevo y distinto puede pasar por mucho tiempo allí donde hay aún tantas heridas abiertas, nada por fuera de las identidades y posiciones ya conocidas, no codificado. “Serán las juventudes de la izquierda abertzale”, imagino que pensé inconscientemente al pasar por la plaza.






Olabeagako kultur elkarte baten, svastikak eta SS sinboloak, Hitlerren aldeko mezuak margotu dituzte








