El divorcio a la catalana es solo uno de los múltiples conflictos que evidencian la metástasis que corroe al régimen del 78. Un largo capítulo de humillaciones y abusos soportados resignadamente durante decenios por la auténtica mayoría silenciosa. Penitencia que alcanzó su clímax cuando la crisis económica provocada por la oligarquía financiera se hizo recaer sobre los perjudicados por el exclusivo derecho a decidir que ostenta el duopolio dinástico hegemónico.
Seguramente sin ese plus de desprecio hacia los verdaderos titulares de la soberanía general el descrédito de la clase política no hubiera llegado a la actual situación de no retorno. La convicción entre los sectores ciudadanos más consecuentes y responsables es que esta coyuntura ya no tiene enmienda. El sistema es irreformable desde dentro y la única salida digna es la ruptura democrática. Hartos de estar hartos.

Hay unanimidad en nuestros expertos. Populares y socialistas, y todos sus agentes de influencia en la prensa y las televisiones, lo tienen claro. Si Mélenchon no da la orden de apoyar a Macron su formación estará haciendo el juego a la extrema derecha desde la extrema izquierda. No valen ni el voto el blanco ni la abstención.
Vemos estos últimos días como una y otra vez se muestran en algunas televisiones y tertulias la escena de Maragall y los casos de supuesta corrupción por parte del partido liderado por Pujol durante años. Nadie parece ahora extrañarse de la trama de los Pujol.
Margaret Thacher lo dijo muy claro, y no se equivocaba: “No pretendo acabar con las clases sociales, porque las habrá siempre. Me basta con acabar con el sentimiento de clase”.
Hemos entrado en una época en la que las fuerzas políticas de extrema derecha, van a aumentar su presencia institucional y su peso político general en la política europea. Y van a contar con valedores en el ámbito internacional, desde Putin en Rusia a Trump en los estados Unidos de América.
El historiador y lingüista Noam Chomsky ha criticado con dureza a Donald Trump. De hecho, ha vaticinado un fuerte aumento de los precios, alimentado por Donald Trump, en los principales mercados que pronto dará lugar a otra grave crisis financiera.
“Ningún talento justifica los sueldos escandalosos en el IBEX 35”
El Gobierno Vasco ha aprobado este un proyecto de presupuestos para 2017 que asciende a 11.059,7 millones de euros, lo que supone un aumento del 1,2% respecto al año pasado (126 millones más) que beneficia notablemente al empresariado vasco, un empresario que ante una posible subida de impuestos ha conseguido que la administración diera marcha atrás