Quien me conoce sabe que nunca he creído en las unidades nacionales, sea catalana, española o de otro tipo. No voy a entrar a detallar este tema, ya que este no es el objeto de este pequeño artículo donde quiero reflejar una opinión estrictamente personal. Pero si que quiero dejar constancia de que toda nación o sociedad vive partida por el conflicto entre explotadores y explotados / as. Conflicto que, por nuestra parte, sólo se resuelve con la desaparición de los primeros.
Hecha la aclaración, hoy quiero hablar de otra cosa. Ahora mismo en Cataluña es imposible no escuchar, en tal o cual tertulia de bar, o en el trabajo, que hay una situación nueva para la inmensa mayoría de la población. Las noticias de los medios de comunicación informan de una serie de iniciativas represivas que están generando un impacto innegable a nuestros vecinos y vecinas, tengan la opinión política que tengan.

Hay unanimidad en nuestros expertos. Populares y socialistas, y todos sus agentes de influencia en la prensa y las televisiones, lo tienen claro. Si Mélenchon no da la orden de apoyar a Macron su formación estará haciendo el juego a la extrema derecha desde la extrema izquierda. No valen ni el voto el blanco ni la abstención.
Vemos estos últimos días como una y otra vez se muestran en algunas televisiones y tertulias la escena de Maragall y los casos de supuesta corrupción por parte del partido liderado por Pujol durante años. Nadie parece ahora extrañarse de la trama de los Pujol.
Margaret Thacher lo dijo muy claro, y no se equivocaba: “No pretendo acabar con las clases sociales, porque las habrá siempre. Me basta con acabar con el sentimiento de clase”.
Hemos entrado en una época en la que las fuerzas políticas de extrema derecha, van a aumentar su presencia institucional y su peso político general en la política europea. Y van a contar con valedores en el ámbito internacional, desde Putin en Rusia a Trump en los estados Unidos de América.
El historiador y lingüista Noam Chomsky ha criticado con dureza a Donald Trump. De hecho, ha vaticinado un fuerte aumento de los precios, alimentado por Donald Trump, en los principales mercados que pronto dará lugar a otra grave crisis financiera.
“Ningún talento justifica los sueldos escandalosos en el IBEX 35”
El Gobierno Vasco ha aprobado este un proyecto de presupuestos para 2017 que asciende a 11.059,7 millones de euros, lo que supone un aumento del 1,2% respecto al año pasado (126 millones más) que beneficia notablemente al empresariado vasco, un empresario que ante una posible subida de impuestos ha conseguido que la administración diera marcha atrás