“Para ganarme el pan /acudo cada mañana al mercado /donde se compran mentiras /lleno de ilusión /me pongo en la cola de los vendedores”.
(Bertolt Brecht guionista en Hollywood)
La noche en que los titiriteros ingresaron en prisión acusados de apología del terrorismo sufrieron una triple afrenta: la del juez inquisidor que dictó el esperpéntico auto; la de los políticos de izquierda que, como Manuela Carmena y Pablo Iglesias, callaron de entrada mientras asistían complacidos a la gala de los Premios Goya; y la de los propias estrellas de cine, teatro y televisión que celebraban el treinta aniversario de la Academia ajenas a que la libertad de expresión estaba siendo atropellada en las personas de dos humildes cómicos.
El verdadero carnaval de esa jornada estaba en esa alfombra roja y el guiñol en la concejala de Cultura, Celia Mayer, del partido Podemos, que los denunció ante los tribunales para escapar de sus responsabilidades.
Hay mucha gente que, como Brecht, acuden también todos los años donde se compran mentiras. A la entrega de los Premios Goya que concede la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. ¡Ahí es nada! Artes y Ciencias gazpachadas. Un oxímoron como el socialismo científico. Pero también, como aquel desiderátum, en un solo país, el único autorizado.












Hoy lunes 1 de febrero, y a las 8 de la mañana, se abre el plazo para solicitar las ayudas de emergencia social en el Ayuntamiento de Barakaldo.


El hallazgo fue realizado por integrantes de la organización civil Los Otros Desaparecidos de Iguala, agrupación que desde fines de 2014 ha recuperado 321 cuerpos, de los cuales a la fecha sólo 15 han sido identificados.