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La precariedad y la explotación vuelven a cobrarse otra vida

No pueden seguir muriendo personas mientras se ganan la vida y los mal llamados “medios de información” no pueden seguir limpiando la imagen de empresas ni la de políticos que les permiten explotar a miles de personas hasta la muerte.

Seguimos poniendo los muertos en esta guerra. Hace un par de días fallecía un repartidor de Glovo en Barcelona. Tenía solo 22 años. Un camión lo atropelló sobre las 11 de la noche de este sábado mientras trabajaba. El joven murió casi en el acto.

Cada muerte de una persona trabajadora nos entristece profundamente pero también nos llena de rabia. Porque no son muertes, como “maquilla” la prensa burguesa o de masas. Tampoco son números que engrosan estadísticas o simples sucesos que rellenan las últimas páginas de los periódicos. Estos son asesinatos.
Son crímenes que la patronal y la clase política justifican alegando causas de “fuerza mayor”, “accidentes fortuitos” o “mala suerte”. Pero nosotras sabemos que no son casualidades sino una consecuencia directa de la precariedad y la explotación a las que las políticas económicas neoliberales de los gobiernos de todo el mundo, y en especial de los que hemos tenido y seguiremos teniendo en nuestro país, condenan a millones de personas trabajadoras y de los que no podemos ni fiarnos ni esperar nada que nos haga pensar que nos garantizarán el fin de esta lacra.

Actualmente, y dadas las características laborales que rigen nuestro sistema, el hecho de tener un empleo no es sinónimo de poder desarrollar una vida digna. De hecho un importante porcentaje de la población es pobre aun teniendo un puesto de trabajo. Glovo, la multinacional para la que trabajaba el trabajador de 22 años que murió anoche, es un ejemplo de todo lo que exponemos. La compañía, que ya había sido condenada por tener trabajando para ella a personas en régimen de “falsos autónomos”, ha emitido un comunicado lamentando el fallecimiento del “rider” atropellado. El cinismo es infinito -porque ya conocen las condiciones en las que sus trabajadores realizan los repartos- cuando también explican en su comunicado que “están colaborando estrechamente con las autoridades para determinar las causas de este lamentable suceso”.

Desde CGT exigimos a la Inspección de Trabajo una investigación sobre las circunstancias en las que se ha producido este accidente mortal, para que se considere este un “accidente laboral”, al tiempo que recuerda que la práctica laboral de Glovo es un fraude, tanto a las personas trabajadoras como a la Seguridad Social, con la que hay que acabar cuanto antes.

Desde CGT lamentamos profundamente esta nueva pérdida de un trabajador y exige la derogación de las reformas laborales de PP y PSOE por facilitar los atentados contra los trabajadores y las trabajadoras de este país y por entender que con estas leyes se está otorgando carta blanca a empresas y empresarios para que decidan, ya no solo sobre el modo de vida, sino también sobre la salud de quienes se la juegan mientras intentan sobrevivir en una sociedad desigual, injusta y perversa con los más humildes y vulnerables.

Desde CGT instamos a la sociedad a unirse contra estos crímenes, silenciados por los voceros del régimen y camuflados por las instituciones “democráticas”.

Debemos rebelarnos contra ellos, debemos denunciar cada atentado contra cualquier trabajador o trabajadora, porque no debemos callarnos ante ningún tipo de sutileza que suponga la obligación de arriesgar la vida.

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