Cuatro años después del ‘boom’ mediático y político, la mayoría de empresas que recortaron un día de jornada hace años mantienen este esquema laboral y reivindican los resultados positivos: “Hay más implicación”
Confederación General del Trabajo – Lanaren Konfederakunde Nagusia
Nazioarteko erakundeen datuek epe laburrean ehunka mila lanpostu suntsituko direla ziurtatzen dute.Gehiegizko ekoizpenaren eta baliabide faltaren errealitatea ulertu behar dugu. Mundu mailan, 7 lanpostutik 1 automatizatzeko arriskuan dago eta Estatuan datorren hamarkadan lanpostuen %52ra iritsiko da.
Llevamos años viendo que la solución para seguir manteniendo este sistema productivo-económico-laboral es deshacerse de parte de los trabajadores como forma eficiente y rentable.
En estos momentos toca defender la renta básica de ciudadanía al alcance de cualquier persona, que junto al decrecimiento de la producción material (y del consumo correspondiente de bienes) y la reducción de la jornada con el correspondiente reparto de empleo, nos lleve a vivir una vida con dignidad.
El debate sobre la reducción de la jornada laboral no vendrá asociado a una decisión voluntaria de la patronal a ceder toda la riqueza asociada a las horas de trabajo que señalamos, de la misma manera que no dará un paso atrás en el control del tiempo, los ritmos de trabajo y en general en el dominio total del proceso productivo si no la obligamos a ello.
Los turnos son rotativos y unos acuden de lunes a jueves y otros de martes a viernes, aunque los miércoles y jueves son de obligada asistencia a la empresa. Además de prever más contratación en este 2023, confirman que permite retener y captar talento: «Establecimos este método sin ayuda económica alguna, porque sabíamos desde el primer momento que esto no era un gasto, sino una inversión«, aseguran desde la compañía.
Varios gobiernos, incluidos Portugal, Bélgica, España y los Emiratos Árabes Unidos, han aprobado leyes que permiten a los empleados trabajar menos días a la semana. Islandia es un caso de éxito, en dónde el 1% de la población pasó de trabajar 40 horas a 35 horas semanales, cuatro días a la semana. Los casos de agotamiento, y las bajas por enfermedad y estrés cayeron en picado, y la productividad aumentó.
Valencia fue sede de una cumbre sobre la semana laboral de 4 días y se ha adelantado a la línea de ayudas anunciada por el Gobierno en 2021. El Plan 2050 de Pedro Sánchez incluyó la idea de reducir la jornada laboral desde las 40 a 35 horas, pero en este proyecto no se explicó cómo se va a llegar a ello o quién va a financiarlo.
Hace tan solo un año, la jornada laboral de cuatro días parecía algo lejano, un sistema laboral utópico que creíamos imposible de aplicar en nuestro país y con notable oposición por parte de los empresarios. Hoy, sin embargo, es la revolución que están llevando a cabo multitud de empresas por todo el mundo. Desde el proyecto piloto de Telefónica hasta la reforma de ley en Bélgica, el mundo se ha echado en brazos de nuevas formas para mejorar la productividad y reducir el agotamiento de los empleados: trabajar menos días no es rendir menos.
Las soluciones tienen que estar a la altura de los problemas. Y cuando nos enfrentamos al mismo tiempo a una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes, es el momento de poner sobre la mesa ideas extraordinarias.
La semana laboral de 4 días es la solución para conciliar, transformar las empresas, reducir la contaminación y frenar el cambio climático.
Estamos excesivamente acostumbrados a escuchar términos socialmente lesivos: paro, pensiones, desahucios, listas de espera, horas extras, flexibilidad laboral, ampliación de jornada, saturación de aulas, asumiendo erróneamente que para salir de esta influencia devastadora generada por el ciclón “economicida”, hay que doblar la jornada laboral.
Desde 1982 no ha habido un avance legal en la reducción del tiempo de trabajo para todas las personas trabajadoras. Les llamamos a legislar a favor de la clase obrera y en especial a reducir legalmente la jornada laboral, proponiéndoles que sean esas 30 horas semanales, sin reducción de salario.
Sin bajadas de sueldo: En cuanto a los trabajadores, el secretario de Empleo de la Generalitat subraya dos condiciones ineludibles para que las empresas puedan acogerse a las subvenciones: que la reducción de la jornada sea negociada y aceptada por los empleados, y que no se baje su sueldo en ningún caso.