De cuando nos vendían que privatizar el sector eléctrico bajaría los precios

Año 1996. El recién designado Ministro de Industria y Energía, Josep Piqué, comenzaba la campaña mediática para que la sociedad aceptase la privatización del sector eléctrico. La propuesta del Gobierno de Aznar para abrir a la competencia la generación de energía eléctrica aseguraba una reducción de tarifas en torno al 3%.

La propuesta que Piqué hizo entonces a los presidentes de las eléctricas consistía, entre otras cosas, en “una modificación profunda del Marco Legal Estable por el que hasta ahora se retribuye a las empresas”, centrando “la remuneración de las empresas en lo que defina el propio mercado”. Era el inicio del camino del actual oligopolio eléctrico. La sociedad tragó, y el resultado lo sufrimos hoy en día con récords diarios al alza en los precios de la electricidad, empobreciendo a la sociedad y generando una enorme riqueza en las empresas que se repartieron entonces el pastel eléctrico. Mientras, Piqué vive un retiro dorado en el consejo de administración de diversas empresas. 

Un clan mafioso no se construye de un día para otro. Y con la mafia del sector eléctrico español sucede lo mismo. Su actual monopolio se ha construido desde hace mucho tiempo, y los responsables son múltiples. Una de las caras visibles en la cimentación del entramado que constituye el oligopolio eléctrico actual fue Josep Piqué, que como Ministro de Industria y Energía durante el gobierno de Aznar fue quien más partidario se mostró en público de profundizar el desarrollo de la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional y separar cuanto antes desde un punto de vista jurídico y de gestión las compañías de generación de las de distribución.

La aprobación de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico representó un cambio profundo en la concepción del suministro eléctrico. Este cambio suponía, esencialmente, pasar de un mecanismo de determinación administrativa del coste de generación de electricidad a un procedimiento de mercado en que el precio de la electricidad se fija en base a las ofertas de los productores de energía, pero también en base a la demanda de dicha energía – Josep Piqué en El País, 1998

Sin embargo, el camino se emprendió en 1986, momento en el que se produjo uno de los primeros cambios cuando el Gobierno de Felipe González introdujo el IVA, que desde entonces carga la factura eléctrica. Durante los diez años siguientes, el precio se fijaba anualmente en el Boletín Oficial del Estado. El Gobierno pagaba a las empresas privadas por la producción, transporte y distribución, con la excepción de la empresa pública Endesa.

El proceso de liberalización del mercado eléctrico español comenzó en 1997 con la promulgación de la Ley del Sector Eléctrico 54/1997, reformulada por la Ley 24/2013. Bruselas exigía introducir competencia en una actividad económica estratégica que hasta entonces había permanecido fuertemente intervenida por el Estado. De este modo se seguía la tendencia intelectual, entonces vigente a escala mundial, de liberalizar los más posible el sector eléctrico y aumentar su “eficiencia” pasando al sector privado su toma de decisiones y asunción de riesgos.  

El objetivo de la liberación del mercado eléctrico era “minimizar el coste la energía eléctrica para todo tipo de usuarios, asegurar el suministro y mejorar el aire que respiramos”. A día de hoy, los precios de la electricidad en el Estado español son uno de los más elevados de la UE, y la propiedad pública apenas genera un 5% de la energía eléctrica producida en el Estado.

En conclusión, seguimos incrementando la liberalización del sector eléctrico que permite la reducción de la tarifa eléctrica y de los costes energéticos de las empresas como factor de competitividad, situándose nuestro país como uno de los más abiertos en el ámbito comunitario – Josep Piqué en El País, 1998

https://www.eulixe.com/articulo/foto-del-dia/cuando-nos-vendian-que-privatizar-sector-electrico-bajaria-precios/20210812110029023957.html

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