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Los CDR, nueva herramienta política (Por Dídac Costa)

Con el salto a los CDR, el proceso soberanista catalán vuelve a superarse a sí mismo, y a las formas políticas actuales del resto de estados similares.

En una inesperada recuperación del espíritu libertario catalán, que culmina magistralmente con la construcción épica de la silenciada Revolución Social Catalana de 1936, o la Revuelta Remença, en 1480, el proceso pasó de la sociedad civil (referéndums de Arenys & co, primeras grandes diadas indepes con millones en las calles), a la esfera política y parlamentaria, y a la movilización coordinada desde dos grandes organizaciones civiles, Omnium y ANC, lo que ya en sí es una gran innovación en relación al entorno geopolítico. Pero hoy encuentra buena parte de su impulso y fuerza renovada en los barrios y en la ciudadanía completamente auto organizada con los CDR, donde no hay jerarquías, presidentas, ni organizaciones centralizadas.

Por supervivencia, por estrategia y por el cercenamiento por parte de la represión española de las estructuras anteriores: Gobierno, Parlamento, Partidos, Omnium y ANC, cuyos líderes están presos, el soberanismo ha creado nuevas herramientas que sólo pueden recordarnos a los Comités de Defensa de la CNT de los años 20 al estallido de la guerra civil. Que fue lo que permitió que un pueblo casi desarmado venciera el golpe de estado fascista de medio ejército sublevado, en la fecha gloriosa del 19 de Julio de 1936. E iniciara un inédito y aún no igualado proceso de colectivización completa de la economía, en la única revolución donde libertad e igualdad se han dado la mano, en el trágico contexto de guerra civil y agresión fascista y estalinista internacional contra Cataluña.

Con los CDR, la represión española no sabe dónde apuntar. Como sólo entienden de caciques y tauromaquia, no saben a quién pegar para vencer, a quien multar, a quien encarcelar. Decenas de miles de ciudadanos compartimos por igual de manera libre y abierta la coordinación de las muchas respuestas antirepresivas y constituyentes. Estamos en todas partes, y en ninguna.

Ayudados además por las nuevas herramientas de comunicación P2P para una sociedad wikicrática los comunes, entre iguales, libres, abiertas e igualitarias: Open Source Hardware, Monedas locales como las EcoXarxes (EcoRedes), Cooperativismo Integral, Monedas P2P sociales como el Fair Coin o el Croat, que se plantea para el ámbito catalán; el software y la cultura libre, las plataformas cooperativas, la economía alternativa, el ecologismo, etc.

Personalmente, no conozco nada que se parezca a los CDR en el mundo hoy, excepto la Revolución de Rojava en el Kurdistán. En los países “occidentales” es casi impensable que ninguna expresión política masiva pueda mantenerse y vehicularse sin la intermediación de los partidos políticos. Lo que asusta aún hoy muchos tertulianos, analistas y políticos catalanes clásicos (los españoles aún no lo han entendido lo suficiente, como para preocuparse de verdad, como muestra la acusación hace pocos días los “cabecillas de los CDR” ..). Políticos que, como Ponsatí, reconocen que el 1O los superó. No a ellos, al PDCat, ERC o CUP. Sino a las formas políticas clásicas del S. XX. Lo que de hecho era esperable dado el propio significado de ruptura democrática y superación del viejo orden del 1O, por vías innovadoras, nunca vistas, del voto y la desobediencia civil masiva.

Con tácticas de guerrilla para conseguir y defender las urnas y los votos, con uso del Bitcoin y Blockchain, pilar central del nuevo Internet P2P, para esquivar el control del Estado. Montoro aún busca las facturas. Y donde también de forma singular, gobierno, policía catalana y sociedad civil colaboramos activamente, superando al CNI y la represion estatal, que juró durante meses que no habría ni urnas, ni papeleas ni votación. 2,4 millones votamos, y defendimos las urnas desarmados contra sádicos pelotones de policías ultra nacionalistas. Quizás sea esto lo que también asusta al resto de estados, que no nos quieren en sus clubes. Y lo que explica que desgraciadamente, como en 1480, en 1714 o en 1936 parece que nos lo tendremos que hacer todo solos, sin esperar ayudas exteriores de nadie. Sobre todo cuando allí fuera hoy tenemos Putin, Trumps, Erdogans, Francias imperiales, China neoliberal-estalinista, etc. Pero países como Suiza bien que pueden, porque no nosotros? Una cosa es la inevitable y saludable interdependencia en red de todas las naciones y economías del mundo. Otra es la sumisión y falta de soberanía por querer hacer parte de clubes de estados y economías poderosas.

Ganemos o perdamos en estas actuales batallas con el neo-franquismo español, ya hemos ganado muchísimo en humanidad, en madurez política ciudadana y en saber qué tipo de estado no querremos crear por nada del mundo; fácil: nada que se parezca a España y la UE. Y si nunca logramos una República, sin duda, como dijo Miró el 36, “deslumbrará el mundo”, porque nacerá desde un proceso constituyente, una defensa partisana y un asalto a la Bastilla hecho por millones de ciudadanos desde las calles y desde una transversalidad política completa de las fuerzas democráticas y decentes, de la extrema izquierda a la derecha civilizada.

Artículo: Dídac Costa. Sociólogo y Activista. Co-fundador de EcoXarxes, Cooperativa Integral Catalana y Calafou.

 

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