EL 15M sigue “vivo”, fue la conclusión de la jornada conmemorativa y reivindicativa del 4º aniversario, celebrada ayer en la plaza del Arriaga

IMG_0041Anteriormente al 15 de Mayo del 2011, los partidos políticos ocupaban todo el espacio político quitando el protagonismo a la sociedad civil. El 15M con la ocupación de las plazas, con sus asambleas horizontales, con su organización autogestionaria, ausencia de representantes, revocabilidad, democracia directa y consenso, consiguió el empoderamiento de la sociedad civil al grito de NO NOS REPRESENTAN, LE LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES.

Tanto los gobernantes de entonces como  la mayoría de los partidos políticos, se dedicaron a combatir este movimiento, descalificando y reprimiéndole. (Hoy cínicamente nos dicen que fue positivo). El 15M fue un momento de encuentro de la sociedad civil que consiguió desbordar a los políticos, demostrando que  si queremos cambiar las cosa las tenemos que hacer por nosotrxs mismxs y con nuestros medios.

Este sistema organizativo entre iguales, basado en la cooperación, ha demostrado ser más efectivo que las formas organizativas verticales de los partidos políticos de izquierda y del sindicalismo institucional, como lo demuestra la gran demostración de desobediencia civil masiva que tuvo lugar el día de reflexión de las elecciones municipales del 2011, o el rodea al Congreso convocada por la coordinadora del 25S.

Uno de los logros del 15M fue la creación de conciencia política y movilización colectiva, a través de un movimiento asambleario, plural, inclusivo y democrático, que posteriormente se decantó cuando se desmontaron las acampadas, por el impulso de nuevas iniciativas diversificadas en mareas, en plataformas de afectados por las hipotecas, en asambleas de barrio, cooperativas, colectivos como Auditoría Ciudadana de la Deuda o el 15Mparato, que ha conseguido gracias al apoyo económico ciudadano destapar la corrupción en Bankia.

Otros de los muchos logros del 15M ha sido la capacidad de marcar la agenda política de los partidos, no solo los emergentes, donde la reforma constitucional, el derechos a decidir en las cuestiones fundamentales, la trasparencia, la reforma electoral, el impago de la deuda ilegítima, la renta de garantía, entre otras, figuran hoy en los programas electorales de los partidos.

No hay duda que el 15M está vivo y el trabajo autogestionado desde la asamblea, fuera de la lógica electoral, ha demostrado capacidad para dar soluciones a los problemas reales de la gente, con movilizaciones  masivas y persistentes como las mareas, en la lucha contra la privatización de la sanidad o la enseñanza, o con la utilización de la desobediencia civil, como en las luchas para impedir los desalojos de las personas afectadas por las hipotecas.

El 15M que fue combatido por el sistema (ahora dicen que fue ejemplar), estaba o está formado fundamentalmente por dos corriente: una de ellas está por cambiar el sistema y es profundamente anticapitalista, próxima al movimiento alternativo;  la otra,  la parte institucional, la que pretende aprovecharse del prestigio social del 15M para obtener réditos electorales cargándose el fundamento del nacimiento del 15M que nació con el NO NOS REPRESENTAN, está  por  instalarse en unas instituciones decadentes y corruptas.

Si Podemos (el partido que dice ser continuador del 15M), solamente se limita a la pelea electoral, a copar puestos en las decadentes instituciones surgidas tras la constitución del 78, y no impulsa desde la base la movilización de la sociedad civil para impulsar un cambio político de base popular, la marea de votos que puede obtener solo servirá para el: quítate tú para ponerme yo.

 

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