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Manifiesto «Araba Bizirik!»

por CGT-LKN Araba

Durante los últimos años Álava ha estado sufriendo diversos ataques en forma de macroproyectos industriales como:

  • Centrales eólicas en los cordales montañosos del territorio, donde se mantienen los ecosistemas más ricos y biodiversos, y cuya fragmentación e industrialización supondría tanto la pérdida de especies animales y vegetales como de superficie natural. Estos ecosistemas están ya protegidos por diferentes figuras medioambientales que subrayan su alto valor (corredor ecológico, plan de gestión de necrófagas, reintroducción del águila de Bonelli), y son zonas ya excluidas por la propia Diputación Foral para la instalación de estas infraestructuras grises (Plan Mugarri).

  • Megaparques fotovoltaicos proyectados en terrenos de alto valor agrológico, ocupando grandes extensiones que comprometen la continuidad de la actividad agropecuaria en las zonas donde se pretenden instalar.

  • La industrialización e intensificación de la producción agrícola, con proyectos como el macroinvernadero de Tuesta, contraviniendo las recomendaciones internacionales e incluso dictámenes firmados por el Gobierno Vasco sobre sistemas alimentarios sostenibles.

  • La construcción de una nueva plataforma ferroviaria paralela a la actual para uso exclusivo del tren de alta velocidad con un impacto natural, social y económico desproporcionado.

Estos proyectos, cobijados bajo el paraguas de la transición energética, la innovación alimentaria, el impulso a las energías renovables y la mejora de las infraestructuras de transporte ferroviario, están poniendo en peligro:

  • La vertebración del territorio y el modo de vida rural.

  • Las últimas zonas naturales en buen estado de conservación que quedan en la CAPV, su biodiversidad y su patrimonio natural y cultural, que quedarían en un estado irrecuperable.

  • La soberanía territorial de los pueblos y concejos de Álava y el modelo territorial actual.

  • La propiedad pública de los montes.

  • El modelo agrícola y ganadero a pequeña escala, más sostenible y que mantiene el medio rural vivo.

Los argumentos esgrimidos por instituciones y empresas en la defensa pública de estos proyectos y el supuesto valor social de los mismos son solo el medio engañoso que les permitirá acceder a grandes cantidades de dinero público y a las ayudas europeas enmarcadas dentro del programa NextGeneration EU, su verdadero objetivo. Mediante estos fondos las grandes multinacionales, apoyadas por nuestras instituciones, tratan de obtener el máximo beneficio económico en el menor tiempo posible.

Por todo lo expuesto anteriormente, demandamos:

  • La paralización inmediata de los proyectos en curso y el desarrollo de Planes Territoriales Sectoriales basados en la protección y el respeto real a la biodiversidad tal y como las personas de este territorio estamos demandando. La falta de un plan de ordenación del territorio permite actualmente que cualquier ubicación pueda ser escogida por empresas transnacionales, ajenas a la vida del territorio.

  • La urgente declaración de nuestros montes y tierras de cultivo agrario como áreas de exclusión para centrales de producción de energía, como bien lo indican las directrices de ordenación del territorio (DOT).

  • La defensa del derecho a la alimentación y nutrición adecuadas, que supone la defensa de las producciones alimentarias sostenibles, a pequeña escala y destinadas a sostener y alimentar tanto a las personas como al territorio. Esta defensa supone a su vez limitar el desarrollo de proyectos de producción agroindustrial con graves impactos socioambientales.

  • Un modelo energético de generación distribuida, que potencie la descarbonización y el desarrollo de las energías renovables, social y realmente respetuoso con la biodiversidad.

  • La defensa del mundo rural, los pueblos y los concejos; su soberanía, la supervivencia de su modo de vida y su simbiosis con el medio natural, asegurando así la continuidad de la custodia del territorio que nos acoge.

  • La paralización de los proyectos del TAV y la apuesta por el tren social mediante la modernización y adecuación de las vías actuales para que puedan ser usadas por todo tipo de trenes, aumentando las frecuencias.

  • Una protección real de las tierras cultivables frente a los intereses de las multinacionales y que la implantación de las plantas fotovoltaicas se realice en terrenos sin valor agrológico ni impacto medioambiental.

  • La protección del medio rural y del entorno natural como patrimonio de todas las personas que habitan en los pueblos y en las ciudades; un refugio para el disfrute respetuoso de todas las personas y no un recurso para las multinacionales.

Estos proyectos supondrían el sacrificio del gran tesoro que conservamos en Álava. Por ello es necesario salvaguardar y preservar nuestros espacios naturales y el modo de vida rural, sustento de la vida y patrimonio intangible de nuestra identidad cultural. Tenemos la obligación de defender este legado, que es indispensable para nuestra salud social y un bien común esencial para las generaciones presentes y futuras.

Por todo ello hacemos un llamamiento a acudir a la manifestación convocada el día 23 de octubre en Vitoria-Gasteiz.

La ciudad necesita del medio rural y natural, y estos ahora están en peligro. Aunemos fuerzas en su defensa.

Araba bizirik!

Lurra defendatuko dugu

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