Confebask critica la decisión judicial de Tubacex y demanda que los jueces ratifiquen lo que dicte la patronal

El presidente de Confebask, Eduardo Zubiaurre, ha afirmado que decisiones judiciales como la reciente sentencia del TSJPV que anulan el ERE en Tubacex,  “colocan a las empresas en dificultades” porque generan  “incertidumbre e inseguridad jurídica”, como si los EREs no colocan a las y los trabajadores en la más absoluta incertidumbre  e inseguridad y a veces son auténticos fraudes de Ley.  

Confebask no solo tiene de su parte el poder que le ha sido conferido por la promulgación de las reformas laborales neoliberales y proclama la seguridad jurídica total del despido libre, sin recurso judicial alguno, centrando su ataque a la seguridad basada en el trabajo asalariado digno, considerándolo un obstáculo al crecimiento y mientras proclama los mercados sin regular, favorece la reglamentación para impedir que los sindicatos actúen en defensa de sus derechos laborales.

Según Zubiaurre “la actividad de Tubacex está inmersa en un proceso de transformación energética y que ya venía registrando “dificultades, caídas de la demanda importantes y necesidades de hacer ajustes” y “sin posibilidad de llegar a acuerdos” con la parte sindical, cuando las empresas por los efectos de la tecnología se han convertido en mercancías: por la deslocalización y externalización, la movilidad del capital y tecnología, las empresas pueden desestructurarse, fracturarse, externalizarse o internalizar funciones según dicten los costes y los precios, en función de la obtención de beneficios. Si las y los trabajadores exigen seguridad en el empleo, salarios o prestaciones más elevadas, las empresas pueden llevarse la producción y el empleo a algún otro sitio que resulte más complaciente,  es el sistema neoliberal donde las personas trabajadoras solo tienen el recurso de la lucha.

El presidente de la patronal ha señalado en este sentido que la empresa, en este momento, “no puede hacer más que sufrir, soportar y poner en cuestión su futuro” y “está inmersa en un proceso de transformación energética”, pero lo que realmente está interesada la empresa es en la destrucción del antiguo sistema de distribución de ingresos, los beneficios aumentan y se concentran y los salarios están cayendo y volviéndose más volátiles e inseguros.

Hasta ahora lo que Tubacex ha admitido, es pagar el sueldo a las y los trabajadores despedidos, pero los mantiene en sus casas a la espera del recurso que quiere presentar contra la sentencia del TSJPV.

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