El Movimiento de pensionistas de E.H. se movilizará el próximo lunes día 13 de Septiembre contra la subida de la luz: En Bilbao, a las 12:00 desde la plaza Euskadi

Una semana tras otra asistimos a una subida sin límites del precio de la luz y de las tarifas eléctricas de consumo doméstico. Subidas que arrastran, al aumento de la inflación y coste de la cesta de compra o de la vida. A falta de confirmación, todo parece indicar que el incremento del IPC interanual en agosto será del 3,3 %, seis décimas más que en julio.

Y, mientras tanto, hemos asistido a una comparecencia ante el Congreso y a unas declaraciones públicas de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del gobierno español, Teresa Ribera, en las que no plantea ninguna medida efectiva para reducir el coste de la luz y de las tarifas eléctricas domésticas.

La incapacidad de Teresa Ribera y del gobierno para poner freno a esta situación es lamentable. Se refugian en que no pueden establecer precios ni máximos ni mínimos, ni tomar otras medidas, porque las regulaciones sobre la luz y las energías las establece la Unión Europa, y en caso de tomarlas sufrirían penalizaciones económicas muy fuertes.

En más de una ocasión se ha planteado que la única solución definitiva es ir a una publificación del sistema eléctrico y energético para eliminar el monopolio y los escandalosos beneficios de las eléctricas y construir un sistema que abarate los costos de producción y el precio de las tarifas eléctricas, de gas y demás. Pero el gobierno no da ningún paso en esa dirección, ni siquiera en adoptar una serie de medidas que atenúen la gravedad de este problema. Se remiten al posible control de los pantanos, en algunos de los cuales las eléctricas concesionarias han llevado a cabo un vaciado escandaloso, con graves repercusiones para la explotación agrícola, ganadera y otros servicios públicos relacionados con el agua, en los pueblos y comarcas circundantes.

Y todo parece indicar que ese aumento de costos y precios, con la consiguiente subida del IPC, puede aumentar en los próximos meses. La protesta y movilización social más amplia posible se hace cada vez más imprescindible. Y el propio gobierno debería tomar nota de que, de seguir así, el precio político y electoral que va a sufrir va a ser fuerte. Claro está, las fuerzas de derecha y extrema derecha se están frotando las manos con el cálculo de que, con el desgaste por la incapacidad del gobierno para resolver éste y otros problemas que afectan al conjunto de la población, pueden ganar las siguientes elecciones y tomar las riendas del gobierno estatal.

Comparte:
Share