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Cambios en los ERTE: Una desescalada a medida de las empresas

El Real Decreto Ley 18/2020 publicado en el BOE de este martes, dictado por el autoproclamado ‘gobierno más progresista de la historia” ha diseñado unos cambios normativos que son los de siempre: socialización de pérdidas y una desescalada a medida de las empresas . Y lo hacen añadiendo una pizca de golpes de efecto de poco recorrido y todo aquello con la rubrica de los sospechosos habituales: CEOE, CEPYME, CCOO y UGT, que conformarán una vez más, las tristemente famosas comisiones mixtas de paz social.

Estos cambios están preparando el terreno para la finalización de los ERTE de fuerza mayor por COVID-19, ampliando de momento su plazo el 30 de junio y estableciendo nuevas medidas para la puesta en marcha progresiva de la actividad económica de las empresas. ¿A costa de quién? Pues de los trabajadores, como siempre.

El RDL 18/2020 establece que se puedan concatenar ERTE por razones organizativas, técnicas, económicas o de producción cuando finalicen los de fuerza mayor. Para ayudar a las empresas, se amplía la negociación expreso de 7 días a todos los ERTE por causas técnicas, organizativas y de la producción hasta el 30 de junio. Debemos tener presente que una convocatoria de huelga legal requiere, al menos, de estos 7 días. Es decir, ERTE sin posibilidad de hacer huelgas durante el periodo de consultas. El sueño de la patronal .

Cuando no haya representación sindical se sigue manteniendo que, en vez de elegir una representación entre los propios trabajadores / as, lo hagan representantes mayoritarios del sector. Es decir, CCOO y UGT en la gran mayoría de los casos.

Se permite que los ERTE de fuerza mayor sean a la carta (es decir, ahora tendremos; de fuerza mayor total o parcial) pudiendo las empresas desafectar individualmente a trabajadores sin que decaiga el propio ERTE, o transformarlos a ERTE de parte de la jornada.

Se han incluido nuevos casos para que las empresas puedan despedir a trabajadores / as sin devolver las ayudas recibidas en forma de cotizaciones sociales: “en atención a las características específicas de los distintos sectores y la normativa laboral aplicable, teniendo en cuenta, en particular, las especificidades de aquellas empresas que presentan una alta variabilidad o estacionalidad del empleo“. Serán los trabajadores temporales los que están más expuestos a riesgo de despido. Tampoco será obligatorio mantener el empleo en “aquellas empresas en las que concurra un riesgo de concurso de acreedores”. 

Las medidas sociales estrella como el no uso de ERTE de fuerza mayor a empresas con sede en paraísos fiscales o reparto de dividendos tienen múltiples matizaciones. Es difícilmente creíble que a estas alturas y en un mes y medio se hagan nuevos ERTE por fuerza mayor COVID19. Lo que habrá es que derivarán a ERTE por otras razones, como facilita la normativa de este Real Decreto. Y esto no está incluido en esta excepción como tampoco ocurre con los de fuerza mayor iniciados antes del 13 de mayo .

Lo mismo se aplica respecto al reparto de dividendos por empresas de más de 50 trabajadores: todo el mundo que tenía que hacer un ERTE por fuerza mayor, ya lo ha hecho a fecha de hoy. No afectará ni a los realizados ni a las conversiones en ERTE de no fuerza mayor.

Sorprende también la fecha elegida, el 30 de junio. A nadie se le escapa que un buen porcentaje de estos ERTE pueden acabar en EREs, despidos o finalizaciones de contratos temporales. Sin duda qué periodo es mejor que el verano para recibir la primera ola de EREs, cuando la población está distraída por otros factores? Mientras tanto, las grandes empresas seguirán derivando costes al sistema público sin aportar ni un euro más de lo que deberían. Dentro de unos meses se tendrá que pagar la factura mientras salen de escena .

Denunciamos, una vez más, el papel colaboracionista de CCOO y UGT, buena parte de estas medidas y otras han sido debatidas con la patronal y son bien conscientes de sus consecuencias.

Hay que preparar la respuesta. Hay que organizarse.

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