Supresión de trenes, falta de revisores y aglomeraciones en el Cercanías de Málaga, cuarto de España en usuarios

Málaga, la capital turística del sur de España, la segunda provincia de Andalucía en población y la sexta de toda España con 1,7 millones de habitantes, arrastra desde hace meses retrasos y suspensiones de trenes en sus dos líneas de Cercanías, lo que ha provocado ya la convocatoria de una decena de jornadas de huelga del personal ferroviario. Renfe asegura que sólo ha habido “cancelaciones puntuales” por una “confluencia de circunstancias coyunturales” y que la línea C-2, donde se han suprimido ocho trenes, estará al 100% a mediados de este mes.

El núcleo de cercanías de Málaga es el cuarto de España en volumen de pasajeros tras Madrid, Barcelona y Valencia, según los datos facilitados por la empresa estatal ferroviaria. Sus dos líneas, la que opera entre la capital y Fuengirola (C-1) por la costa y la que cubre el Valle del Guadalhorce hasta Álora por el interior, registraron 11 millones de viajeros en 2019, lo que supone una media de 30.000 usuarios diarios. Y esas personas llevan meses sufriendo una serie de deficiencias en el servicio que, además de huelgas y manifestaciones, ha provocado la presentación en el Congreso de varias preguntas al Gobierno formuladas por PP y Podemos, socio del ejecutivo de coalición.

CGT, una de las centrales sindicales más importantes en el sector ferroviario, es la organización que ha convocado una decena de jornadas de huelga desde junio –la última este pasado viernes– para protestar por la situación del núcleo de Cercanías de Málaga, agravada durante los meses de verano, cuando la población aumenta considerablemente en el litoral de esta provincia por la llegada de miles de turistas. Según su secretario general en Andalucía, Miguel Montenegro, este año se han suprimido cerca de 2.400 trenes desde el 1 de enero, ocho diarios en la línea C-2 y una cantidad variable en la C-1, que ha llegado hasta 30 en un solo día, debido a la falta de personal, sobre todo de maquinistas, para atender la demanda de lo que está sujeto a Obligación de Servicio Público (OSP) conforme al acuerdo del Consejo de Ministros del 15 de diciembre de 2017.

“Esto es un caos”, asegura Montenegro. Un caos que, según este dirigente sindicalista, se traduce en supresiones de servicios que son anunciadas en la misma estación, sobre la marcha, cuando los viajeros aguardan al tren que ya no va a pasar, en la desesperación de las personas que no llegarán a tiempo a donde tenían que llegar, un trabajo, un colegio, una cita del médico…; que continúa con la falta de interventores dentro de los trenes para controlar que se viaja con billete y se cumplen las medidas de prevención de la covid, y que estalla en las consiguientes aglomeraciones en los ferrocarriles a los que se suben todos los pasajeros que no pudieron hacerlo en el servicio anterior cancelado, haciendo imposible cualquier distancia de seguridad sanitaria. “Es un verdadero abandono del servicio público”, remacha el responsable de CGT Andalucía.

Y todo ese desbarajuste lo acaba pagando el personal de Renfe que trabaja en las ventanillas de las estaciones, el único al que encuentran los usuarios indignados para expresar su malestar con el nuevo retraso inesperado de su tren. Jose es uno de los trabajadores que cada día tienen que soportar la ira de los viajeros más exasperados. Tiene 37 años, pero lo que ha vivido desde hace un año en las ventanillas de diferentes estaciones de la línea C-1 en las que ha trabajado le ha llegado a afectar a la salud. “Es una locura. La gente no sabe cuándo se van a suprimir los trenes. Se forman colas ante la ventanilla, hay insultos, gritos, te ponen la cara colorada, pero tú no puedes hacer nada para solucionarlo. Y en los días que se suprimen más trenes, llegas a casa con los nervios de punta”, cuenta a Público.

Jose recuerda especialmente un día, hace unas dos semanas, cuando, según él, se cancelaron en pleno mes de agosto más de veinte trenes en la línea de Fuengirola, que tiene una frecuencia de paso de 20 minutos. “Ese día fue muy difícil. Hubo supresiones de trenes a todas horas y los pasajeros ponían hojas de reclamaciones, te pegaban cuatro gritos, se desfogaban como podían. Es algo muy desagradable, pero que está ya pasando casi a diario. A nosotros nos dicen que digamos que es por problemas técnicos, pero nosotros sabemos que es por falta de maquinistas”, asegura este empleado.

Pasajeros que no pagan por falta de interventores

Faltan maquinistas y faltan interventores también, según este trabajador. Y eso provoca, además, que mucha gente viaje sin pagar, que se pueda hacer un trayecto de unos 100 kilómetros desde Álora hasta Los Boliches, en Fuengirola, sin tener ni un control de billetes, ni mecánico ni humano. De acuerdo con las estimaciones de CGT, en el núcleo de cercanías de Málaga sería necesario ampliar la plantilla con entre 10 y 12 maquinistas más, con el mismo número en interventores y con otros seis empleados en ventanilla para poder cumplir con lo estipulado en las condiciones de Obligación de Servicio Público.

En el frente sindical, CGT no ha tenido más apoyos para sus convocatorias de huelga, una protesta que afirma Montenegro fue solicitada por la asamblea de trabajadores, pero en el ámbito político sus movilizaciones han tenido bastante repercusión. Los alcaldes de Álora (PSOE), Pizarra (PP) y Cártama (PSOE) han participado en algunas de las manifestaciones para exigir la normalización de los horarios de la línea C-2, que da servicio a una población de unas 50.000 personas en el Valle del Guadalhorce, y su extensión hasta El Chorro, donde se encuentra el Caminito del Rey, uno de los enclaves naturales más visitados últimamente en la provincia de Málaga.

Miguel Espinosa es el primer teniente de alcalde de Cártama, localidad situada a unos 15 kilómetros de la capital que en la última década ha aumentado un 25% su población hasta rebasar los 26.000 habitantes. “Para nosotros es prioritario que se retomen todas las frecuencias del tren a Málaga, porque es un factor muy importante para el desarrollo de nuestro municipio, para el empleo y la economía”, explica el edil.

La supresión de ocho trenes diarios que se llevó a cabo a raíz del confinamiento por la pandemia ha dejado a esta comarca malagueña sin una conexión eficaz con la capital y con otras localidades importantes de la Costa del Sol. Según Espinosa, puedes coger un tren por la mañana para ir a trabajar, pero a la vuelta tienes que esperar una hora y media o dos para volver a casa. “Eso hace que el servicio no sea operativo y que obligue a mucha gente a coger sus vehículos particulares, con lo que eso supone también para el tema de eficiencia energética y la eliminación de gases de efecto invernadero”, se lamenta el primer teniente de alcalde de Cártama.

Despoblación y crisis climática

La importancia del tren como transporte público alternativo al vehículo particular para contribuir a reducir emisiones de CO2 es otro de los principales argumentos de las organizaciones e instituciones que protestan por las deficiencias que arrastran las líneas de Cercanías de Málaga. “Dicen que trabajan por el cambio climático y lo que están haciendo es que la gente deje de utilizar el tren y coja el coche privado. Y eso va en contra también de la lucha contra la despoblación rural”, señala Miguel Montenegro, cuyo sindicato exige además que la línea C-2 se amplíe hasta La Roda de Andalucía y Ronda para atender a la población de las comarcas del interior de la provincia de Málaga y de la Sierra Sur y campiña de Sevilla.

Podemos ya ha presentado en el Congreso una iniciativa dirigida al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del que es responsable su socio de gobierno, el PSOE, en la que pregunta por la situación del servicio de Cercanías en Málaga, las causas de la supresión de trenes, “la inexistencia de personal de intervención” y las medidas que va a adoptar para resolver todos estos problemas. La portavoz de la formación en Málaga capital y concejala del ayuntamiento, Paqui Macías, los ha podido comprobar como usuaria del tren. “Te avisan con cinco, diez minutos de antelación, de que no va a pasar el tren que estás esperando, así que no puedes tener una planificación para ir al trabajo o al colegio o al médico”, critica la edil.

Según Paqui Macías, el problema no es nuevo, pero la situación de las líneas de Cercanías este verano ya ha sido catastrófica, entre otras razones porque muchos turistas cogen también el tren para moverse por la costa y desplazarse a la capital. “Esto hay que solucionarlo —subraya la portavoz de Podemos—, apostando por el tren con un presupuesto suficiente y por eso hemos registrado una batería de preguntas en el Congreso, porque queremos saber cuáles son las soluciones que tiene planteadas Fomento. Es un servicio público que tiene que estar garantizado, porque es, además, fundamental para la vida de muchos pueblos, para vertebrar el territorio, para fijar la población, para el desarrollo sostenible”.

El PSOE también ha tenido que salir al paso de estas protestas, sobre todo a raíz de que el PP pusiese el foco en la situación del núcleo de Cercanías malagueño, en relación a la cual el grupo popular del Congreso ha presentado otra pregunta, mientras sus responsables en los ayuntamientos de la capital, Torremolinos, Benalmádena y Fuengirola anunciaban al unísono acciones contra la supresión de trenes en la línea C-1.

“La apuesta por el ferrocarril del gobierno de Pedro Sánchez es tan firme que se van a adquirir trenes por valor de más de 4.000 millones de euros en los próximos tres años y van a entrar en plantilla 500 nuevos maquinistas, lo que contrasta con los recortes que hizo el PP, que gastó cero euros en compra de trenes y eliminó personal en sus años de gobierno”, manifestó en un comunicado el diputado socialista y presidente de la Comisión de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana en el Congreso, Ignacio López.

“Ha quedado demostrado cómo los intentos continuos de dirigentes del PP sólo se fundamentan en la mentira, puesto que ni se va a desmantelar la línea de Cercanías en la provincia ni difícilmente el Gobierno de España quiere suprimir este servicio en Andalucía ni en el resto de España”, añadía López en el comunicado, donde subrayaba que los servicios de cercanías forman parte de la Oferta de Servicio Público (OSP) de Renfe, “garantizado por contrato año a año con el Ministerio de Transportes”.

Renfe dice que han sido “circunstancias imponderables”

El comunicado del PSOE malagueño fue emitido después de que Renfe asegurase el pasado 24 de agosto que el servicio de la línea C-2 recuperará a mediados de este mes la frecuencia habitual de trenes que había antes de la crisis sanitaria de la covid-19. En una extensa nota informativa, la empresa estatal ferroviaria afirmó que únicamente se habían llevado a cabo “cancelaciones puntuales” de trenes de Cercanías, el 0,023% de la programación regular en el mes de julio y el 0,035 entre el 1 y el 18 de agosto pasados.

Renfe asegura que esas cancelaciones se deben a una “situación coyuntural, resultado de la suma de una serie de circunstancias imponderables y coincidentes en el tiempo”, entre las que menciona “los ajustes” que ha tenido que realizar por las huelgas convocadas por CGT y los servicios que ha tenido que cancelar excepcionalmente por los casos de covid en el colectivo de maquinistas, 11 registrados entre el 1 de julio y el 18 de agosto.

La empresa estatal afirma, además, que en el primer semestre de este año se registró una caída del 61,3% del número de viajeros en el núcleo de Cercanías de Málaga, aunque no aporta los datos del verano, tras haberse suavizado las restricciones por la pandemia y registrado un consiguiente aumento de la llegada de turistas a esta provincia. Renfe, no obstante, pide disculpas a sus clientes por las molestias ocasionadas por las cancelaciones, asegura que informa de ellas “con la máxima antelación posible a través de los distintos canales en las estaciones y trenes” y que los retrasos en la línea C-1 no pasan de los 20 minutos.

La Plataforma por el Tren Rural en Andalucía, de la que forma parte CGT además de un buen número de organizaciones sociales, sindicales y políticas, ha llevado a cabo múltiples movilizaciones en esta comunidad autónoma para exigir más inversiones en la ampliación de las líneas de ferrocarril en los municipios medianos y pequeños que no se benefician de la Alta Velocidad. Según datos de 2018 del ahora denominado Ministerio de Transportes, el 92% de los usuarios de Renfe en España viajan en trenes de cercanías o media distancia convencional, mientras que la alta velocidad de media y larga distancia no supera el 5%.

https://www.publico.es/sociedad/supresion-trenes-falta-revisores-aglomeraciones-cercanias-malaga-cuarto-espana-usuarios.html

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