Mujeres, muchas de ellas de origen extranjero, las que han ocupado esos huecos de manera formal y en muchos casos informal, como ya lo hicieron las autóctonas en otros tiempos. La falta de servicios sociales que atiendan determinadas situaciones como la dependencia, el cambio de las estructuras de los hogares, el aumento de familias reestructuradas, monoparentales, la ausencia de redes de apoyo familiares, la reducción en tamaño de las familias, la dispersión geográfica de las mismas, la falta de políticas de corresponsabilidad que permitan la conciliación de la vida laboral y personal, los modelos productivos, etc., hacen que el trabajo en el hogar, tanto las tareas domésticas como las de cuidado, tengan que ser cubiertos con personas que desempeñan un trabajo que merece tener los mismos derechos que el resto, dejan‐ do de ser una relación especial para ser una relación laboral común.

El «gobierno progresista» y los denominados agentes sociales ultiman un sistema público-privado para fomentar los planes de pensiones
Los riesgos sociales asumidos colectivamente, por estado de bienestar, en esta época de capitalismo ultraliberal, se quiere que sean ahora responsabilidad del individuo. Esta nueva técnica gubernamental, está destinada a crear condiciones, a través de incentivos económicos y fiscales, para orientar a las personas trabajadoras hacia el sector privado. En lugar de prestar servicios (pensiones, sanidad, educación, ..) se distribuye dinero.