La sanidad privada parásita la pública y como ocurre con los parásitos, cuanto más se desarrolla una, más se debilita la otra.
A fines de la década de los 90, PP, PSOE, PNV, CiU y CC – al votar en el Congreso la Ley 15/97 de nuevas formas de gestión – abrieron la puerta a la entrada masiva del capital privado en la gestión de hospitales y todo tipo de centro sanitario. El aplauso público de CC.OO. a esa Ley es buena muestra de la actitud complaciente de los sindicatos mayoritarios ante la privatización.
Gobiernos autonómicos integrados por todo tipo de partidos – PP, PSOE, IU, CiU y ERC – han entregado la gestión de hospitales al negocio empresarial.Para que el negocio privado fluya es clave el personal médico que es quien prescribe medios diagnósticos y tratamientos y quien en definitiva determina la mayor parte del gasto.
