La Espiral (Hordago): Decir “que viene Vox” es llamarle

Extraído de: https://www.elsaltodiario.com/laespiral/decir-que-viene-vox-llamar-mentiras-fake-news-abascal

Tengo la impresión que Vox no debe convertirse en el centro de nuestras preocupaciones, y que no lograremos desterrarlo del escenario político y social combatiendolo, sino cumpliendo nuestro papel, esto es, haciendo nuestras tareas político-sociales.

Entiendo que Vox es el partido que dice a gritos sus grandes verdades
que son rotundas mentiras, y que apuesta por imponerlas (por imponerse)
de forma tan autoritaria como sea necesario y sus fuerzas se lo
permitan. Su terreno de juego es el del enfrentamiento frontal, verbal y
físico, necesitando de sparrings para su ejercicio.  Pero cuando el
conjunto de las fuerzas políticas no dice la verdad abre espacio a las
mentiras rotundas de Vox. Cuando la democracia es una democracia
sometida, y se necesita cada día más autoritaria, abre paso a cualquier
forma de autoritaritarismo, fascismo incluido. Si, además, esa política
democrática es una política secuestrada que no resuelve los problemas de
la gente, abre paso a esas soluciones falsas derivadas de esas mentiras
rotundas.

Venimos de un modelo de sociedad definido como “estado del
bienestar”, que nos ha garantizado prestaciones y niveles de consumo
elevados en unas sociedades enriquecidas debido a la capacidad del
capitalismo para extraer crecientes beneficios de la expropiación de
recursos naturales y humanos en otras partes del planeta. Naturalmente,
ese modelo económico contribuyó a una desactivación política y social, a
una democracia reducida al voto y a la existencia de unas libertades
que no necesitaban ejercerse, meramente formales. Por tanto, comodidad y
libertad parecen guardar cierta incompatibilidad.

Esa fase expansiva del capitalismo ha llegado a su fin, algo que
tendríamos que haber aprovechado para profundos cambios de rumbo, pero
no lo hemos hecho sino que hemos permitido que derivase, como promesa de
recuperación, a una fase intensiva de acumulación, que tampoco tiene
salida y que no puede abocarnos sino a alguna forma de colapso, caótico y
generador de sufrimiento en un grado difícil de prever.

Ninguna propuesta política apuesta por ese cambio de rumbo, sino por
la recuperación del anterior: brotes verdes, exigencia provisional de
sacrificios para recuperar un futuro de superabundancia… promesa, en
definitiva, de mantenimiento de la sociedad del despilfarro, sin
plantearnos, con una cierta seriedad, las exigencias de ese cambio de
rumbo hacia un cierto grado de austeridad digna, igualitaria y
universalizable. Una sociedad vivible, una economía al servicio de las
personas, capaz de satisfacer nuestras necesidades, fuera de la primacía
de la acumulación de beneficios. Opción que tendríamos que haber
ejercido hace tiempo, pero que nos somos capaces de plantear ni tan
siquiera cuando quiebra el modelo inverso, el de la acumulación de
beneficios y los incrementos de inversión y desarrollismo.

Pero cuando no somos capaces de plantear una opción alternativa
porque resulta dura y poco vendible, abrimos paso a las mentiras
rotundas de Vox. Cuando no somos capaces de rescatar la política y de
devolverle un impulso democrático (participativo), abrimos paso al
autoritarismo de Vox. Cuando no somos capaces de trabajar por una
sociedad justa e igualitaria en contra de la competitividad y el
individualismo abrimos paso a la guerra entre pobres, que es lo que
vende Vox y con lo que trata de tentarnos cuando nuestros miedos miran a
quienes son más pobres que nosotros.

A Vox no le venceremos entrando al enfrentamiento creciente. Es su
terreno y nos acerca al terreno de la imposición, a lo autoritario.
Tampoco optando por otras opciones “menos malas” (eso a lo sumo
permitiría retrasarles, pero les sigue preparando el terreno). Solo
podremos vencerles trabajando en otro terreno, en el de la primacía de
la igualdad y de la democracia implicativa, o sea, modificando el humus
en el que Vox puede aflorar. Una especie de no prestarles una forma de
atención que los convierta en centro de la situación. Esa
excesiva atención, esa no actuación por reacción no es ninguna forma de
indiferencia. Vox es un partido perverso, que se basa en el
individualismo cainita y autoritario que existe en nuestra sociedad y al
hacerlo aflorar lo alimenta.

Aun no siendo la única, la propuesta autoritaria de Vox es perversa
porque se corresponde en política con el endurecimiento económico a que
está abocado a corto plazo nuestro modelo capitalista.  Es perversa
porque en un hipotético escenario futuro post-colapso va a hacer que
entren con fuerza y prevalezcan los comportamientos más individualistas y
belicosos. El entrenamiento en la guerra de pobres nos conducirá a una
guerra entre las personas, todas contra todas. En
definitiva,  están haciendo trabajar mucho a Satanás, obligándole a
cavar a destajo para hacer un infierno más profundo y oscuro, en
correspondencia a la sociedad-infierno a la que nos conduce Vox.




El reparto del empleo: una propuesta responsable, solidaria y viable (Banatu Taldea)

Extraído de:http://banatutaldea.blogspot.com/2019/03/el-reparto-del-empleo-una-propuesta_28.html

Nuestro grupo, Banatu Taldea – Iniciativa Decrecentista por el Reparto
de los Trabajos, recogiendo el marco normativo de 2014 (D.F.39/2014 por
el Reparto del Empleo en la Administración de la CFN) y el Acuerdo
Programático, hemos estado intentando avanzar respecto a una cuestión
que nos parece central: el Reparto del Empleo (RDE); entendido desde una
perspectiva de impulso del reparto de todos los trabajos.

Los
avances permanentes en la robotización y automatización de los procesos
productivos, teniendo en cuenta la función central que sigue teniendo el
empleo remunerado, no solo como proveedor de recursos económicos, sino
también como factor de integración social, hacen del RDE (y del reparto
de la riqueza) opciones necesarias, para salvaguardar la dignidad de
todas las personas, ahora y en el futuro.

El desempleo, a pesar
de la mejora en los índices que ha habido últimamente, sigue siendo uno
de los más graves problemas sociales. Solucionarlo ha de ser
prioritario.

El cambio de legislatura en 2015, generó
expectativas ilusionantes sobre que un “Gobierno del Cambio” iba a ser
capaz de tomar iniciativas concretas sobre el RDE existente. De hecho,
en el Acuerdo Programático se mencionaba la posibilidad de “mejorar la
planificación interna, ajustar o disminuir la jornada, posibilitar
programas voluntarios, prejubilaciones con contrato de relevo,” etc.

Lamentablemente, poco ha cambiado: cuatro años casi desaprovechados
para aportar nuevas soluciones a un problema estructural esencial de
nuestra sociedad.

Hemos realizado múltiples acciones,
encaminadas a que la clase política y los sindicatos tomasen en serio el
RDE y procurasen algún tipo de iniciativa, sin obtener resultado
alguno, También hemos hecho propuestas concretas, entre las que cabe
destacar la presentación de una Proposición de Ley Foral sobre Reparto
del Empleo para el conjunto de las Administraciones Públicas de Navarra.
Fue en una Sesión de Trabajo en el Parlamento, y ampliamente difundida
entre los agentes sociales.

Esta Proposición de Ley Foral,
contenía, entre otras medidas, la jornada laboral de cuatro días a la
semana, o su reducción diaria equivalente, para las personas que de modo
voluntario asumiesen una bajada de sueldo, soportada solidariamente con
la Administración, e inversamente proporcional al nivel retributivo,
siendo sustituidas, por personas elegidas con criterios sociales, en los
casos que fuera posible.

Estas medidas podrían haber servido
de ejemplo para la empresa privada, posibilitando la generación de un
número importante de puestos de trabajo, así como la mejora de la
calidad de vida de quienes se acogiesen a ellas, y, lo que es más
importante, nos situaría en una nueva dinámica de relaciones laborales,
alejadas de criterios únicamente economicistas, poniendo a las personas
en el centro de las políticas públicas.

El RDE, además de una
herramienta de carácter laboral y económico, supone una filosofía y un
modo de acción política, que impulsa medidas de solidaridad y protección
social, así como una distribución más equitativa y justa de la
riqueza.

Estos cuatro años han sido prácticamente
desaprovechados para dotarnos de una nueva y pionera herramienta,
responsable, solidaria y viable para disminuir el desempleo. Y en este
punto, el Gobierno del Cambio, lamentamos decirlo, no ha tomado ninguna
medida significativa.

Es importante poner de manifiesto, para
que la sociedad en su conjunto sea consciente de ello, que estas
políticas de RDE, tienen un coste económico menor que cualquier otra
política de fomento del empleo, y por lo tanto son posibles y viables.
El propio estudio de costes hecho por la Administración de las medidas
contenidas en el DF39/2014, así como un estudio realizado por un equipo
de profesores de la UPV-EHU respecto a nuestra Proposición de Ley Foral,
así lo demuestran, constatando la potencialidad real de creación de
puestos de trabajo de estas medidas.

Es hora ya de que un
auténtico Gobierno del Cambio asuma los retos que tenemos planteados, y
haga las transformaciones precisas, más allá de la lógica del
crecimiento indefinido, por lo tanto insostenible, y lidere la
transición hacia una sociedad más consciente de los retos ecológicos que
tenemos planteados, favoreciendo también el reparto de todos los
trabajos, productivos y reproductivos, como los de cuidados en el hogar,
para conseguir una realidad más igualitaria, justa y solidaria.

Nos parece básico que los partidos políticos incluyan en sus programas
electorales medidas legislativas concretas de reparto del empleo, tanto
para el sector público como para el privado, que puedan ser llevadas a
la práctica en la siguiente legislatura.

Pamplona / Iruñea, marzo de 2019




Faemino y Casado

El titulado con un Master en Geografía por la Universidad Rey Juan Carlos, Pablo Casado, anunció que iba a desplazarse a Gipuzkoa, más concretamente a Getxo, para visitar el buque Juan Carlos I (qué manía con bautizar a buques y universidades como la mascota de mi vecino), amarrado con motivo de las maniobras militares que se están llevando a cabo por estas fechas en el Cantábrico. De visitar la vecina Araba, más concretamente Bardenas, no ha dicho ni mu, pues también andan allá de maniobras por estos días. Es probable también que Casado en su viaje a Gipuzkoa se encuentre con el mayor traficante de armas del estado español, el Getxotarra Pedro Morenés, quien en su día afirmó que “los ejercicios de tiro en Bardenas eran gasto social”, porque “no hay prosperidad, no hay libertad y no hay bienestar si no hay seguridad”. Cáspita y córcholis.

Pues
no, los ejercicios militares no son gasto social, 50 hospitales o 500
colegios sí lo son, el equivalente al coste del buque atracado,
menudo atraco, en la la guipuzcoana localidad de Getxo. Afirmar tal
iverecundia es como atrojipar que los ejercicios de tiro en Bardenas son
un reclamo para el turismo, que darán trabajo a la castigada comarca
alavesa, esa que se apasiona con su Athletic,
los leones, como escape de su triste realidad. Pues no, eso no. Las
guerras son solo negocio para los vendedores de armas, gestores
congozantes y funerarias, tormento y éxodo para la población del sur,
que si no muere de bombas se hiere de alambres, materia
que roban en África. Llámele seguridad, prosperidad y bienestar si
quiere, que me suena como aquel chiste del giputxi de Getxo, ese que
contaban Faemino y Casado.

Nota geográfica: anunciar territorios susceptibles de bombardear sin tener ni idea de geografía, asusta a toda la población mundial. Confiemos en el saber de Trump, Puttin y Pun Chin Pun.

Goio Gonzalez (afiliado a CGT/LKN-Nafarroa y miembro de Bardenas Libres)




La Espiral (Hordago): Ecofeminismo y el 8M

Extraído de: https://www.elsaltodiario.com/laespiral/ecofeminismo-8m-tav-decrecimiento-consumo-capitalismo

La revista científica Nature Communications ha publicado
recientemente un estudio que afirma que la recesión de 2008 se asoció
con un mayor descenso de la mortalidad en Europa, de forma más acentuada
en aquellos lugares en los que dicha recesión se manifestó con mayor
intensidad. Joan Ballester, primer autor del estudio, ha explicado que
“los periodos de recesión macroeconómica se asocian a descensos en los
niveles de contaminación, así como en el número de accidentes laborales y
de tráfico… También suele haber un menor consumo de alcohol y tabaco y
un descenso del sedentarismo y de la obesidad … hay estudios que
apuntan a la influencia de factores como el estrés laboral o al hecho de
que los hábitos saludables exigen un tiempo del que es más difícil
disponer cuando se desempeña un empleo a tiempo completo”.

Posiblemente estas conclusiones sólo puedan ser válidas para
territorios en los que los que partimos de fuertes sistemas de
protección social y sanitario y/o no se sobrepasan determinados límites
en lo que a empobrecimiento de la sociedad se refiere, tal y como
ocurrió en Grecia.

Por ello, evidentemente, no estamos defendiendo la búsqueda
intencionada de escenarios de crisis económica, caracterizados por la
imposición de medidas antisociales con las que buscan paliar los efectos
perniciosos sobre la macro-economía y los mercados. Tras una crisis se
esconden un sinfín de penurias y sufrimientos que afectan a las personas
que pierden su trabajo o su vivienda, ven restringidos sus derechos
sociales y laborales o afrontan dificultades para procurarse una
correcta alimentación, medicinas, etc.

En absoluto podemos presentar las situaciones de crisis como eventos deseables para las sociedades y sus personas, pero sí que podemos extraer ciertas conclusiones en relación al estudio anteriormente citado: alcanzado un grado de consumo básico, la calidad de vida no mejora con su rebose. El modelo de desarrollo y crecimiento que nos imponen y presentan como panacea no lo es, al contrario, se opone a nuestro bienestar, a nuestra salud y a la vida. Cierto que las crisis resultan odiosas y son utilizadas para exacerbar las injusticias y desigualdades, pero un freno voluntario en el consumo de productos materiales, que promoviera simultáneamente mayores cotas de igualdad en el planeta, sería algo sensato. Pese a que todas las alarmas ecológicas y de agotamiento de recursos están disparadas, el capitalismo, acuciado por la competitividad que ha instaurado, sigue pisando el acelerador sin capacidad frenado ni atisbo de alternativa, amenazando con acabar con todo.

Si desde algún ámbito se ha señalado el conflicto entre el capitalismo y la vida es desde el ecofeminismo, movimiento que en palabras de Yayo Herrero, una de sus referentes, “es una corriente diversa de pensamiento y movimientos sociales que denuncia que la economía, cultura y política hegemónicas se han desarrollado en contra de las bases materiales que sostienen la vida y propone formas alternativas de reorganización económica y política, de modo que se puedan recomponer los lazos rotos entre las personas con la naturaleza. Los ecofeminismos iluminan funciones, trabajos y a personas habitualmente invisibilizadas y subordinadas, y señalan la necesidad de otorgarles valor y prioridad si queremos aspirar a que la vida humana pueda mantenerse tal y como la conocemos.”

Aterrizando en lo concreto, hace unas semanas, diversos colectivos
feministas denunciaban en un encuentro en Iruñea cómo un proyecto
desarrollista como el TAV no tiene en cuenta en absoluto su afectación
sobre las mujeres, las cuales usan de forma más frecuente que los
hombres los trenes de cercanías y además tendrían mayores dificultades
para sufragar los viajes en ese nuevo e indeseable tren veloz y
elitista.

Tomemos conciencia de los límites del planeta, de lo pernicioso del
capitalismo y del patriarcado. Definamos un modelo social a partir de un
punto de vista social, feminista y decrecentista que nos ayude a
afrontar de la mejor de las maneras esta realidad finita que vivimos.
Esta toma de conciencia y esa apuesta por otro modelo social tendrán su
espacio en la Huelga Feminista del 8M, en la cual se podrán visibilizar
todos esos trabajos que realizan las mujeres y que contribuyen a
mantener y dignificar la vida, trabajos que debemos reconocer y valorar
en primer lugar para después pasar a su justo reparto entre todas las
personas. El 8M pues, supone una gran oportunidad en nuestro pretendido
avance a ese otro mundo posible.




Sustrai Erakuntza: TAV y Etxabakoitz: cuestión de género

Extraído de: https://fundacionsustrai.org/tav-y-etxabakoitz-cuestion-de-genero/

Nos encontramos en la antesala del 8 de marzo y la
convocatoria de huelga feminista. La desigualdad de género y la
dominación heteropatriarcal y capitalista impregna todos los aspectos de
la vida: lo público y lo privado, lo laboral y lo doméstico, los
valores y cánones hegemónicos, los derechos sociales, los modelos de
sexualidad, el consumo…

Así sucede también con la planificación urbanística y la ordenación del territorio, los proyectos de obras públicas y otros que inciden en aspectos medioambientales.

Recientemente varias organizaciones feministas de Navarra nos han dado a conocer
la obligatoriedad por parte de la Administración Pública de disponer de
un informe de impacto por razón de sexo a la hora de diseñar el
urbanismo. Ponían como ejemplo paradigmático el proyecto del Tren de Altas Prestaciones (TAV) y su estación en Etxabakoitz.

La Ley Foral 14/2004 del Gobierno de Navarra, ordena que los anteproyectos, decretos forales legislativos y disposiciones reglamentarias deben ir acompañados por un informe sobre el impacto por razón de sexo, algo que también es de aplicación a los Planes cuya aprobación sea competencia del Gobierno de Navarra.

Un Informe de impacto de género es un documento que se elabora antes de la aprobación de un proyecto,
en el que se recoge una evaluación previa sobre los efectos diferentes
que tendría la hipotética realización de ese proyecto sobre mujeres y
hombres de forma separada. La valoración de estos resultados debiera favorecer el camino hacia la igualdad de derechos entre ambos sexos, tratando de disminuir las trabas que existen para ello.

Diferentes estudios ponen de manifiesto no solo el menor poder
adquisitivo de las mujeres, sino que es la población femenina la que
sigue mayoritariamente asumiendo el cuidado y la atención de menores, ancianos, dependientes y en general la atención de las necesidad básicas familiares.

Por eso, un estudio sobre la ubicación, proximidad, movilidad y
accesibilidad a centros docentes, o equipamientos necesarios para la
práctica diaria de los quehaceres domésticos, y su conexión con redes de
transportes son aspectos necesarios, si de verdad se pretende favorecer
una sociedad igualitaria

¿Qué impacto tiene la planificación urbanística y de los transportes
en la vida cotidiana de las mujeres? Esta es una pregunta que siguen sin
contestar desde los gobiernos. Y no pueden contestarla porque no lo han analizado.
Es lo que ocurre con la planificación del TAV y de la estación de
Etxabakoitz, que no tiene informe sobre el impacto por razón de sexo y
por lo tanto incumple la legislación vigente.

De este modo, tal y como denunciaron las organizaciones feministas, el actual Gobierno de Navarra debiera responder legalmente
ante los Tribunales de Justicia sobre este incumplimiento, pero
sobretodo debiera responder legítima y éticamente ante la Sociedad
Navarra sobre esta actitud.

Pero no se trata de hacer un informe sobre el impacto por razón de sexo e incorporarlo al actual diseño urbanístico de Etxabakoitz para “cumplir” la ley, ya que eso sería “cumpli-miento”, o sea “cumplo y miento”.
Se trataba (en pasado) de incorporar previamente la perspectiva de
género en el diseño del urbanismo previsto en Etxabakoitz y en la
estación. Dicho análisis previo tendría como objetivo
verificar si se ha tenido en cuenta el impacto que producirá en los
hombres y en las mujeres, advirtiendo de cuáles pueden ser las
consecuencias deseadas y no deseadas, y proponiendo, en su caso, su
modificación o incluso rechazo.

Ahora tenemos un PSIS sin perspectiva de género y por lo tanto incumpliendo la legislación.

Estamos en el 2019 hablando de un proyecto de hace 13 años (2006) que
no ha empezado ni siquiera a desarrollarse y que incumple la ley por
diversas cuestiones. Las viviendas proyectadas en el PSIS de
Etxabakoitz, no solo no incorporan la perspectiva de género, sino que
también incumplen las leyes sobre ruido actualmente
vigentes, ya que se acogen para su diseño a la legislación de 1989, la
legislación de hace 29 años, derogada en 2007. Según este PSIS, las
personas que vayan a vivir en una de esas viviendas, no tendrán el nivel
de calidad acústica actualmente exigido a las viviendas. Viviendas en
las que se permite más ruido y menos perspectiva de género, y a esto lo
llaman un “tren moderno”.

Recientemente el Vicepresidente de Desarrollo Económico Sr. Manu
Ayerdi Olaizola aseguraba que “el plan de 9.000 pisos de Etxabakoitz se
revisará a la baja y se hará por fases”. Cuando no se entiende el
significado de la transversalidad pasan estas cosas, algunos/as creen
que la cuestión de igualdad de derechos entre mujeres y hombres es cosa
por ejemplo del Instituto Navarro para la Igualdad, mientras que en la Vicepresidencia de Desarrollo Económico se siguen tomando decisiones que profundizan todavía más en las desigualdades existentes.

En este caso no hay escapatoria, se establece literalmente que el
informe de impacto por razón de sexo deberá ser elaborado por el
Departamento que propone el Plan, y deberá realizarse desde el inicio
del proceso de tramitación. Por lo tanto, el Gobierno de Navarra está
incumpliendo esta ley en Etxabakoitz.

Tampoco ha sido incorporada la perspectiva de género en la propuesta de TAV (Tren de Altas Prestaciones),
que desde el actual Gobierno de Navarra se ha impulsado a lo largo de
esta legislatura.¿Han analizado, acaso, que impacto diferente tendría
sobre mujeres y hombres la desaparición de la estación de Tafalla para
trenes de largo recorrido? El Gobierno de Navarra no lo sabe porque no
lo ha analizado.

Sin embargo, los datos recogidos a pie de vía en la estación de tren en Tafalla, indican que las mujeres serían más perdedoras que los hombres si quitasen los servicios actualmente existentes en la Zona Media.

(Ver nuestra propuesta de Tren Público y Social, en su punto 3.4 Estaciones, en el apartado para la estación de Tafalla. Para otros datos complementarios, ver también este informe del Gobierno de Navarra: La Situación de las Mujeres y los Hombres en la Comunidad Foral de Navarra, de agosto de 2017, en la página 107 del PDF, que trata sobre el mayor uso del transporte público por parte de la mujer.)

Por lo tanto, entendemos que pretenden derrochar cerca de 4.000 millones de euros en un proyecto de TAP/TAV sin conocer su impacto por razón de sexo.

El TAV nos promete más desigualdad de género a toda velocidad y a altas prestaciones.

Las mujeres parten de una posición en desventaja respecto a los hombres, y el diseño planteado para el TAV todavía empeora más
su desigualdad. Y para colmo, el Gobierno de Navarra y el Gobierno del
Estado ni siquiera lo analizan, o incluso el Gobierno de Navarra
incumple la legislación vigente en el caso concreto del PSIS de
Etxabakoitz.

Como dijo el Vicepresidente de Desarrollo Económico Sr Manu Ayerdi
Olaizola sobre el Gaztetxe Maravillas “El Gobierno Foral no puede
olvidar nunca que hay que cumplir la ley. El Ejecutivo tiene una
responsabilidad como Institución”…

A este proyecto unos/as lo llaman Tren de Altas Prestaciones,
otros/as Tren de Alta Velocidad, también Alta Velocidad Española; un
“tren moderno”, dicen, que va a traer el progreso a Navarra y una nueva
estación a Etxabakoitz. Sea el nombre que sea, es evidente que ni las necesidades de la sociedad navarra, ni las desigualdades de las mujeres en concreto, están siendo tenidas en cuenta,
ni a la hora de planificar las verdaderas necesidades, ni a la hora de
tomar las decisiones. Así nos lo hicieron saber también las
organizaciones feministas.

Eunate Nicuesa Txakon y Nerea Martiarena Vallero, en representación de la fundación Sustrai Erakuntza.




Cosas que importan (III)

Extraído de: https://diario16.com/cosas-importan-iii/

En el año 2030 España tendrá diez millones de parados. Y serán
estructurales. No lo digo yo; es lo que se deduce del informe de
PriceWaterhouseCooper, que señala que el 30 % de los empleos españoles
pueden estar automatizados para ese año, para dentro de apenas 11 años.
Es decir, para entendernos; el conflicto entre taxistas y empleados de
UBER habrá desaparecido porque ni habrá taxistas ni empleados de UBER ya
que, en las grandes ciudades al menos, todos los coches serán
autónomos.

Según el informe de PWC, la automatización del empleo, es decir la
sustitución del trabajador por una máquina que desempeñará su labor,
tendrá tres fases hasta el año 2030. En la primera fase se perderá un 2 %
del empleo entre los hombres y un 4 % entre las mujeres. Es la fase que
se denomina “de los algoritmos”, y se centrará ante todo en trabajos de
ordenador automatizables y de análisis de datos, afectando
principalmente a los puestos de trabajo informáticos y relacionados con
el sector financiero. La segunda ola es la del “aumento”, es decir todo
aquello que prolonga o sustituye las actividades que solía realizar el
ser humano, como la conducción de vehículos o el transporte de
mercancías en almacenes. Así mismo se automatizarán según el informe
tareas repetitivas de comunicar e intercambiar información. Esta segunda
fase estallará a finales de la década del 2020 y será letal en cuanto
al empleo, con un 23 % de puestos de trabajo perdidos entre las mujeres y
un 16 % entre los hombres. La tercera fase se centrará en las labores
físicas y llevará a las cifras que ya hemos visto: el 30 % de los
empleos en España estarán automatizados. Estas olas afectarán a
prácticamente todos los sectores sociales; la segunda por ejemplo lo
hará al 10 % de universitarios y al 19 % de los que no tienen formación.
Afectará con especial virulencia a eso que ha venido en llamarse clase
media, desde la clase media baja a la clase media alta. Y lo que es
infinitamente peor y más grave; los empleos que queden sufrirán una
desregulación brutal, y como anticipa McKinsey, la mayoría de empresas
consultadas desvelan que utilizarán principalmente “freelances” y
trabajadores temporales. Hablando en plata: el mercado laboral que quede
tendrá condiciones propias de lo más duro del siglo XIX, con todo lo
que ello implica.

Aunque varían las cifras, desde los trabajos de Osborne y Frey que
hablan de un 47 % de los empleos automatizados, hasta la OCDE que rebaja
la cifra a un 14 %, lo que está meridianamente claro es que en apenas
unos años nuestra civilización, tal y como la conocemos, sufrirá un
terremoto brutal en cuanto a empleo y cuestiones y condiciones
laborales. Y decir que unos empleos serán sustituidos por otros nuevos
que surgirán no es más que un sarcasmo y una burla; los empleos
“creativos” a lo Richard Florida no pueden sustituir salvo en un ínfimo
porcentaje a todos aquellos que se van a perder en el sector terciario y
que no pueden ser traspasados, tal y como ocurrió con la revolución
agrícola y la industrial a otros sectores, lisa y llanamente porque no
hay otro sector al que traspasar el empleo perdido.

Todo esto pasará en un periodo de apenas quince años, tal vez menos. Y
urge anticipar una respuesta, sobre todo por parte de una izquierda que
debe dejar de mirarse el ombligo y anticipar una respuesta solidaria,
basada en el reparto del empleo, reducción de la jornada laboral y
mantenimiento del Estado de Bienestar, además de una renta básica, con
nuevas vías de financiación que deben provenir de los impuestos por
ejemplo a los robots y las empresas transnacionales. Es decir, urgen
estadistas que piensen más en la próxima generación que en la próxima
elección.




La Espiral (Hordago): Iruñea Capital S.A.

Extraído de: https://www.elsaltodiario.com/laespiral/irunea-capital-sa

“El futuro ‘Edificio Zara’ tendrá cinco plantas de oferta textil y pisos de lujo en las superiores” 
“Vecinos del Casco Viejo organizan una charla y una concentración contra el hostel de Unzu” 
“División entre los grupos ante la posible instalación de Ikea” 

(Titulares de prensa)

Chiquita y apañada, así era como definían nuestra vieja Iruñea los Tijuana. Pero, ¿pa’ que quieres más?, apostillaban. Hoy, lamentablemente, parece que podemos dar por extinguido ese saludable gusto por lo pequeño.

Ha cambiado mucho nuestra capital desde aquellos últimos años 80: variantes, parkings subterráneos, grandes superficies, centros comerciales, espacios para el ocio y el espectáculo de masas como Baluarte o Navarra Arena, surgimiento del fenómeno turístico, nuevos núcleos de población en la comarca… Paralelamente hemos visto desaparecer pequeñas tiendas de barrio, puestos en los mercados municipales, salas de cine o librerías; también, cómo se han empobrecido los movimientos vecinales así como las relaciones personales y se han universalizado nuestras formas de ocio y diversión, deteriorando nuestro modelo festivo.

Todo ello no sólo supone un cambio formal de la ciudad sino que
conlleva una forma muy distinta de vivir en la misma, pues una ciudad
que mercantiliza su espacio público define las relaciones sociales en
función del lucro y de la capacidad de consumo en lugar de la
convivencia o la cultura. Se avanza así a una ciudad escindida y poco
cohesionada en la que conviven la exclusión con la opulencia, la
precariedad laboral con un consumo desbocado, las zonas saturadas de
hostelería con los barrios-dormitorio o las casas vacías con los
desahucios.

Todo este fenómeno es considerado por la práctica
totalidad del espectro político como inexorable, por un lado y, por
otro, como un bien, pese a sus efectos secundarios nocivos. Tanto a
nivel institucional como de calle, toda iniciativa que tienda a la
grandiosidad y empuje el desarrollismo parece gozar de una más que buena
aceptación. Por ello, es necesario escuchar y valorar aquellas
iniciativas populares y vecinales que buscan construir una ciudad en la
que se pueda vivir. En este sentido, recientemente hemos podido escuchar
la reivindicación de un paso seguro entre Orkoien e Iruñea o el rechazo
a la gentrificación en el Casco Viejo.

Por otra parte, es
conveniente señalar el potencial de denuncia y de iniciativa (tanto en
la práctica como en lo discursivo), que contiene el movimiento okupa en
la ciudad. Se han recuperado espacios abandonados, en absoluto desuso,
para llevar a cabo en ellos proyectos colectivos en los que la juventud
puede practicar unas relaciones horizontales, igualitarias y solidarias
que ni el mercado ni un marco legal a él supeditado les posibilitan. Han
sido capaces de desobedecer a lo inexorable del progreso y la
modernidad, lo que supone una aportación, ofreciendo una forma de
imaginar nuevas posibilidades frente a esa ciudad gris, hecha de
cemento, gasolina y tarjeta de crédito.

Debemos tener en cuenta
que hay decisiones difícilmente reversibles y cuando se trata de
modificar el espacio público, los cambios que se introducen son
duraderos y por este motivo exigen una reflexión previa. Ahora que nos
llega (nos traen), Ikea, Zara a nivel macro, el Hostel de Unzu,… se
trata de inclinar la balanza al lado de la mesura, de entender que todos
estos proyectos no van a hacer otra cosa que precarizar nuestras formas
de vida a nivel urbanístico, laboral, comercial y vecinal. Se trata de
recuperar el gusto por lo chiquito y apañado, para todos y todas vivir
mejor, mucho mejor.




La Espiral (Hordago): La precariedad en los tiempos de Glovo

Extraído de: https://www.elsaltodiario.com/laespiral/precariedad-tiempos-glovo-mercado-laboral

Estos últimos meses se comienzan a ver por Iruñea repartidores de Glovo. Algunos de ellos van en bicicletas destartaladas, y otros en ciclomotores generalmente viejos. Parece imposible que a estos últimos les llegue para la gasolina, cobrando una tarifa en torno a los 3€ por envío, más bonificaciones… El modelo de negocio de Glovo se inscribe en lo que se viene a llamar “economía colaborativa”, una especie de eufemismo para nombrar una relación laboral que no se quiere considerar trabajo (ni sujetar a sus reglamentaciones). Una app gestiona la relación “colaborativa” entre alguien que desea un producto y alguien que se lo lleva a casa, o dicho de otro modo, una empresa te lleva a casa lo que quieras por medio de trabajadorxs que no contrata.

Glovo,
como tantas otras starts ups de la economía colaborativa, son la punta
de lanza de una transformación en el mundo laboral que nos cuesta llegar
a entender. Sus predecesores fueron otras formas de desregulación que
llevan décadas funcionando: la subcontratación, el trabajo temporal, la
variedad de falsos autónomos que han venido proliferando, etc. Sin
embargo, esta nueva vuelta de tuerca nos permite ver cómo se profundiza
algo que veíamos venir. El trabajo ya no es lo que era. Hace tiempo que
no lo es. 

Las personas que acceden ahora al mercado laboral no
han visto la degradación progresiva de las condiciones laborales (no
solo del salario) de las últimas décadas. No han participado de la vieja
concepción por la cual el trabajo, además de un salario, te dotaba de
un lugar en la sociedad. No han conocido la vinculación entre el trabajo
y el reconocimiento, o entre trabajo y dignidad. Tampoco han
participado del sueño del ascenso social por medio del trabajo (de la
“antigüedad”, del “trabaja duro y mejorarás”). Para ellas, el trabajo es
solamente ya un intercambio de tiempo y esfuerzo a cambio de unos
(pocos) euros. Un intercambio que dura un tiempo. Después vendrá otro,
diferente.

Aquí hemos de hacer una salvedad: quien tiene suerte,
formación, papeles, tiempo y colchón familiar para poder estudiar, sabe
leer convocatorias y tiene quien le informe puede aspirar al único
ámbito en donde el trabajo es todavía estable: el funcionariado. Sin
embargo, esto tampoco es lo que era: algunos ámbitos se han desregulado
completamente (como la universidad), otros se han ido privatizando y los
últimos han sufrido una tendencia fuerte de interinidad y amortización
de puestos. Cada vez hay menos plazas en el bote salvavidas (a no ser
que quieras ser policía, que te mete en otros problemas que no caben
aquí).

Decía un filósofo que no es posible describir Inglaterra si
nunca has salido de ella. Viajar y conocer otros territorios es la
única clave para describir el propio. O dicho de otro modo: si todo el
mundo fuera blanco, nada sería blanco, no existiría una palabra para
nombrarlo. Quien se enfrenta ahora al mercado laboral no tiene con qué
comparar. No ha visto ninguna degradación, y probablemente no vea
diferencias sustanciales entre las opciones que se le presentan. Tampoco
quienes hemos conocido mejores tiempos en lo laboral y en lo sindical
hemos sido capaces de ilustrar en la medida necesaria esta degradación,
pues las actitudes adaptativas y de renuncia (resilencia le llaman
ahora), han prevalecido en nuestra actuación. Quien se enfrenta ahora al
mercado laboral, más allá de poder constatar que su vida no transcurre
de forma satisfactoria, no sabe lo que es la precariedad. Esa palabra no
es suya. Posiblemente le suene tan ajena que no le diga nada sobre su
situación, y por tanto no le movilice. Quizás debamos repensar la
utilidad de un concepto que, lamentablemente, ha envejecido muy rápido.

Ya no hay precariedad.




Maravillas: más que un Gaztetxe

El
desalojo del gaztetxe Maravillas, tras varios días de ocupación policial
del casco viejo de Iruña nos indigna pero no nos sorprende. Sabemos que
el poder acostumbra a desplegar todos los medios
que tiene a su alcance cuando se trata de destruir aquello que no puede
controlar. Especialmente, cuando lo que se cuestiona es el actual
modelo económico y social, cuando se buscan alternativas y se ensayan
otros modos de hacer, cuando reparto, justicia,
autogestión, crítica, … dejan de ser palabras y se pretende que sean
realidades. Es un modo de hacer y de entender la ciudad lo que tratan de
censurar, pues la existencia de Maravillas cuestiona los límites de la
política institucional.

Y ha sido
el Gobierno del Cambio el que ha emulado a la perfección a gobiernos
anteriores a los cuales pretendía superar en cuanto a valores y
prácticas democráticas y de justicia social. Pues bien,
la realidad que vivimos hoy en Navarra y en Iruña es que el TAV tiene
vía libre
para ocupar el territorio y para absorber grandes
cantidades de dinero público o que las grandes marcas multinacionales de
la ropa y del mueble ocuparán grandes y privilegiados espacios a pesar
de que sus prácticas tributarias no sean precisamente
ejemplares o que el centro de la ciudad se convierta en un espacio
inhabitable al servicio de un turismo depredador que ocupe locales,
calles y plazas en torno al consumo. Todas estas ocupaciones no sólo son
permitidas, son promovidas con políticas públicas
favorables, a la par que pretenden presentar a la juventud del
Maravillas como defraudadora y temeraria.

Resulta
lamentable que la presión que se viene ejerciendo de forma cada vez más
descarada desde los ámbitos más retrógrados de la sociedad vaya haciendo
mella en unos sectores políticos que se autodefinen
de cambio y que parecen obsesionados en presentarse como fiables, con
sentido institucional y como gente “de orden”. No obstante, no debemos
olvidar que cuando la calle desborda lo institucional se pasa a un nuevo
estado de creatividad política. Se abren nuevos
imaginarios a los cuales les debemos mucho y si hoy en día, nos
gobiernan las fuerzas “del cambio”, mucho tiene que ver con apuestas
valientes y rupturistas que se han dado tiempo atrás y que han ido
configurando otras expectativas políticas. Por desgracia,
hoy parece que el miedo marca los pasos de este gobierno y se opta por
la legalidad frente a la legitimidad.

Las
excusas aludidas para el desalojo, el cual han camuflado como una
supuesta revisión técnica, suponen un insulto a la inteligencia de la
ciudadanía. Que el Gobierno de Navarra, tras décadas de
abandono del edificio, se vea impelido a actuar ahora por la seguridad
del mismo, nos señala a las claras que el objetivo es otro, de índole
más política. Sin duda, las policías Foral y Nacional han generado en
tres días muchas más molestias y lesiones que
el Maravillas en toda su trayectoria. Por otra parte, no se recuerda
una actuación “preventiva” semejante, ni siquiera mucho menor, en el
entorno de alguna de las empresas en las que se han producido accidentes
laborales graves o mortales en los últimos meses,
algo que nos debe hacer reflexionar sobre la utilización del término
“seguridad” que el poder ha aprendido a hacer en los últimos tiempos, en
cualquier latitud del mundo para justificar sus prácticas más dudosas.

Estaría
bien que quienes celebramos en su día la creación del Parque de la
Insumisión en Iruña recordemos que ese movimiento que puso en jaque al
sistema militar surgió del descontento, se nutrió
con la desobediencia a normas establecidas y el resultado fue la
abolición del servicio militar obligatorio. Por ello, apostemos por
aquellas formas de rebeldía y desobediencia que aporten a la sociedad, a
este mundo tan deteriorado y corrompido, un poco de
aire fresco y tal vez algo de esperanza.

Maura Rodrigo, Sec. Gral. CGT/LKN-Nafarroa




Precariedades: Concentración 26 diciembre

El modelo económico en el que nos hemos instalado es generador de una creciente desigualdad e injusticia. La precariedad es una de las formas de aumentarlas.

Como todo, nos venden la precariedad como un factor corrector provisional, como un mal necesario para salir de la “crisis”, para generar empleo y acabar con el paro. Pero La precariedad no genera de por sí empleo; la mayoría de los empleos precarios se corresponden a puestos de trabajo normalizados y estables. La precariedad es una decisión “política”, es la opción elegida por los poderes económicos y políticos para mantener su dominación y su capacidad de imposición. Una persona con un empleo eventual estará en una posición mucho más débil para defender derechos y condiciones laborales. Esa decisión convierte en norma lo que aparentemente era provisional.

La precariedad laboral no es solo eventualidad en la contratación: las dobles escalas salariales, son precariedad; las externalizaciones de parte de la producción y todos los procesos de subcontratación, son precariedad; la facilidad de despido y las sucesivas Reformas Laborales, son precariedad. Hoy todxs somos un poco más precarixs y buena parte del trabajo con contrato indefinido ha caído en la precariedad extrema, con consecuencias drásticas en la condiciones laborales y salariales.

Valgan un par de ejemplos: la Administración y las empresas auxiliares del entorno de VW. En la Administración casi la mitad del empleo es eventual, y no por las condiciones de los puestos de los trabajos a cubrir sino por decisión del empleador, una situación que no se palia con las sucesivas ofertas de empleo público anunciadas a bombo y platillo. Y es cierto que en la Administración, con unas condiciones laborales y de contratación más blindadas, los efectos de la precariedad se amortiguan, pero esa precariedad ayuda a su trasvase a la empresa privada, donde sus efectos son más drásticos. En las empresas auxiliares del entorno de VW, el eslabón más débil de la fabricación del VW POLO, entre otras cosas, están peleando por la SUBROGACIÓN de las plantillas y condiciones, en caso de pérdida de las adjudicaciones de la obra y servicio.

Tampoco la precariedad es algo que solo afecte al campo laboral, se extiende a todos los ámbitos de la vida. Dada la centralidad que el trabajo tiene como factor de normalización social y generación de derechos, esa precariedad laboral repercute directamente en otros ámbitos vitales que, además, también van generando sus propias dinámicas precarizadoras: las concertaciones y descapitalización de los sistemas sanitarios y educacionales, pese a que sean campos todavía garantistas, son factores de precarización; lo son los recortes en pensiones y subsidios de desempleo; también el encarecimiento de la vivienda, facilitado por la especulación permanente del sector y la desregularización legal de los alquileres son factores generadores de precariedad; como el incremento de precios de los suministros básicos (agua, gas y electricidad) y los incrementos de los precios de los alimentos.

Por eso cuando hablamos de precariedad no podemos pensar solo en lo laboral, la precariedad afecta a todas las facetas de nuestras vidas y se traduce en una especie de recorte vital, nuestras vidas quedan reducidas en sus posibilidades, instaladas en el corto plazo de la mera supervivencia, con menor capacidad de consolidar un proyecto de vida autónomo, no dependiente de entornos familiares o de la beneficencia. La precariedad es el quedar instalados en una situación de imprevisibilidad y provisionalidad, de riesgo, de debilidad. En ese sentido, es un paso en el camino a la exclusión, como si nos soportaran provisionalmente para acabar por decirnos con rotundidad que sobramos.

¡Precarixs nos quieren!, falta ver si nosotros nos resignamos a esa situación o si, por el contrario, estamos dispuestxs a combatirla, sin centrarnos solo en su aspecto laboral/sindical, sino procurando abarcar lo social y todos los campos vitales.

Y tampoco basta con intentar paliar cada uno de los efectos. Trabajar contra la precariedad significa hacerlo por otro modelo de sociedad: en el que nuestras necesidades no estén sometidas a la libre especulación de los mercados, sino que haya medidas políticas que los regulen; significa creernos e impulsar que el trabajo esté destinado a satisfacer nuestras necesidades y no a la competitiva obtención de beneficios, y, a la vez, impulsar un reparto del empleo necesario; significa recuperar unas políticas de impuestos progresivas y suficientes para que lo público, lo de todxs, sea capaz de ejercer ese papel paliativo y corrector de los mercados y la especulación; sobre todo, requiere caminar hacia una sociedad menos desigual, la desigualdad es el problema principal de nuestra sociedad, es la riqueza de unxs la que encarece todo y hace imposible la vida de todas las personas.

Y todo eso no lo lograremos sin romper nuestra comodidad y sin una intervención sindical y social colectiva, sin la participación de cada unx de nosostrxs. Es por eso que la CGT el día 26 de diciembre se concentrará a las 19:00 frente a la Diputación (Avd. Carlos III) porque sin hacer nada, no podemos esperar que nada cambie.