Confebask culpa a los sindicatos de los despidos por no aceptar medidas de flexibilidad

Para el presidente de la patronal vasca , Eduardo Zubiaurre, en declaraciones efectuadas ayer martes, los sindicatos son los culpables de algunos despidos por no aceptar medidas de flexibilidad y ajustes en las empresas vascas, poniendo como ejemplo la situación de Tubacex, donde “ha habido durante mucho tiempo una propuesta de ajuste salarial”.

Parece ser que para Confebask, los salarios en el País Vasco, están viviendo una borrachera festiva descontrolada, cuando el salario mínimo interprofesional y el salario medio es de los más bajos de Europa, olvidándose de la precarización de los empleos, la eventualidad, las horas extras sin cobrar, etc., todo bajo el paraguas protector de las Reformas Laborales que han arrasado con la mayoría de los derechos laborales.

Se olvida de los altísimos salarios que gozan los presidentes y directivos de IBEX-35, algunos de los cuales ganas más en un día que una persona trabajadora en un año, así, los salarios de los presidentes de los bancos figuran entre los más cuantiosos del Ibex 35. Jordi Gual (Caixabank) ganó 3,76 millones. La presidenta del Santander, Ana Botín, llegó a embolsarse 9,5 millones, José María Álvarez-Pallete, el presidente ejecutivo de Telefónica, recibió una retribución total, incluyendo sueldo fijo, variable y otros conceptos, de 5.407.782 euros.

El presidente ejecutivo de Inditex, Pablo Isla, recibió un total de 9,48 millones, entre sueldo fijo y variables, y Antonio Huertas, presidente de Mapfre, se embolsó una cifra cercana a los 2,13 millones. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, percibió en 2019 una retribución total de 10,43 millones, un 9,8% más que en 2018, mientras que Víctor Grifols, presidente de Grifols, se embolsó un total de 1,5 millones de euros. 

Respecto a la reforma laboral, Zubiaurre ha comentado que “por lo que sabemos de la CEOE, mucha concreción no hay”, y sobre la negociación de prórroga de los ERTES y la petición de la patronal de que se les permita despedir, lo ha justificado por la dificultad de “mantener plantillas cuando sabes que a medio o largo plazo no vas a necesitarlas”.

Toda una amenaza, ya que detrás de los ERTEs, vienen los ERES, así en el sector financiero de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) de la nueva CaixaBank y de BBVA pueden suponer el despido de unos 13.000 trabajadores, a lo que habrá que sumar la disminución de la plantilla que se acometerá previsiblemente como resultado de la fusión entre Unicaja Banco y Liberbank.

La última perla de Eduardo Zubiaurre ha sido calificar de “irreal” la propuesta del sindicato ELA de subir el impuesto de sociedades al 25 %. Según Zubiaurre, en Euskadi “tenemos una fiscalidad equiparable a nuestro ámbito europeo, el de nuestros competidores”. Lo que es una mentira ya que las grandes empresas sólo tributen realmente por sus beneficios una media del 6,14% a pesar de que el tipo nominal se sitúa en el 24% en la CAV y del 25% en el Estado.

Las bonificaciones y deducciones del IS permiten que las empresas descuenten ciertos gastos de la base de cálculo del impuesto, reduciendo su factura fiscal de forma significativa.

Se dan así paradojas como que las sociedades que declaran el IS hayan recuperado el volumen de beneficios previo a la anterior crisis (Se desconoce como se mantendrán con la crisis del covid-19), mientras que su aportación a las arcas públicas sigue muy por debajo, según el informe anual de recaudación de la Agencia Tributaria (AEAT) correspondiente a 2017.

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