Fuimos el primer colectivo de trabajadores españoles abducidos del mercado laboral legal hace dos décadas. Hasta mediados de última década del pasado siglo nos llamaban recepcionistas, conserjes, porteros, bedeles, ordenanzas.
Pero entonces surgieron empresas privadas que, imitando un modelo económico anglosajón, se posicionaron en las relaciones laborales entre nosotros y los clientes, para entre ambos fingir que trabajábamos para aquellas, a fin de separarnos de los convenios sectoriales y aplicarnos sus convenios-basura, que sin excepción imponían condiciones inferiores.
Se ha abierto una campaña de información en Change.org para dar a conocer lo que ocurre a quienes lo desconozcan, sumar apoyos a estas denuncias FIRMA


Desde hace ya varios años, desde la CGT estamos llevando una lucha constante para que
“Todos los sindicatos tienen su propia escuela-academia para trabajar en Correos, pero la más especializada es la de CCOO”, apuntan desde el sindicato CGT, que ha criticado en numerosas ocasiones el peso que han adquirido estos cursos y, sobre todo, “el clientelismo y las corruptelas a las que pueden dar lugar”. “El dinero para los cursos que imparten los sindicatos sale de bonificaciones que hace la Seguridad Social en las cuotas empresariales a la misma”, explica una portavoz de CGT Correos que recuerda que su sindicato ha decidido por este motivo no participar en la formación a pesar de contar con representación suficiente para impartirla.
Estamos en un momento crítico para el Capital y no sólo para las sociedades. El modo de producción está cada vez más alejado de la base material real. Ser realista hoy es abrir los ojos al monstruoso irrealismo del mundo en el que vivimos. No hay que romper amarras con el mundo real, conceptualmente, con pensamiento crítico, y discirniendo que es verdad y que es mentira.
CGT considera que no existe valla que detenga a quien sufre hambre o miedo y acusa al PSOE de Sánchez de practicar la “socialdemagogia”.
CGT, un Sindicato sin ataduras, independiente del poder político o económico, que cuenta sólo con sus propios medios, renunciando a toda aportación no reglada, ni a participación alguna en estamentos de «control» al lado del poder. Un Sindicato como herramienta eficaz de las personas que lo integran.
