Los beneficios hasta el mes de junio de Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa y EDP sumaron 4.225 millones de euros, tan solo un 1,65% menos que el año anterior, y esto en plena crisis que azota a los consumidores.
Este es el contexto en el que se presentó la reforma eléctrica del Gobierno, destinada a terminar con el déficit de tarifa -dinero que debe el Estado a las eléctricas-, y que supondrá un importante ataque a la economía de los consumidores.
Poner en la misma balanza a los consumidores que a las grandes empresas es un juego tramposo. Por eso, cuando se pretende vender que la reforma eléctrica paliará el déficit de tarifa con el esfuerzo equilibrado de consumidores, Estado y empresas, se están escamoteando aristas de la realidad. Son los consumidores los que más caro van a pagar el pato.
















