Araba Bizkaia Gipuzkoa Nafarroa
Diez años del 15M: seguimos indignadas (Por Lucía Álvarez)
El 15M mereció la pena y conviene repetirlo y radicalizarlo. Sirvió para agitar conciencias, fue un chute de autoestima colectiva, contribuyó a visibilizar a mucha gente que creía que no era nadie y proporcionó esperanza en un mundo en el que el dinero y las mercancías tienen primacía sobre las personas.

