El espejismo de la inmunidad de rebaño en la covid19 ( Por Juan Gervás )

De las vacunas contra la covid19 se esperaba que: 1) Indujeran una inmunidad persistente, incluso de por vida, 2) disminuyeran los casos, las hospitalizaciones y las muertes por covid19, 3) produjeran escasos y leves efectos adversos a corto y largo plazo, 4) cortaran la cadena de contagios al impedir que el virus SARS-CoV-2 se alojara y proliferara en las mucosas de los vacunados (con lo que protegerían a quienes no se pueden vacunar, lo que llamamos inmunidad de rebaño) y 5) no provocaran la evolución del virus en el sentido de forzar la generación de mutaciones más contagiosas y letales (aquí).

Las vacunas contra la covid19 no producen inmunidad de rebaño

Lamentablemente, las vacunas contra la covid19 no cortan la cadena de contagios pues no impiden que el virus SARS-CoV-2 se aloje y prolifere en las mucosas, especialmente la nasal (aquí y aquí). Es decir, las vacunas contra la covid19 no producen inmunidad de rebaño, y los vacunados son tan peligrosos como los no vacunados para quienes no se pueden vacunar. Por ello, los CDC de los Estados Unidos han introducido cambios en sus recomendaciones a los vacunados en el sentido de que se comporten socialmente como no vacunados (mascarillas, distancia social, evitación de lugares mal ventilados y hacinamientos, etc.) (aquí). En el Reino Unido sigue habiendo casos y brotes de covid19 pese a que casi el 94% de la población tiene anticuerpos contra el SARS-CoV-2 (naturales, por haber pasado la enfermedad, o artificiales, por la vacunación) y, de hecho, Public Health England ha reconocido el problema de que los vacunados probablemente alojen y transmitan virus (la variante delta) (aquí y aquí).

Quizá los virus desaparezcan antes de las mucosas de los vacunados (aquí) pero, literalmente: “If the vaccinated can become infected and, we believe from other studies, potentially spread covid, then herd immunity becomes more mirage than oasis”  (si los vacunados pueden ser infectados, y como creemos por otros estudios, potencialmente propagar el virus, la inmunidad de rebaño se vuelve más un espejismo que un oasis”).  (aquí). Las actuales vacunas contra la covid19, por tanto, no producen inmunidad de rebaño.

No culpabilicemos para promover la vacunación contra la covid19

Es, y ha sido, argumento inmoral para promover la vacunación contra la covid19 el: “Hazlo por ti y por los demás”, “Por Mí, Por Ti, Por Todos” o “Vacunándote puedes proteger a otros”.

Es decir, se pretende hacer creer que la vacunación es un acto individual pero con beneficios individuales y grupales. Y, por consecuencia, la no vacunación es un acto asocial que conlleva daños a terceros.

En otras palabras, se ha hecho creer que las vacunas contra la covid19 producen inmunidad de rebaño y por ello la vacunación (que implica aceptar riesgos de efectos adversos, algunos mortales) tiene la ventaja de ser un bien social.

Siendo falso, ese mismo argumento inmoral se emplea y ha sido empleado para promover la vacunación, incluso obligatoria, de profesionales sanitarios y de asilos (“Para no contagiar a pacientes/residentes”).

Sin embargo, la inmunidad de rebaño ha sido sólo una esperanza, una ilusión con poco fundamento. Literalmente: “The unknowns of how the vaccine affects transmission makes the possibility of achieving herd immunity through vaccination uncertain” (las incógnitas sobre cómo afectan las vacunas covid19 a la transmisión hacen incierta la posibilidad de lograr la inmunidad de rebaño mediante la vacunación) (aquí).

Es, y ha sido, fantasía, un puro espejismo, el “Me vacuno, me protejo y te protejo” y el creer que la vacunación obligatoria general o profesional podría cortar la transmisión (aquí y aquí).

Carecen de ciencia y ética las propuestas de obligatoriedad de vacunación anti-covid19 pues la vacuna es sólo de beneficio individual, y es manipulador el sentimiento de culpabilidad con el que se promueve al hacer creer en un beneficio social (aquí).

En general, las vacunas no producen inmunidad de rebaño

Hay vacunas que producen inmunidad personal y grupal (de rebaño). Es decir, facilitan una respuesta inmunitaria individual que evita los daños de los microbios y además evitan la transmisión de los mismos. Es el caso de la vacuna del sarampión, que produce inmunidad de rebaño al interrumpir la diseminación del virus del sarampión.

Decimos que las vacunas que crean inmunidad de rebaño tienen una “externalidad positiva”, en el sentido de producir un bien a quienes no se vacunan. Son vacunas que evitan la transmisión del germen correspondiente y por ello protegen a quienes no se pueden vacunar, como pacientes con enfermedades/tratamientos inmunodepresores.

En general, las vacunas no producen inmunidad de rebaño. Por ejemplo, no interrumpen la diseminación de los gérmenes las vacunas del tétanos, la difteria, la gripe, la rabia, la meningitis, la covid19, la polio (inyectable), el rotavirus, la tosferina (pertusis), la tuberculosis (BCG), el herpes zoster, los neumococos y la fiebre amarilla.

Quienes están vacunados pueden convertirse en portadores de microbios que pueden infectar y matar a los no vacunados. Es decir, son vacunas que tienen una “externalidad negativa” en el sentido de producir un daño a quienes no se vacunan, por ejemplo pacientes con inmunodeficiencias, o con tratamientos que conllevan disminución de la inmunidad (corticoides, para el cáncer, para trasplantes, anticuerpos monoclonales, etc) (aquí).

Síntesis

La pandemia covid19 es una ecuación con dos términos, el virus SARS-CoV-2 y la sociedad enferma.

Dicho segundo término tiene difícil solución pues pretende resolver los problemas de fondo, su enfermedad, con remedios para el virus, como las vacunas.

Lamentablemente, las personas vacunadas contra la covid19 pueden transmitir los virus como los no vacunados, y ser fuente de contagio.

Precisamos 1/ mejores vacunas para el virus y 2/ cambios profundos para la sociedad enferma (las vacunas sociales) (aquí y aquí).

Juan Gérvas, médico general rural jubilado.

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