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El Gobierno Vasco aprueba ayudas al alquiler y a la emergencia habitacional muy por debajo de las estatales.

El B.O.P.V. del 5  de  mayo  recoge  una  ayuda  máxima  de 250  €  MES para personas y familias vulnerables afectadas por el COVID-19 que  vivan de alquiler en una vivienda libre. Contrasta esta ayuda con las aprobadas en el ESTADO (Orden 336/2020, de 9 abril), que pueden llegar hasta los 900 € mes, y el 100% del alquiler, durante seis meses. 5.400 € Estado frente a 1.500 € Euskadi.

Según la ORDEN 30/4 DEL GV, son medidas “equivalentes al nuevo programa de ayudas estatal en los alquileres de vivienda habitual”. Una falacia. Además, las ayudas se darán mientras no se agote el presupuesto, y se exige un año de residencia ininterrumpida antes de la solicitud. De hecho, en muchos casos  será  más  sencillo   solicitar  los PRÉSTAMOS   I.C.O. aprobados   en el ESTADO y, posteriormente, solicitar los 250 €, dado que no será necesario probar la vulnerabilidad económica por segunda vez. Unos PRÉSTAMOS I.C.O. que garantizan el pago a “fondos buitre” y especuladores, a quienes exigimos que exoneren, y por los que la banca cobrará un 1.5% de interés.

Esta ORDEN DEL G.V. recoge también las ayudas para proporcionar alternativa habitacional a víctimas de la violencia machista, de los desahucios, a personas sin hogar, y a las especialmente vulnerables. En el ESTADO se trata de proporcionar una ALTERNATIVA HABITACIONAL INMEDIATA a estas personas y familias, en una vivienda pública o en un alojamiento privado, pudiendo pagar hasta 900 € mes para ello, y hasta 200 € para gastos de mantenimiento, comunidad,  y  suministros  básicos,  y  durante  cinco  años.

En EUSKADI se lavan las manos respecto de este colectivo, pervierten la finalidad de la medida estatal, y aprueban darles 250 € un año si consiguen un contrato de alquiler privado. En lugar de garantizarles un alojamiento digno, adecuado, y asequible, como exige la LEY DE VIVIENDA VASCA, en medio  de una crisis sanitaria y social terrible, les dicen que les darán una cuantía ridícula si se buscan la vida y encuentran un piso de alquiler. Curiosamente, a los únicos que no se les exige un contrato son a los miles de personas que no tienen hogar, actualmente confinados en gimnasios, pabellones, y espacios colectivos, por razones sanitarias y no de emergencia habitacional.

El confinamiento para reducir los contagios ha dejado claro que tener un techo es esencial para la salud y para la vida, y que no se ha protegido debidamente a mujeres y menores que son quienes actualmente sufren mayoritariamente el hacinamiento, viven en habitaciones, o en infraviviendas, en camping, o en espacios que no son ni dignos ni adecuados.

En EUSKADI, sólo 2 de cada 100 viviendas son de alquiler social, frente a 13 de media en EUROPA, y una parte importante de las familias que viven de alquiler en el sector privado son vulnerables. Después de 5 años de vigencia de una ley de vivienda que despertó simpatías y expectativas, el G.V. ha reducido el derecho a un bien de primera necesidad a una ayuda económica insuficiente y discriminatoria, mientras privatiza viviendas de protección pública y se pliega a los intereses privados. No hay medidas presupuestarias de choque para ampliar el parque público de alquiler, ni para movilizar la vivienda deshabitada, ni reforma fiscal urgente, ni medidas para controlar los alquileres e impedir la especulación, ni desarrollo de la ley de vivienda. La gestión socialista de la política de vivienda vasca ha sucumbido, arrinconada, en un gobierno dominado por un partido que prioriza más lo privado que lo público.

No sólo la norma es restrictiva sino que también puede serlo la interpretación para ser aplicada. La noticia de que el GV sólo ha considerado validas un 35% de las 2.000 solicitudes de ayuda presentadas en el sector público no es muy esperanzadora. No se puede exigir un montón de burocracia y papeleo a personas vulnerables que tienen dificultades para usar las nuevas tecnologías de comunicación. STOP DESAHUCIOS EUSKADI seguiremos defendiendo el MANIFIESTO DE MEDIDAS URGENTES ANTE LA EMERGENCIA HABITACIONAL EN EUSKADI porque la vivienda se ha demostrado que es esencial para las personas.

 

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