El cierre de la planta de Puerto Real, para concentrar toda la actividad en la del Puerto de Santa María, afectará a alrededor de 2.000 personas, entre los puestos directos y los de empresas auxiliares. Una onda expansiva que alcanzará a muchas familias en una región especialmente castigada por el desempleo y que lleva años luchando contra este desenlace fatal. No terminan de entenderlo, sencillamente, porque nadie les explica.
No estaría de más conseguir que los y las trabajadoras entendieran por qué los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, los únicos con los que siempre cuenta el gobierno de turno, han bajado los brazos en sus negociaciones con Airbus.
