Durante la vigencia del convenio 2011-2014 los sindicatos CCOO-UGT-CSIF pactaron un acuerdo regresivo con Michelin (abril de 2013), gracias al cual se abarataban pluses y se flexibilizaba a la plantilla hasta extremos irracionales, llegándose a trabajar meses y meses sin apenas descansos.

Ante la imposibilidad de aplicar la reforma laboral y descolgarse del convenio, ya que hubiera supuesto enfrentamientos con la plantilla y con la justicia, no pudiendo justificar tales recortes a la vez que obtenía beneficios multimillonarios, tomó la vía de la negociación y gracias a la colaboración de los sindicatos mayoritarios consiguió el 100% de sus objetivos sin siquiera despeinarse.

Finalizada la vigencia del convenio y tras los ingentes beneficios publicados, comienza la negociación de un nuevo convenio y de nuevo la multinacional del caucho desenfunda su tijera y propone recortar los salarios a los nuevos ingresos, pretendiendo pagarles 2€ menos la hora por el mismo trabajo y además aumentar la edad de prejubilación, vía contrato relevo, para toda la plantilla.

Sus propuestas en cuanto a subidas salariales son un canto de sirenas, ya que son absorbidas por los recortes sufridos a partir del acuerdo de abril de 2013 y por la pérdida de poder adquisitivo ligada al anterior convenio.

Estas son las pretensiones de una multinacional que en la península ha llegado a doblar sus beneficios durante los años más duros de la crisis, y que durante el primer semestre de 2015, el grupo ha obtenido un 13,8% más que en el primer semestre del pasado año (707 millones de €).

Desde la parte social se defiende una plataforma de negociación que recoge, a parte de mejoras económicas, reducciones de jornada, compensación en descansos para los trabajadores ligados al turno de noche así como por las horas realizadas en arranques y cierres, mejoras sociales y en los sistemas de trabajo flexibles, en prevención de riesgos laborales…

Pues bien, la empresa ni siquiera se digna a valorar estas propuestas, menospreciando así las reivindicaciones presentadas por los trabajadores.

Michelin, como el resto de multinacionales antepone sus beneficios a las mejoras sociales y laborales, por otro lado el gobierno de turno facilita a las empresas las herramientas necesarias para precarizar más si cabe el empleo, todo ello, sumado a los millones de parados que se encuentran en la absoluta miseria crea un caldo de cultivo perfecto para que estas empresas sigan exprimiendo a sus trabajadores hasta límites insospechados.

La empresa ha convocado una nueva reunión de negociación para el día 10 de septiembre, amenazando con que se mantendrá firme en sus propuestas. Desde CGT entendemos que solamente desde la presión y la movilización por parte de la plantilla podemos frenar sus abusivas pretensiones y conseguir un convenio digno.

Un saludo libertario

Sección Sindical de CGT en Michelin

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