No es la primera vez ni será la última. Volvemos dónde solíamos: a la herencia recibida. La sustitución de cuatro miembros del Tribunal Constitucional a la grouchista manera (la parte contratante de la primera parte…) por el gobierno más progresista de la democracia de la mano de la oposición pepera representa un bochorno que no admite enmienda.
