Esta es una historia de políticos que mienten, sindicatos que se alían con las fuerzas a las que deben vigilar y personas que, encerradas desde hace casi dos años, dan una lección de dignidad, justicia, perseverancia, solidaridad y lucha obrera.
Aunque es una historia que merece ser contada, el silencio mediático que soporta hace aún más meritoria la resistencia y más necesaria su difusión. Pero sobre todo, es una historia de convivencia, de hermandad obrera, de acciones obligadas por las circunstancias.







El boleto premiado es el 705

“Me dirán que la situación política de entonces y ahora ha cambiado sustancialmente […], me explicarán también cuestiones controvertidas referentes a la coyuntura económica y muchas cosas. Pero lo que el obrero no debe perder de vista es que nuestra sociedad está dividida en clases sociales, con intereses históricamente contrarios y que estas clases sociales generan enfrentamientos que yo y mis compañeros caracterizamos como lucha de clases, y que ni las clases sociales ni la lucha de clases las hemos inventados nosotros”.
