{"id":8251,"date":"2019-03-20T19:31:54","date_gmt":"2019-03-20T18:31:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/?p=8251"},"modified":"2019-03-20T19:36:45","modified_gmt":"2019-03-20T18:36:45","slug":"la-dimension-urbana-de-la-desigualdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/blog\/2019\/03\/20\/la-dimension-urbana-de-la-desigualdad\/","title":{"rendered":"La dimensi\u00f3n urbana de la desigualdad"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">A trav\u00e9s de este art\u00edculo de Alicia Ziccardi pretendemos girar nuestra mirada a la grave problem\u00e1tica urban\u00edstica en latinoam\u00e9rica, la cual guarda cierto paralelismo con din\u00e1micas que podemos percibir en nuestro entorno. Extra\u00eddo de: https:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/04\/05\/contrapuntos\/1428212831_142821.html<br><\/h4>\n\n\n\n<p>En el marco de una nueva oleada modernizadora del\nespacio urbano &#8211; impuesta para adecuar el territorio a los\nrequerimientos de la econom\u00eda global &#8211; las ciudades han transformado\nr\u00e1pida y profundamente no s\u00f3lo su fisonom\u00eda, sino tambi\u00e9n las\nrelaciones entre la econom\u00eda, la sociedad y el territorio. Se trata\nde construir nuevas relaciones que sustituyan a las construidas\ndurante el proceso industrializador fordista caracter\u00edstico del\nsiglo XX. En este contexto <strong>uno de los rasgos que signa el\nespacio urbano en la regi\u00f3n es la expansi\u00f3n de las condiciones de\npobreza y desigualdad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, las ciudades latinoamericanas no\ns\u00f3lo son la expresi\u00f3n espacial de profundas desigualdades\necon\u00f3micas y sociales sino que son producto de un intenso proceso de\napropiaci\u00f3n y uso del espacio urbano de corte neoliberal, generador\nde nuevas y diferentes inequidades en el acceso a los bienes y\nservicios de la ciudad. Precisamente son estas desigualdades urbanas\nlas que modifican y amplifican las desigualdades estructurales que\nhan caracterizado hist\u00f3ricamente a nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello interesa analizar particularmente las\ndin\u00e1micas urbanas de las grandes regiones urbanas (como Ciudad de\nM\u00e9xico, San Pablo o Buenos Aires), en las que existen marcadas\ndesig<strong>u<\/strong>aldades territoriales asociadas a procesos de\ndiferente naturaleza. Por un lado, se trata de particulares procesos\nde pobreza urbana y segregaci\u00f3n residencial. Por otro, de obst\u00e1culos\nque persisten para el ejercicio pleno de la ciudadan\u00eda y los\ndesaf\u00edos que enfrentan los nuevos movimientos sociales urbanos para\nhacer efectivo el derecho a la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desigualdades estructurales y\nrefuncionalizaci\u00f3n del espacio urbano <\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo ha se\u00f1alado <strong><a href=\"http:\/\/www.cidadeimaginaria.org\/cc\/MCastellsCiudad.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Manuel\nCastells<\/a><\/strong> las ciudades son el motor de la econom\u00eda y\nasumen el papel de ser los principales medios productores de\ninnovaci\u00f3n y riqueza. M\u00e1s a\u00fan actualmente son el espacio de flujos\ny redes de capital que desterritorializan la producci\u00f3n, el espacio\npropicio para generar condiciones de competitividad urbana que logren\natraer y retener la inversi\u00f3n y generar empleo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, las ciudades albergan los sectores\necon\u00f3micos m\u00e1s modernos de la sociedad del conocimiento, generando\nempleos bien remunerados para la mano de obra que posee alta\nescolaridad formal y que se inserta los servicios avanzados (la\nbanca, las finanzas, la inform\u00e1tica). En particular, se crean elites\ngerenciales que viven en barrios o zonas exclusivas de la ciudad\nacordes a sus altas expectativas de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n viven en las ciudades los sectores medios\nde la poblaci\u00f3n, conformados por heterog\u00e9neos conjuntos sociales\nque se insertan predominantemente en las actividades propias de los\nservicios a la producci\u00f3n y los servicios personales. Estos sectores\nlogran obtener remuneraciones adecuadas, seguridad social y acceder a\nm\u00faltiples opciones habitacionales en funci\u00f3n de su capacidad de\ningreso. Sin embargo, la principal es la adquisici\u00f3n o la renta de\nuna vivienda en conjuntos habitacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en un contexto modernizador el hecho\nsocio-econ\u00f3mico m\u00e1s contrastante de las grandes regiones urbanas es\nsu evidente desindustrializaci\u00f3n y la expansi\u00f3n de actividades del\nterciario de su econom\u00eda. Se trata de diferentes formas de empleo\nprecario e informal, muchas veces \u00edntimamente vinculadas a la\neconom\u00eda global, pero de muy baja productividad, propias de los\nservicios personales y del comercio popular pero que permiten obtener\nun ingreso que en ocasiones es mayor que el de la industria\nmanufacturera. Este es el principal mercado de empleo de los\ntrabajadores con baja o nula calificaci\u00f3n que en el caso del\ncomercio popular de calle se apropian de espacios y que confronta\ncotidianamente el derecho al trabajo con el derecho a la ciudad\ngenerando condiciones de conflictividad social y poniendo en tensi\u00f3n\nel ejercicio de gobierno y de administraci\u00f3n urbana de las\nautoridades locales. Para estos sectores populares la principal forma\nde habitaci\u00f3n es en barrios populares que han tenido distintas\ndenominaciones en las diferentes ciudades de la regi\u00f3n (favelas,\nvillas miseria, colonias populares o barriadas) y que se caracterizan\npor ser el resultado de masivos procesos de auto-producci\u00f3n de\nviviendas, en terrenos baratos o invadidos, los cuales gradualmente y\nmuchas veces a partir de la lucha social son dotados de\ninfraestructuras y equipamientos b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado de este mosaico de intensas\ntransformaciones econ\u00f3micas y territoriales registradas en muchas\nciudades latinoamericanas, en las tres \u00faltimas d\u00e9cadas, lleva a que\nestos espacios urbanos pierdan su principal funci\u00f3n de ser un\nmecanismo de integraci\u00f3n social, tal como lo hab\u00eda observado el\nsoci\u00f3logo italo-argentino <strong><a href=\"http:\/\/www.clacso.org.ar\/libreria-latinoamericana\/buscar_libro_detalle.php?id_libro=537&amp;campo=autor&amp;texto=germani\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Gino\nGermani<\/a><\/strong> en sus tempranos an\u00e1lisis sobre el <strong>populismo<\/strong>.\nA cambio de ello, surge una nueva morfolog\u00eda urbana, grandes\nregiones urbanas, dispersas y fragmentadas, en las que persisten o se\nprofundizan las desigualdades socio-econ\u00f3micas y territoriales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pobreza urbana y desigualdad territorial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones entre las condiciones de pobreza y\ndesigualdad de ingreso que se registra en las ciudades de la regi\u00f3n\nson complejas y su evoluci\u00f3n no muestra necesariamente el un\ncomportamiento o tendencia \u00fanicos. <strong><a href=\"http:\/\/estaticog1.globo.com\/2012\/08\/21\/Estado-de-las-Ciudades-de-America-Latina-y-el-Caribe-2012.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Un\nestudio reciente de ONU-HABITAT y la Corporaci\u00f3n Andina de Fomento\n(CAF)<\/a><\/strong>, realizado en nueve ciudades, indica que la\ndisminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n pobre no necesariamente signific\u00f3 una\ndisminuci\u00f3n la desigualdad de ingresos. Se observa que en\nMontevideo, Lima y Panam\u00e1 la brecha del ingreso se redujo; en el\nAlto y en Santiago se increment\u00f3; en Santo Domingo, La Paz, Quito y\nBuenos Aires se mantuvo estable. Por ello puede afirmarse que <strong>no\nexiste una tendencia \u00fanica entre la evoluci\u00f3n de la pobreza y la\ndesigualdad de ingresos en las ciudades latinoamericanas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien muchos acad\u00e9micos han se\u00f1alado ya\nque, tanto la pobreza y como la desigualdad, son fen\u00f3menos muy\ncomplejos cuyo an\u00e1lisis no puede restringirse a la dimensi\u00f3n\necon\u00f3mica; requieren adoptar una perspectiva multidimensional\nutilizando indicadores tales como: educaci\u00f3n, salud o a los bienes\nde la ciudad cuyo acceso, calidad y distribuci\u00f3n suele ser muy\ninequitativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello conviene definir los l\u00edmites\nconceptuales que existen entre la pobreza y la desigualdad urbana ya\nque son conceptos que aunque suelen usarse indistintamente y est\u00e1n\ninterrelacionados son sustancialmente diferentes. La pobreza es un\ncomplejo proceso de privaci\u00f3n y escasez de recursos econ\u00f3micos\nsociales, culturales, institucionales, pol\u00edticos y tambi\u00e9n\nterritoriales que afecta a los sectores populares y que est\u00e1\nasociado principalmente a las condiciones de inserci\u00f3n que\nprevalecen en el mercado de trabajo: inestabilidad, informalidad,\nbajos salarios, precariedad laboral. En cierta medida a diferencia de\nla pobreza rural, que es principalmente <em>pobreza alimentaria<\/em>\ny de capacidades, l<em>a pobreza urbana es patrimonial<\/em>, est\u00e1\nvinculada a las dificultades para acceder a los bienes b\u00e1sicos de la\nciudad, principalmente vivienda, equipamientos y servicios urbanos,\ntransporte o espacios p\u00fablicos. Por ello como apunt\u00f3 Townsend en\nlos a\u00f1os setenta del siglo pasado, la pobreza urbana es una <em>pobreza\nrelativa<\/em> al est\u00e1ndar de vida que es aceptado en una sociedad y\nun tiempo dado, que est\u00e1 m\u00e1s vinculada a la distribuci\u00f3n de los\nrecursos que ofrece la ciudad que a los ingresos de cada ciudadano,\nque debe vincularse con los patrones y las trayectorias de vida, las\ncostumbres y las actividades particulares que se realizan en el medio\nurbano. Esto lleva a afirmar que el alto porcentaje de los hogares\nurbanos pobres en nuestras ciudades es principalmente consecuencia de\nlas bajas remuneraciones que perciben grandes mayor\u00edas que se\ninsertan de manera precaria en el sistema productivo, del desempleo\npuede afectar a varios miembros de una familia, del peso de los\nhogares para mujeres que son jefa de familias y que se incorporan en\nel mercado de trabajo de manera desventajosa, recibiendo menores\nremuneraciones y del elevado n\u00famero de j\u00f3venes que no logra dar\ncontinuidad a sus estudios de nivel medio superior ni incorporarse\nplenamente al sistema productivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n es cierto que a este proceso de\nacumulaci\u00f3n de desventajas sociales que deben aceptar estos\ncolectivos sociales se agregan las desventajas urbanas que genera la\nlocalizaci\u00f3n de las viviendas que habitan, ya sea en zonas centrales\ndegradadas o en masivas periferias urbanas cada vez m\u00e1s lejanas,\ndonde autoproducen precarias viviendas en terrenos de muy bajo\nprecio, carentes de infraestructuras y equipamientos adecuados. En\notros casos se trata de viviendas completas en grandes conjuntos\nhabitacionales que son adquiridas a trav\u00e9s del financiamiento que\notorgan organismos p\u00fablicos. Se trata de los financiamientos que\notorgan los organismos responsables de administrar los ahorros de los\ntrabajadores que acceden a la seguridad social y que forman parte de\nlas pol\u00edticas de vivienda dise\u00f1adas y aplicadas por los gobiernos\nnacionales. Lo cierto es que estamos en presencia de un proceso de\nurbanizaci\u00f3n de la pobreza, es decir, que el peso de la poblaci\u00f3n\nurbana pobre en el total nacional de los pobres es cada vez mayor\nrespecto a la poblaci\u00f3n rural.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La desigualdad, en cambio, es un concepto\nrelacional, de diferencias y dispersi\u00f3n de la distribuci\u00f3n del\ningreso y de los recursos en una sociedad. Es claro entonces que la\ndesigualdad est\u00e1 fuertemente relacionada con la pobreza, pero\ntambi\u00e9n con la riqueza. Esto es as\u00ed aun cuando se pueda constatar\nque dado un ingreso medio, cuanto m\u00e1s desigual es la distribuci\u00f3n\ndel ingreso mayor ser\u00e1 el porcentaje de la poblaci\u00f3n en situaci\u00f3n\nde pobreza. Pero a ello se agrega que en las grandes ciudades es\ndonde las formas diferenciadas de acceso y calidad de la vivienda y\nlos bienes y servicios colectivos \u2013 agua, drenaje, equipamientos,\nespacios p\u00fablicos o transporte de calidad- son indicadores\ninequ\u00edvocos de grandes desigualdades que existen en el territorio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desigualdades urbanas y segregaci\u00f3n\nresidencial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio de <strong><a href=\"http:\/\/estaticog1.globo.com\/2012\/08\/21\/Estado-de-las-Ciudades-de-America-Latina-y-el-Caribe-2012.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ONU-Habitat\ny la CAF<\/a><\/strong> al que ya se hizo referencia se afirma que\ncuando los procesos de desigualdad de ingresos se acent\u00faan, <strong>los\nricos se auto-segregan en condominios y los pobres en la periferia<\/strong>.\nCuando esto ocurre se agudiza la condici\u00f3n de ciudades divididas,\nfragmentadas y segmentadas. Pero lo importante es reconocer las\ndiferencias que existen entre estos dos tipos de procesos de\nsegregaci\u00f3n residencial a\u00fan cuando lo com\u00fan de ambos es la\namplificaci\u00f3n de las desigualdades estructurales que se observa en\nnuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de los procesos de segregaci\u00f3n de los\nsectores populares es el acceso a suelo barato lo que ha determinado\nla concentraci\u00f3n de amplios segmentos de trabajadores de m\u00e1s bajo\ningreso en barrios de autoproducci\u00f3n social de viviendas, carentes\nde equipamientos y servicios, los cuales se han ido consolidando con\nel trabajo colectivo y familiar realizado por sus habitantes y por su\ncapacidad de lucha y negociaci\u00f3n frente a los gobiernos locales,\nresponsables de la provisi\u00f3n de estos bienes colectivos de la\nciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el caso de M\u00e9xico, m\u00e1s recientemente, se\nasiste a procesos de segregaci\u00f3n residencial de naturaleza diferente\nproducidos por la pol\u00edtica de vivienda impulsada desde principios de\nlas d\u00e9cada del 2000 por el gobierno federal para lo cual se cre\u00f3 la\nComisi\u00f3n Nacional de la Vivienda. La misma se funda en procesos de\ndesregulaci\u00f3n del uso del suelo de origen ejidal o comunal y en la\ndisponibilidad de los recursos de los fondos de vivienda de los\ntrabajadores que pasan a ser administrados privilegiando criterios\nfinancieros y no de pol\u00edtica social. Debe decirse que la ambiciosa\nmeta cuantitativa de producir cientos de miles de viviendas anuales\nfue alcanzada gracias la existencia de una industria de la\nconstrucci\u00f3n en la que se advierte la presencia dominante de un\npeque\u00f1o n\u00famero de grandes grupos de desarrolladores inmobiliarios\nque poseen mucha experiencia en el submercado de la vivienda popular\ny que pudieron expandir su producci\u00f3n recibiendo subsidio\ngubernamental. Sin embargo, el objetivo de abatir el d\u00e9ficit\ncuantitativo de la vivienda no alcanza a cubrir la demanda de los\nsectores de menores recursos, sino a cubrir en el mejor de los casos\nlogra atender las necesidades de los sectores medios bajos. La oferta\nes principalmente de masivos conjuntos habitacionales ubicados en la\nperiferia cada vez m\u00e1s lejana, en terrenos baratos y en conjuntos\nconstituidos por casas de muy peque\u00f1o tama\u00f1o que condenan a las\nfamilias al hacinamiento; sus dise\u00f1os y materiales son de baja\ncalidad y muchas veces de la infraestructura, los equipamientos\nb\u00e1sicos y de recreaci\u00f3n que debe ofrecer cualquier ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello puede decirse que la presencia de estos\nnuevos y masivos barrios perif\u00e9ricos acrecienta las desigualdades en\nlas ciudades del siglo XXI ya que se construyen muchas vivienda y muy\npoca ciudad. Ante esto la respuesta de las familias trabajadoras que\nadquirieron una de estas viviendas, principalmente con la intenci\u00f3n\nde mejorar su calidad de vida y construir un patrimonio familiar, ha\nsido abandonarlas masivamente lo cual trae como consecuencia el\ndeterioro de ese parque habitacional y la creaci\u00f3n de condiciones\npara que prolifere en estos espacios el vandalismo y la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el lado opuesto est\u00e1n los procesos de\nsuburbanizaci\u00f3n producidos por una oferta de vivienda en enclaves\nperif\u00e9ricos de clase alta, que pretenden materializar valores como\nla privacidad, la exclusividad, el medio ambiente saludable, la\nseguridad privada y las actividades sociales. Estas nuevas formas\nurbanas, que son formas de autosegregaci\u00f3n de las clases altas,\ntambi\u00e9n constituye una oferta de vivienda segregada, productora de\nun enclave urbano sin conexi\u00f3n con estructura urbana consolidada ni\ncon la ciudad central, debilitando el sentido de pertenencia y\nexigiendo que se inviertan muchas horas de traslado en carro\nparticular lo cual genera efectos ambientales negativos. Lo cierto es\nque \u00e9stos y otros procesos de <em>periferizaci\u00f3n<\/em> de la\nvivienda constituyen fuentes de grandes desigualdades urbanas y\nsociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos procesos est\u00e1n presentes en la mayor parte\nde las grandes ciudades latinoamericanas y son considerados por la\nciudadan\u00eda como las principales causas de las marcadas desigualdades\nurbanas actualmente existentes. Seg\u00fan <strong><a href=\"http:\/\/www.desigualdadsocial.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">una\nencuesta de percepci\u00f3n realizada por ONU-HABITAT<\/a><\/strong> la\nlocalizaci\u00f3n de los barrios de la ciudad es considerada el principal\ncomponente de la desigualdad urbana. As\u00ed, el 37% de los\nentrevistados consider\u00f3 que son los barrios pobres y el 34% que eran\nlas urbanizaciones cerradas, producto de la autosegregaci\u00f3n de las\nelites.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es s\u00f3lo la vivienda y su localizaci\u00f3n\nsino el acceso a los equipamientos servicios b\u00e1sicos otros de los\nindicadores que expresan claramente el v\u00ednculo entre pobreza urbana\ny desigualdad terrritorial. Mientras que en las grandes regiones\nurbanas los sectores populares que viven en la periferia pasan por\ntodo tipo de penurias cotidianas para acceder al agua en los barrios\nde las clases altas la dotaci\u00f3n est\u00e1 ampliamente garantizada y los\nexcesos en su consumo suelen ser penalizados s\u00f3lo a trav\u00e9s tarifas\nm\u00e1s altas. Por ejemplo, en la Ciudad de M\u00e9xico, el acceso al agua\npor d\u00eda por habitante es marcadamente inequitativo. El promedio del\nDistrito Federal es de 327 litros por habitante y por d\u00eda. Una de\nsus divisiones administrativas internas, denominada Cuajimalpa,\ndispone de una dotaci\u00f3n es de 525 litros, porque all\u00ed se localiza\nun enclave de modernidad denominado Santa Fe, que es el espacio de\ntrabajo y de vida de las elites gerenciales y las clases altas.\nMientras que en otra denominada Tl\u00e1huac, una de las demarcaciones\nm\u00e1s pobre que aun conserva actividades rurales de la ciudad, sus\nhabitantes s\u00f3lo cuentan con cuenta con 177. Es decir la diferencia\nentre estas zonas de la ciudad es casi de 3 a 1 e indica las\ndificultades que tienen los sectores populares de la capital para\nhacer efectivo su derecho al agua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero adem\u00e1s otros indicadores tales como\nhacinamiento y calidad de los materiales de las viviendas, la\nexistencia de espacios p\u00fablicos abiertos o el acceso a los servicios\nde basura, transporte p\u00fablico o alumbrado p\u00fablico, tienen\ncomportamientos particulares. Sin embargo, cada uno nutre el proceso\nde acumulaci\u00f3n de desventajas urbanas que comparten ciertos\ncolectivos pobres de la ciudad y que, como afirmamos, amplifican las\ndesigualdades socio-econ\u00f3micas y ponen en evidencia el c\u00famulo de\nobst\u00e1culos que existen para el ejercicio pleno de los m\u00e1s\nelementales derechos ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciudad, ciudadan\u00eda y gobernanza local\ndemocr\u00e1tica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Debe decirse que a pesar de que Am\u00e9rica Latina es\nla regi\u00f3n m\u00e1s desigual del mundo, en la \u00faltima d\u00e9cada se registra\nuna disminuci\u00f3n de la desigualdad del ingreso, medida seg\u00fan el\ncoeficiente de Gini. Sin duda, estas mediciones presentan\ndificultades ya que sus resultados son altamente sensibles a la\nunidad de an\u00e1lisis territorial considerada, puesto que no es lo\nmismo medir la desigualdad de la ciudad central o sus divisiones\ninternas que de la gran regi\u00f3n urbana donde se registran\nprincipalmente los procesos de segregaci\u00f3n residencial que\ndescribimos. Pero adem\u00e1s de estas primeras mediciones puede\ncorroborarse que ha habido un paulatino mejoramiento de la calidad de\nvida de los barrios populares m\u00e1s centrales, principalmente por\ntener actualmente una mejor dotaci\u00f3n de infraestructura social y\nequipamientos b\u00e1sicos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es mucho lo que resta por hacer para\nque existan espacios urbanos en los que prevalezcan condiciones\nmateriales y ambientales dignas, haci\u00e9ndose efectivos los derechos\nciudadanos para todos los habitantes de nuestras ciudades,\ntransitando por el camino de construir ciudadan\u00eda, de hacer de los\nhabitantes de las ciudades, ciudadanos con derechos c\u00edvicos,\nsociales, culturales, pol\u00edticos y urbanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En un contexto en el que se acrecientan\nlas desigualdades y la pobreza no cede terreno, es dif\u00edcil lograr la\ndemocratizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n urbana y, por el contrario, existen\nlas condiciones propicias para que persistan las viejas pr\u00e1cticas\nclientel\u00edsticas de intercambio de bienes b\u00e1sicos por votos lo cual\nno permiten avanzar en la construcci\u00f3n de una gobernanza local\ndemocr\u00e1tica.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esto se traduce en cierto desencanto por la\ndemocracia representativa como forma de gobierno capaz de garantizar\nuna mejor calidad de vida para el conjunto de la ciudadan\u00eda.\nAsimismo, supone aceptar la existencia de una ciudadan\u00eda fragmentada\nque expresa las grandes desigualdades del ingreso y el acceso\ndiferenciado a los bienes y servicios b\u00e1sicos. Una realidad en la\nque los derechos son plenamente ejercidos s\u00f3lo por algunos\nciudadanos, mientras que un amplio conjunto dela poblaci\u00f3n vive en\ncondiciones precarias y para acceder a los mismos debe crear\norganizaciones y movimientos sociales con capacidad de transformar no\ns\u00f3lo el espacio urbano sino la institucionalidad del aparato\ngubernamental y la misma vida social.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, en a\u00f1os recientes, han surgido nuevos y\noriginales movimientos sociales en varias ciudades de la regi\u00f3n,\nparticularmente de Brasil, los cuales reivindican a trav\u00e9s de\ndiferentes formas de lucha y negociaci\u00f3n el derecho a la ciudad. Se\ntrata de movimientos que apelan a que una parte del excedente, que se\ngenera principalmente a partir de las actividades inmobiliarias, sea\nredistribuido en zonas populares de la ciudad que requieren de\ninversi\u00f3n p\u00fablica para mejorar su calidad de vida. Cuando estos\nmovimientos logran su objetivo alteran sustancialmente las\ncondiciones de desigualdad urbana que caracteriza a nuestras ciudades\ny avanzan sustancialmente en el ejercicio del derecho a la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Alicia\nZiccardi<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A trav\u00e9s de este art\u00edculo de Alicia Ziccardi pretendemos girar nuestra mirada a la grave problem\u00e1tica urban\u00edstica en latinoam\u00e9rica, la<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":8253,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[271,1],"tags":[],"class_list":["post-8251","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-debate","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8251"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8251\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8255,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8251\/revisions\/8255"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8253"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}