El CETA y el TTIP tienen como objetivo maximizar los beneficios de las empresas en perjuicio de las personas trabajadoras y ciudadanas.
El CETA y el TTIP, no es solo un tratado para eliminar las barreras al comercio, sino es otra vuelta de tuerca para eliminar las conquistas sociales, donde seguirá aumentando la pobreza, la desigualdad y el enriquecimiento de unos pocos.
El CETA y el TTIP no son tratado, son un golpe de Estado, con las siguientes consecuencias:
En lo social: Privatización de los servicios públicos en sanidad, enseñanza, ..
Trabajo: Pérdida de puestos de trabajo en la industria y agricultura por invasión de productos baratos y de mala calidad. Deslocalizaciones de empresas.
Laboral: armonización a la baja de las leyes laborales, no aplicación de: convenios, derechos laborales, derechos sindicales. Desaparición del salario mínimo y dumping social.






Nos arrastran a la precariedad…
Todo esto es un auténtico despropósito, y lo saben. Llegará el día en que la mentira no se podrá sostener; el día en que el rey ya no irá vestido con sus mejores galas, sino desnudo. Y ese día, seguiremos pidiendo explicaciones y responsabilidades a todos y todas aquellas que han mirado para otro lado.

La Sección Sindical de CGT en HPE destinó los anteriores 6000 euros a financiar la caja de resistencia de un ERE que hizo la empresa en Zaragoza. La empresa volvió a vulnerar los derechos de los huelguistas, así que esta vez abonará 8000 euros a la sección de CGT, que servirán para financiar próximas luchas de los trabajadores de HPE.
Los niveles de paro son alarmantes desde hace años, los servicios públicos saqueados, las instituciones burguesas pierden el más mínimo barniz democrático… Todo esto ocurre en medio de una pasividad sorprendente que se concreta en el apoyo electoral monolítico a partidos mafiosos y neoliberales.
Si a cualquier estudiante de ciencias económicas se le pide que defina y ubique en el plan de estudios conceptos cómo “economía capitalista”, “poder”, “lucha de clases”, “distribución de renta y riqueza”, “sindicalismo” o “democracia económica” seguramente nos encontraremos con el decepcionante resultado de su desconocimiento o al menos de su identificación en los “márgenes” del tronco analítico central de la contabilidad, la economía de empresa, la micro y macroeconomía o la política económica