El feminismo anarquista tiene una larga genealogía que he explicado en otros escritos y en conferencias. Esa genealogía tuvo un momento brillante y esplendoroso que se desarrolló en medio de una guerra. Agrupó a unas veintiocho mil mujeres, publicó la revista Mujeres Libres (iniciada en mayo de 1936) y llevó a cabo múltiples realizaciones prácticas al calor de una revolución social que tuvo una dimensión feminista no siempre valorada. Sus intuiciones teóricas fueron muchas, aunque insuficientes, el momento fue intenso, agitado y transformador.
