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Así nos estafan las 3 grandes empresas eléctricas con el consentimiento del gobierno de turno

El oligopolio energético español está formado por Iberdrola, Endesa y Gas Natural-Fenosa, producen el 90% de la energía que suministra España y el precio es el tercero más caro de los países de la zona europea. En los años de la crisis han ganado 56.000 millones de euros, más de 5.000 millones al año.

Estas empresas eléctricas gracias a sus relaciones con el poder político a través de las puertas giratorias  (dentro de los consejos de administración de estas empresas han estado y están políticos de primera fila como Aznar, Felipe González, Elena Salgado, Pedro Solbes, Acebes, etc.), han conseguido que la legislación se adapte a la consecución de grandes beneficios. No se sabe cuánto cuesta  producir la electricidad suministrada, se niegan a que sean auditados los costes de producción, se niegan al aumento de las energías renovables y el gobierno, ya sea de PP o del PSOE, no los obliga.

El importe de la factura de electricidad viene determinado por los costes de producción, los costes regulados y los impuestos aplicados.

LOS COSTES DE PRODUCCIÓN (entorno al 30% de la factura). Se determinan en  un mercado mayorista al que acuden los productores de energía y los grandes compradores: grandes empresas muy demandantes de energía (Arcelor, Renfe, industrias químicas). Las plantas de generación informan para cada hora del día siguiente de la energía eléctrica que pueden ofrecer y el precio que quieren cobrar por ella, y las distintas ofertas se ordenan en función del precio, primero las más baratas y al final las más caras.

Mediante un sistema de subasta se ajusta la demanda prevista a la oferta existente y en ese punto se fija el precio de mercado. Ese precio, que corresponde al de la tecnología más cara que se precisa para cubrir la demanda, es el que cobran todas las centrales que han entrado en el sistema, independientemente del precio original con que pujaron. Así durante la última semana del mes de Enero los precios se dispararon por la demanda interna a causa de la ola de frio y la demanda externa por el parón de un mes por mantenimiento de 22 de las 55 centrales nucleares de Francia.

Este hecho tiene como consecuencia que, excepto en las tecnologías más caras, el resto se lleven beneficios extraordinarios, especialmente las más baratas, como son las nucleares o las grandes centrales hidroeléctricas, en su mayoría amortizadas y con costes de operación bajos.

LOS COSTES REGULADOS (entorno al 50% de la factura). Están integrados por los siguientes conceptos.

Transporte y Distribución (34% de los costos regulados) . Se paga por este concepto el transporte de la energía desde el lugar de generación hasta el de consumo por la empresa semipública, Red Eléctrica Española.

Servicio de Interrumpibilidad (3% de los costos regulados). Es un servicio que se presta a la gran industria que es gran consumidora de energía (papeleras, cementeras, RENFE). Cuando hay una fuerte demanda de energía en el sistema y para evitar posibles cortes de suministro a los pequeños consumidores, se obliga a esas grandes industrias a reducir su consumo a cambio de una compensación económica que pagamos los pequeños consumidores.

Primas a las energías renovables (39% de los costos regulados). Por permitir reducir las importaciones proporcionando un cierto grado de independencia energética.

 

Déficit tarifario (15% de los costos regulados).  Se regula anualmente y es un invento –único en toda Europa– que puso en marcha Josep Piqué, cuando era ministro de Industria con José María Aznar. Para contener la inflación y entrar en el euro, el ‘liberal’ Gobierno del PP congeló las tarifas, pero al mismo tiempo garantizó por ley a las eléctricas que la diferencia entre lo que realmente costaba la luz y lo que pagaban los consumidores –esto es, el déficit tarifario– se devolvería más adelante y con intereses, a cuenta de posteriores subidas de precio que nos va  a suponer el pago de una deuda de 30.000 millones de euros.

Costes extra peninsulares (5% de los costos regulados).  una tarifa eléctrica única para todos los consumidores independientemente de su lugar de residencia

Incentivos a la disponibilidad y a la inversión (4% de los costos regulados). Las centrales de gas y carbón obtienen una remuneración extra por el mero hecho de existir.

IMPUESTOS APLICADOS (entorno al 20% de la factura) . El sector eléctrico se liberalizó en año 1997 y el gobierno para compensar la posible competencia, recargó el precio con un 5,1127%. Además de ser injusto, a este 5% se le aplica el 21% del IVA, lo que supone un impuesto sobre otro impuesto.

Mientras las empresas eléctricas durante la crisis han tenidos beneficios millonarios, la pobreza energética se ha triplicado y la padecen 7 millones de personas que tienen dificultades o no pueden pagar la factura de la luz. La pobreza energética es inaceptable y no se pude permitir que sea la causa de la muerte prematura de 7.000 personas al año. Es urgente un cambio de modelo energético.

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