Ante el chantaje del cierre de la planta de Zumárraga, el Gobierno Vasco, propone inyectar dinero público, para lo cual pretende recabar el respaldo de la Diputación de Gipuzkoa, los ayuntamientos de la zona y los trabajadores de la planta, para que se acometan “determinadas inversiones” para mejorar los costes y competitividad.
Otra política industrial es posible. Los subsidios al capital son parte de la política neoliberal de competición global. Los gobiernos usan los subsidios para tratar de hacer más competitivo su país o su región, de cara a la inversión extranjera y atraer empresas de otras partes del país.
La política de los subsidios, solamente beneficia a los capitalistas, en este caso al mayor capitalista del acero del mundo, que precisamente no es vasco. Además hay que tener en cuenta los efectos en recortes de gasto público. No hay evidencias que demuestren que los subsidios fomenten el crecimiento o los niveles de vida.
















