A raíz de las denuncias promovidas por CGT-LKN, la multinacional situada en Ororbia dedicada a la fabricación de amortiguadores para automoción KYBSE ha sido definitivamente condenada por despido nulo y contratos en fraude de ley. Tras la primera sentencia favorable a un trabajador por parte del Juzgado de lo Social nº 1 de Pamplona, la empresa recurrió al TSJN primero y al Tribunal Supremo después. Tras el rechazo de este último recurso, el TS confirma ahora dicha sentencia, lo cual afecta hasta a seis trabajadores eventuales que deberán ser contratados como indefinidos.
Así, se confirma judicialmente que el 31 diciembre de 2024 se produjo un despido colectivo encubierto y por tanto nulo. Además de que los contratos eventuales por razones de la producción desde julio de 2023 estaban en fraude de ley. Aquellos 64 despidos, los cuales pasaron desapercibidos mediáticamente, fueron efecto de un vergonzoso acuerdo entre dirección y comité de empresa –con la firma de la mayoría sindical y la complicidad del resto– negociado a espaldas de los trabajadores eventuales un año antes, en diciembre de 2023. Dicho acuerdo facilitaba a la empresa disponer de eventuales durante un año entero más sustituyendo bajas para después despedirlos en vez de hacerlos indefinidos como les correspondía, saltándose así el convenio y la ley.
Esto hay que entenderlo en el contexto de la bolsa de empleo regulada por convenio con la que cuenta KYBSE, según la cuál debe ser respetado el orden de antigüedad y los contratos eventuales por razones de la producción deben convertirse en indefinidos al llegar al máximo legal, actualmente de seis meses. El citado acuerdo dejaba en suspenso estas condiciones, discriminando a los trabajadores eventuales y condenándolos a una situación de indefensión, incertidumbre y precariedad sin fecha límite. Teniendo en cuenta además que la mayor parte de estos trabajadores llevaban de media siete años en dicha bolsa, trabajando de manera intermitente con la inestabilidad que ello conlleva y viendo su esperanza de llegar a ser fijos truncada.
Dichos despidos efectuados por la empresa y aceptados por el comité fueron además avalados por el Tribunal Laboral de Navarra, organismo de dudosa neutralidad que al parecer no vió ninguna irregularidad en ello. Y es que KYBSE organizó los actos de conciliación y repartió ella misma las papeletas cumplimentadas a los trabajadores para que estos las firmaran. De esta manera los trabajadores aceptaban el despido improcedente, cuando en realidad era nulo. A cambio, veían parte de la indemnización de 45 días por año libre de impuestos y la empresa quedaba exonerada de toda responsabilidad legal mayor.
Ante tal panorama, a principios de enero de 2025 varios trabajadores tomaron la iniciativa organizándose a través de CGT y convocaron una asamblea abierta para explicar la situación y proponer al resto de compañeros denunciar a la empresa, como así finalmente hicieron seis trabajadores en total. Ya en febrero, KYBSE volvió a contratar a personal eventual excluyendo a los denunciantes como represalia y amenazó con institucionalizar dicho proceder reformando el funcionamiento de la bolsa de empleo. Frente a lo cual, ahora sí, el comité de empresa salió en defensa del funcionamiento de la bolsa y su orden de antigüedad, ante lo que la empresa terminó reculando y contratándolos. Cosa que hizo hasta julio, cumpliéndose ya dos años de trabajo prácticamente ininterrumpido y eternizándose la eventualidad de todo este colectivo.
Durante el verano llegaba la primera sentencia favorable y readmisión. Lo cual trajo consecuencias ya en septiembre, pues condicionó de manera evidente el nuevo acuerdo de contratación entre empresa y comité. Con el mismo se puso al fin una fecha de fijeza estimada para los eventuales a través del contrato relevo, si bien aún no todos han sido llamados a trabajar aún. Con la confirmación de la sentencia tras el rechazo de los recursos al TSJN y ahora al TS, extraemos varias conclusiones generales.
En primer lugar, que este no es un caso aislado. La precariedad en la industria es un fenómeno extendido de carácter estructural, que responde a las exigencias de flexibilidad que impone la patronal. Esta precariedad toma cuerpo no sólo pero sí de manera especialmente sangrante en toda una amplia capa de trabajadores ya sean eventuales, subcontratados o de ETTs. Hablamos de unos trabajadores de segunda, con sus derechos laborales pero también sindicales sistemáticamente cercenados. La situación que viven estos trabajadores responde a los intereses empresariales de una mano de obra barata, flexible, dócil y siempre disponible. Para lo cual cuentan con un marco legal a su medida aunque, no contentos con ello, es habitual que lo fuercen o directamente se lo salten. Desgraciadamente, también está extendido que buena parte de los representantes sindicales y de las propias plantillas fijas sean indiferentes ante estas situaciones, o que incluso sean cómplices con ellas.
En segundo lugar y más allá del caso particular, desde CGT-LKN valoramos positivamente esta experiencia como muestra de que unos trabajadores eventuales pueden organizarse y plantar cara a toda una multinacional. Que la lucha es el único camino y que ganar es posible. Lo cual es un ejemplo valioso a replicar, para poder romper con la dinámica del miedo, el desconocimiento, la debilidad y la desorganización de los trabajadores precarios de la que se vale la patronal.
Sin embargo, somos conocedores por un lado de los límites de la vía judicial y de que el terreno en el que se debería afrontar esta cuestión prioritariamente es el de la lucha sindical. Pues es en la organización en los centros de trabajo y en el desarrollo de sus capacidades propias donde reside la fuerza de la clase trabajadora. Y al mismo tiempo somos conscientes de las dificultades reales para que precisamente estos sectores precarizados puedan organizarse. Por ello apelamos al conjunto de las plantillas y sindicatos para que se comprometan en la defensa de las condiciones laborales y derechos sindicales de todos. En ese sentido entendemos la unidad y solidaridad como principios básicos para un sindicalismo de clase.
Como sindicato entendemos que nuestra presencia en este ámbito de la precariedad es especialmente necesaria. Por ello vamos a estar ahí, con el objetivo de generar condiciones efectivas para la organización y la lucha. Así, desde CGT-LKN nos reafirmamos como herramienta útil para unir a toda la clase trabajadora en la defensa de sus intereses, sin dejar a nadie atrás.