>

CGT CORREOS

Nº 356

Ideia 3º 2020

Haizeak Nº8, noviembre 2020

Libre Pensamiento

Rojo y Negro TV

Ruesta

Aviso legal. Esta web utiliza cookies para optimizar la navegación.
Política de privacidad. Al continuar navegando está aceptando su uso y nuestra política de cookies y ver la forma de desactivarlas. Internet Explorer, FireFox, Chrome, Safari


1 de mayo (CGT, ESK, Steilas): Por unas vidas dignas. Reparto de los trabajos y de la riqueza

Es una cuestión de voluntad política derogar de una vez por todas las reformas laborales, defender un sistema público de pensiones que garantice que nuestras pensionistas tengan vidas dignas y acabar de inmediato con la brecha de género en las pensiones.

Hace un año solo algunas de nosotras pudimos salir a la calle el 1 de mayo y lo aprovechamos para decir alto y claro que eso que su nueva normalidad no nos servía, que sus recetas, sus soluciones parciales y sus políticas en las que solo caben unos pocos, los de siempre, a nosotras no nos servían para nada. No queríamos una nueva normalidad porque ni siquiera aceptábamos la vieja. La normalidad de su heteropatriarcado, la normalidad del liberalismo, la normalidad de un sistema que nos machaca, que nos enferma y nos mata en nuestros puestos de trabajo, la normalidad de su represión contra toda persona que diga algo que no les gusta, la normalidad de su capitalismo salvaje que arrasa con el planeta y con las personas que en él vivimos. Un año después volvemos a decir que no, que estamos hartas de su normalidad, de este sistema y que estamos aquí para cambiarlo todo, para que lo normal sea que las vidas valgan más que sus beneficios, que son nuestras vidas las que tienen que estar en el centro y que queremos un sistema en el que quepamos todas y todos, vengamos de donde vengamos.

La covid-19 llegó a nuestras vidas dejando tras de sí un reguero de enfermedad y muerte, todo ello sumado a las restrictivas medidas impuestas por las administraciones, el miedo, el cansancio y el sufrimiento que esta situación está provocando en todas nosotras son algo evidente. A la crisis sanitaria se le ha sumado la crisis económica y una crisis social que hace que nos enfrentemos a un panorama desalentador. Sin embargo, este no es el momento de caer en el desánimo y en el desaliento. Este precisamente es el momento de plantarles cara, de unir fuerzas y luchar por cambiar un modelo económico y social que, a nosotras, a la clase trabajadora, no nos sirve para nada.

Esta pandemia nos ha mostrado la cara más cruel del sistema, un sistema injusto e inhumano, pero también nos ha ensañado muchas otras cosas. Nos ha enseñado el valor de la solidaridad, la fuerza que tenemos cuando hacemos las cosas juntas, que ellas, nuestras compañeras, son quienes sostienen la vida, el valor de lo público, la importancia de una sanidad y educación pública de calidad que no deje atrás a nadie y la necesidad de crear un sistema público de cuidados.

La situación que estamos viviendo con toda su dureza no ha hecho más que ratificar lo que tantos años venimos denunciando y demandando. Hemos visto como el Estado ha sido capaz de movilizar miles de millones de euros a través de ERTEs. Si bien, pudo ser un alivio, sin grandes perspectivas para algunas empresas, otras tantas se están aprovechando una vez más para saquear las arcas. Esa ayuda generalizada debería de haber llevado una cláusula de reciprocidad, pero ninguna empresa está devolviendo lo prestado en forma de contrataciones o repartiendo, el mucho o poco trabajo disponible. Al revés, comienzan a desprenderse de trabajadores y trabajadoras como si se tratasen de un lastre, sin miramientos y bajo el paraguas legal que les otorgó el gobierno de turno. La exigencia del reparto del trabajo se hace cada día, más acuciante y absolutamente necesaria. Tenemos meridianamente claro que lo que no sobran son personas trabajadoras, y por el contrario, lo que nos demuestra la realidad, es que sobran horas de trabajo y consumismo. ¿Por qué todas esas empresas que pidieron ayudas no brindan ahora la suya y trabajan en fórmulas en las que quepamos todas en condiciones dignas? ¿Tan difícil es reducir las jornadas de trabajo para que podamos trabajar todas haciendo real el acceso a una vida que nos satisfaga como personas y no como meros consumidores? Hay muchas fórmulas para reducir la jornada, la cuestión es dar encaje a que todas las personas podamos tener una vida digna. El que dicen es el gobierno más progresista de los últimos tiempos, no ha prohibido los abusos entorno a las horas extras, que dejan en la calle a miles de personas; no ha intervenido en todas las empresas que ponen en riesgo de muerte a la clase trabajadora y sigue en posturas muy alejadas de los intereses de la clase trabajadora. Y qué decir de los sectores más desfavorecidos que ni siquiera entran en el cálculo partidista de la política representativa, reformando la ley para permitir que se siga explotando a unos y que otras tengan que sobrevivir día a día. Por eso tiene sentido que volvamos una vez más este 1 de Mayo, a mostrar nuestro rechazo al actual modelo social y de relaciones laborales, Porque esta no es una cuestión de capacidad, esta es una cuestión de voluntad política y si no la tienen, habrá que hacer que la tengan.

Es una cuestión de voluntad política también derogar de una vez por todas las reformas laborales, defender un sistema público de pensiones que garantice que nuestras pensionistas tengan vidas dignas y acabar de inmediato con la brecha de género en las pensiones.

Desde el inicio de la pandemia estamos oyendo hablar de los cientos de miles de millones de euros que la Comisión Europea va a invertir para la reconstrucción económica. Poco nos han dicho, sin embargo, que no va a ser dinero gratis. Gran parte del fondo para la reconstrucción tiene forma de préstamos y su concesión está vinculada a que el estado español acometa reformas estructurales del mercado de trabajo y del sistema de pensiones. Partidos navarros y españoles esperan esta lluvia de millones como si fueran un milagro. Sin embargo, tenemos claro que los y las trabajadoras no podemos aceptar chantajes. Para nosotras no hay reconstrucción económica sin reconstrucción social, para nosotras no hay salida a la crisis sin avanzar en derechos.

Por eso en este 1 de Mayo, hemos insistido en que este es el momento de luchar por lo que es nuestro, de defender nuestras vidas por delante de sus intereses, es el momento de recuperar las calles. Por eso este 1º de Mayo CGT, Steilas y ESK hemos vuelto a salir a las calles de Iruñea de manera conjunta, porque queremos vidas dignas, vidas que merezcan la pena ser vividas.

Crear PDFImprimir
Comparte/Partekatu:
Share