«Ningún gobierno te va a solucionar el problema, te tienes que pelear lo tuyo, tienes que juntarte con más gente, luchar desde el puesto de trabajo, eso lo tienen que ver los jóvenes»
Confederación General del Trabajo – Lanaren Konfederakunde Nagusia
” A principios de 1936 Durruti vivía justo al lado de mi casa, en un pequeño piso en el barrio de Sants. Los Empresarios le habian puesto en la lista negra. No encontraba trabajo en ninguna parte. Su compañera Émilienne trabajaba como acomodadora en un cine para mantener a la familia.
Una tarde fuimos a visitarle y lo encontramos en la cocina. Llevaba un delantal, fregaba los platos y preparaba la cena para su hijita Colette y su mujer. El amigo con quien había ido trató de bromear: “Pero oye, Durruti, ésos son trabajos femeninos.” Durruti le contestó rudamente: “Toma este ejemplo: cuando mi mujer va a trabajar yo limpio la casa, hago las camas y preparo la comida. Además baño a la niña y la visto. Si crees que un anarquista tiene que estar metido en un bar o un café mientras su mujer trabaja, quiere decir que no has comprendido nada.”
Testimonio recogido en Hans Magnus Enzensberger, El corto verano de la anarquía , (Barcelona, Anagrama, 2002).
Octavio Alberola tiene 89 años y vive en Perpiñán con su compañera, Ariane Gransac, también militante del movimiento libertario y autora del libro Prision de femmes y coautora, con Alberola, de El anarquismo español y la acción revolucionaria.
La actual residencia de Octavio es el resultado de un temprano exilio en México tras la Guerra Civil y el traslado posterior al hexágono francés en la década de los 60, para incorporarse a la clandestinidad y contribuir a Defensa Interior ( DI). El Movimiento Libertario (CNT-FAI-FIJL) creó este organismo idóneo en un momento en que el anarquismo social continuaba siendo el enemigo público número uno de la dictadura franquista.
Era una época convulsa, marcada por la muerte de Quico Sabaté y el final de la actividad de los maquis. El PCE-PSUC hacía tiempo que se había alejado de la lucha guerrillera y infiltraba a los sindicatos verticales franquistas y, mientras tanto, Defensa Interior debutaba en 1962 con dos bombas en la Rectoría General Castrense de Madrid y una joven ETA celebraba en Bayona (Lapurdi, Iparralde, Pirineo Atlántico, Nueva Aquitania, Euskal Herria) la Primera Asamblea y empezaba a caminar.