{"id":1494,"date":"2013-12-30T03:38:01","date_gmt":"2013-12-30T02:38:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/?p=1494"},"modified":"2013-12-30T03:39:54","modified_gmt":"2013-12-30T02:39:54","slug":"anarquismo-y-sexualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/nafarroa\/blog\/2013\/12\/30\/anarquismo-y-sexualidad\/","title":{"rendered":"ANARQUISMO Y SEXUALIDAD"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cANARQUISMO Y SEXUALIDAD\u201d, POR HELENA ANDR\u00c9S\u00a0GRANEL<\/strong><\/p>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p>[Leer en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.acracia.org\/5-65a84anarquismoysexualidad.pdf\">PDF<\/a>. Archivado en\u00a0<a href=\"http:\/\/grupogomezrojas.org\/ciencia-y-anarquismo\/\">Naturismo<\/a>]<\/p>\n<p><em>Este trabajo apareci\u00f3 originalmente en la Revista de Estudios Libertarios Germinal, editada en Madrid, Espa\u00f1a. Para efectos de citaci\u00f3n, pueden descargar el archivo original en formato PDF.<\/em><\/p>\n<p>Tradicionalmente la sexualidad se ha concebido como un \u00e1mbito de la experiencia humana situado al margen del discurso, y concretamente, al margen del discurso pol\u00edtico, al ser entendida como una pulsi\u00f3n o instinto natural(1). Sin embargo, lejos de estar inscrita en la naturaleza, la sexualidad se construye discursivamente (2) y desempe\u00f1a un papel esencial en la conformaci\u00f3n de un determinado orden social. De esta forma es regulada de distintos modos en los distintos sistemas sociales, que propician, favorecen e institucionalizan\u00a0determinadas formas de expresi\u00f3n sexual al tiempo que act\u00faan de forma coercitiva o directamente prohibitiva con respecto a otras que se consideran potencialmente peligrosas y desestabilizadoras del orden social.<\/p>\n<p>Sexualidad y reproducci\u00f3n son reguladas socialmente, al tiempo que las modificaciones y transformaciones en los discursos y las pr\u00e1cticas sexuales constituyen un aspecto trascendental, y no marginal, en los procesos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\" Anarquismo y sexualidad\" alt=\"\" src=\"http:\/\/grupodeestudiosgomezrojas.files.wordpress.com\/2010\/10\/sexualidad-y-anarquismo1.jpg?w=191&amp;h=240\" width=\"191\" height=\"240\" \/><\/p>\n<p>Es por ello que la sexualidad debe ser historizada, es decir, analizada y contemplada desde una perspectiva hist\u00f3rica y sociocultural.Como construcci\u00f3n sociocultural e hist\u00f3rica, la sexualidad no se encuentra aislada del \u00e1mbito pol\u00edtico, sino que constituye en s\u00ed misma una cuesti\u00f3n pol\u00edtica, siendo el sistema sexual parte esencial del sistema social. Desde esta perspectiva es especialmente interesante el an\u00e1lisis del discurso anarquista con respecto a la sexualidad. Esto es as\u00ed por dos razones fundamentalmente: en primer lugar, el anarquismo conect\u00f3 abiertamente las esferas pol\u00edtica y sexual, al considerar que el proceso de cambio social deb\u00eda\u00a0darse de forma paralela en el \u00e1mbito personal y en el pol\u00edtico; en segundo lugar, en consecuencia puso en circulaci\u00f3n discursos alternativos y contra-hegem\u00f3nicos con respecto a los discursos dominantes sobre la sexualidad, de forma coherente con su concepci\u00f3n de lo que deb\u00eda ser una organizaci\u00f3n social antiautoritaria.<\/p>\n<p>No quiere esto decir que los autores anarquistas impusieran una ruptura absoluta con respecto a los discursos dominantes. Por el contrario, muchas de sus concepciones sobre la naturaleza de la sexualidad humana, y sobre lo que en ella era \u201cnormal\u201d o \u201cdesviado\u201d, los reprodujeron de forma acr\u00edtica erigi\u00e9ndose nuevamente en discurso regulador de la sexualidad. As\u00ed, al tiempo que combat\u00edan los prejuicios religiosos sobre el sexo, con frecuencia adoptaban posturas esencialistas con respecto a la diferencia sexual. Toda propuesta innovadora se inscribe en un contexto sociohist\u00f3rico pudiendo dif\u00edcilmente desvincularse de una forma radical de las concepciones generales de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>As\u00ed, como ha se\u00f1alado Richard Cleminson en sus trabajos sobre la pol\u00edtica sexual en el anarquismo espa\u00f1ol, esta estuvo siempre caracterizada por una fuerte tensi\u00f3n entre la ruptura y la tradici\u00f3n (3).<\/p>\n<p>Frente a las concepciones marxistas de toma del poder estatal, el anarquismo propugna el cambio social mediante un proceso de transformaci\u00f3n cultural y el desarrollo de nuevos modos de relaci\u00f3n de los que est\u00e9n excluidos la autoridad y la coacci\u00f3n. Al no centrar su cr\u00edtica social en las relaciones de producci\u00f3n, atendiendo de esta forma a una diversidad de problemas sociales y humanos no circunscritos exclusivamente al \u00e1mbito econ\u00f3mico, el anarquismo consider\u00f3 esenciales para la transformaci\u00f3n social revolucionaria aspectos como la liberaci\u00f3n sexual y la subversi\u00f3n de las tradicionales relaciones de g\u00e9nero. La revoluci\u00f3n social no podr\u00eda limitarse de este modo a un cambio en los sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos sino que deb\u00eda incluir\u00a0un cambio sustancial en los modos de relaci\u00f3n entre los individuos, proyecto en el que, necesariamente, tendr\u00edan lugar las cuestiones relativas a la vida privada y la sexualidad. As\u00ed, el proyecto anarquista de reforma sexual, como parte fundamental de su proyecto de revoluci\u00f3n social, inclu\u00eda como condici\u00f3n esencial la emancipaci\u00f3n de las mujeres, la construcci\u00f3n de relaciones de g\u00e9nero igualitarias y antiautoritarias y la elevaci\u00f3n de una nueva moral sexual que suplantara a la vieja moral burguesa.<\/p>\n<p><strong>Sexualidad y naturismo: hacia el amor libre<\/strong><br \/>Se podr\u00eda quiz\u00e1 decir que en el pensamiento anarquista espa\u00f1ol existi\u00f3 cierta tensi\u00f3n entre las concepciones esencialistas y constructivistas de la sexualidad. Esta aparente contradicci\u00f3n no lo es tal sin embargo, si tenemos en cuenta cu\u00e1l era su concepci\u00f3n de la naturaleza humana y de la sociedad. Para la mayor\u00eda de te\u00f3ricos anarquistas, la sexualidad era concebida como un hecho biol\u00f3gico natural, reprimida por la coacci\u00f3n de una moral calificada de absurda e hip\u00f3crita que, partiendo de la concepci\u00f3n cristiana de la negaci\u00f3n del placer y la misoginia, la asociaba al pecado y la perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, esta misma moral coaccionadora y represiva est\u00e1 configurando unas determinadas pautas de comportamiento sexual, que no son naturales sino socialmente construidas. Como ha se\u00f1alado \u00c1lvarez Junco, las corrientes revolucionarias se han caracterizado, en contraposici\u00f3n a las conservadoras, por la valoraci\u00f3n\u00a0positiva de lo natural y el rechazo a lo artificial y convencional (4). El pensamiento libertario constituye el ejemplo paradigm\u00e1tico al propugnar la vuelta del ser humano a la Naturaleza y vincular abiertamente anarquismo y naturismo:<\/p>\n<p>\u201cSiempre predicaron los anarquistas la vuelta del hombre a la naturaleza; en efecto, todas las anomal\u00edas, injusticias y opresiones, radican en haberse alterado las leyes naturales, en perjuicio de unos, para favorecer a otros. (\u2026) Las ideas naturismo y anarquismo van tan \u00edntimamente unidas, que no pueden separarse \u201c(5)<\/p>\n<p>Desde la perspectiva libertaria, la explotaci\u00f3n, la injusticia y la desigualdad significan un quebrantamiento de las leyes naturales. Como males artificiales, la ley, la propiedad y la autoridad crean un medio social inarm\u00f3nico\u00a0que corrompe al ser humano desnaturalizando su conducta (6). Por el contrario, la naturaleza es orden y armon\u00eda, la naturaleza es, en esencia, an\u00e1rquica. Y tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la sexualidad, la oposici\u00f3n entre\u00a0naturaleza y sociedad, instinto y ley, ser\u00eda una constante en el discurso anarquista. \u201cLa sociedad, ciegamente, se enfrenta contra el instinto, contra la Naturaleza, y legisla, codifica y organiza el amor\u201d, escrib\u00eda la anarquista individualista brasile\u00f1a Mar\u00eda Lacerda de Moura (7). Frente a los artificios y leyes que coaccionaban la plena expansi\u00f3n de la libertad humana, incluyendo la expresi\u00f3n de su naturaleza sexual, su defensa de la liberaci\u00f3n sexual y el combate contra esta moral coaccionadora y represiva se realizar\u00e1 de dos formas: bien defendiendo la legitimidad del deseo sexual como fuerza instintiva y natural, fuente de salud y placer, o bien insistiendo en el car\u00e1cter cultural y artificial de las normas de comportamiento sexual, que se fundamentan en valores hist\u00f3ricos y sociales y son, por tanto, modificables.<\/p>\n<p>Los anarquistas propondr\u00e1n as\u00ed una reforma sexual cuya finalidad ser\u00e1 la destrucci\u00f3n de esa vieja moral burguesa, estrechamente vinculada a los valores de la sociedad capitalista, y la elevaci\u00f3n de una nueva moral. De acuerdo con las tradicionales concepciones \u00e1cratas, que consideraban que el ser humano se hab\u00eda apartado de la naturaleza al obedecer a unas leyes que contradec\u00edan sus derechos naturales, esta nueva moral no pod\u00eda ser otra que la \u201cmoral de la naturaleza\u201d, aquella acorde a una supuesta naturaleza humana esencial. Las propuestas anarquistas de liberaci\u00f3n sexual, en consecuencia, otorgar\u00edan un lugar privilegiado en su discurso a la cuesti\u00f3n del llamado \u201camor libre\u201d.<\/p>\n<p>Frente a cualquier intento de institucionalizaci\u00f3n y reglamentaci\u00f3n sociopol\u00edtica de las relaciones amorosas, la sexualidad deb\u00eda expresarse libremente de acuerdo a la propia naturaleza humana. Y a grandes rasgos\u00a0el anarquismo conceb\u00eda que era la libertad la esencia de esta, aquello que defin\u00eda al ser humano como tal, concedi\u00e9ndole su capacidad creativa y de transformaci\u00f3n, de forma que las formulaciones r\u00edgidas, autoritarias y dogm\u00e1ticas no significaban sino trabas al desarrollo del potencial humano.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas anarquistas se centraron en el autoritarismo y la jerarquizaci\u00f3n inherentes al modelo de familia \u201cburguesa\u201d, cuestionando la posici\u00f3n subordinada de las mujeres en la misma, as\u00ed como los intereses econ\u00f3micos que condicionaban los matrimonios. As\u00ed, el concepto libertario de \u201camor libre\u201d nac\u00eda en el siglo XIX como una reacci\u00f3n contra la moral sexual dominante. Para los anarquistas, la familia deb\u00eda fundamentarse pues en el amor, no en el inter\u00e9s, y el propio amor, en la libertad, como sentimiento \u201cnatural\u201d y por tanto ajeno a toda reglamentaci\u00f3n o mandato social. Su discurso constitu\u00eda de esta forma una cr\u00edtica de car\u00e1cter profundamente moral a la mentira, la hipocres\u00eda y la intervenci\u00f3n de intereses materiales en las relaciones interpersonales pero tambi\u00e9n a las relaciones de poder. El matrimonio y la familia, instituciones fuertemente patriarcales, se fundamentaban adem\u00e1s en el ejercicio del poder masculino y la llamada \u201cdoble moral sexual\u201d, que juzgaba de modo muy desigual los comportamientos sexuales de varones y mujeres:<\/p>\n<p>\u201cO\u00edmos diariamente hablar demasiado de la libertad de los oprimidos y de la noble causa de la justicia social. Pero no o\u00edmos nunca, salvo en muy contadas ocasiones, que esos mismos ap\u00f3stoles libertarios se refieran a la necesidad de declarar \u00edntegramente libres a las mujeres. Queremos dejar de ser esclavos de los fuertes, pero no queremos dejar de ser tiranos de los d\u00e9biles. Hay una cruz m\u00e1s pesada que la esclavitud econ\u00f3mica de los asalariados, y es la esclavitud de la mujer, paria entre los parias, obrero sin salario y sin relevo, que est\u00e1 d\u00eda\u00a0y noche al servicio de su amo, ll\u00e1mese \u00e9ste marido, padre, hermano, tutor o amante. (\u2026) Consecuente con la nueva \u00e9tica destinada a regir la nueva sociedad (\u2026) surgir\u00e1 naturalmente una sola moral para los dos sexos y esa nueva moral no podr\u00e1 admitir sino uno de estos dos t\u00e9rminos: \u201cmujeres castas para hombres castos\u201d o \u201cmujeres libres para hombres libres\u201d; pero nunca el de \u201cmujeres castas para hombres libertinos\u201d. Mas, como lo primero es imposible, por ser contrario a la naturaleza sexual humana, raz\u00f3n por la cual ha fracasado en todos los pueblos donde se practica la extorsi\u00f3n legal del matrimonio monog\u00e1mico; y como la \u00fanica moral concebible para una sociedad que aspira a liquidar la mentira, el fraude, la simulaci\u00f3n y la hipocres\u00eda como fundamento de sus costumbres ser\u00eda la moral basada en las leyes supremas de la naturaleza, es claro que lo primero\u00a0falla por su artificialidad\u201d (8)<\/p>\n<p>Junto a la instituci\u00f3n matrimonial, la prostituci\u00f3n ser\u00eda tambi\u00e9n duramente atacada por los anarquistas, que subrayaban el aspecto econ\u00f3mico y los conceptos religiosos sobre el sexo como sus causas determinantes.<\/p>\n<p>Siendo una consecuencia directa de la sociedad capitalista, y de la \u201cmoral del matrimonio impuesta por la Iglesia y sostenida por el Estado\u201d, solo con la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad era posible su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLa prostituci\u00f3n o trata de blancas, como antes lo fuera la esclavitud, es la l\u00f3gica consecuencia del r\u00e9gimen actual de convivencia social. (\u2026) Solamente puede desaparecer con la causa que lo origina, la sociedad capitalista.\u201d (9)<\/p>\n<p>Asimismo en muchas ocasiones se entend\u00eda que el matrimonio, en la sociedad del momento, representaba una garant\u00eda de seguridad para las mujeres, ante el temor de ser abandonadas teniendo hijos, se\u00f1alando la\u00a0dificultad que para ellas implicaba la puesta en pr\u00e1ctica del amor libre en una sociedad que les negaba la igualdad econ\u00f3mica, pol\u00edtica y sexual. Era tambi\u00e9n necesaria la construcci\u00f3n de una nueva sociedad para la realizaci\u00f3n efectiva del amor libre. En definitiva, matrimonio y prostituci\u00f3n ser\u00e1n sometidos a juicio cr\u00edtico\u00a0y rechazados como instituciones antinaturales fundadas sobre la propiedad, la autoridad y la opresi\u00f3n que, lejos de conectar con la verdadera naturaleza sexual humana, no son sino pilares que sustentan el orden social capitalista.<\/p>\n<p>Ya el socialista ut\u00f3pico Charles Fourier, cuyo pensamiento cuenta con una considerable presencia de componentes libertarios, hab\u00eda imaginado una sociedad antiautoritaria, a la que llam\u00f3 \u201cArmon\u00eda\u201d, caracterizada por la ausencia de aparatos estatales y gubernamentales, basada en la espont\u00e1nea asociaci\u00f3n de individuos (10), y hab\u00eda realizado una amplia critica al sistema de g\u00e9nero imperante y a la regulaci\u00f3n pol\u00edtica de las pasiones, que en un orden social libre deber\u00edan circular libremente, sin trabas ni coacciones de ninguna especie. As\u00ed, sosten\u00eda que el adulterio y la prostituci\u00f3n, basados en el enga\u00f1o y la opresi\u00f3n, no eran sino el producto de un sistema opresivo fundado sobre la instituci\u00f3n matrimonial, la monogamia y la fidelidad. Este\u00a0autor consideraba adem\u00e1s que el estatus de las mujeres en la civilizaci\u00f3n era de esclavitud, y que la libertad de las mujeres era condici\u00f3n necesaria para la existencia de una sociedad justa. Fourier fue sin duda m\u00e1s lejos que la mayor\u00eda de los cr\u00edticos sociales de su tiempo e incluso posteriores, al superar cualquier forma de esencialismo sexual y defender abiertamente formas de expresi\u00f3n sexual fuertemente condenadas por la sociedad, afirmando que no exist\u00edan conductas sexuales desviadas o incorrectas .(11)<\/p>\n<p>Muchas de las cr\u00edticas anarquistas al matrimonio y la familia, implicaron no obstante m\u00e1s bien una cr\u00edtica al matrimonio burgu\u00e9s en su aspecto jur\u00eddico y econ\u00f3mico, de modo que el \u201camor libre\u201d significaba en la mayor\u00eda\u00a0de las ocasiones \u00fanicamente \u201cuni\u00f3n libre\u201d, uni\u00f3n sin intervenci\u00f3n civil ni religiosa que, no obstante, manten\u00eda intactos, especialmente en la pr\u00e1ctica, los modos de relaci\u00f3n que cuestionaba a nivel te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n libre que reproduc\u00eda los errores de la uni\u00f3n matrimonial fue tambi\u00e9n objeto de cuestionamiento y cr\u00edtica. Para Federica Montseny, el modelo a seguir en cuanto a moral sexual no ser\u00e1 otro que \u201cla pura moral\u00a0de la Naturaleza\u201d, llegando a poner como ejemplo a los animales que, tras saciar el amor,\u00a0<em>\u201cse separan, contin\u00faan sus vidas individuales, sus vidas que ninguna moral, ninguna ley, ninguna religi\u00f3n regula\u201d<\/em>(12). La familia se fundamentaba generalmente en la sumisi\u00f3n de la mujer, que deb\u00eda por ello \u201cconvencerse de que el matrimonio legalizado o la uni\u00f3n libre, cualquier norma reguladora del amor y basada en la convivencia, es perjudicial para ella\u201d. As\u00ed insist\u00eda en que el verdadero amor libre no ha sido por nadie puesto en pr\u00e1ctica hasta el momento puesto que este tan solo se ha diferenciado del antes conocido por prescindir de la consagraci\u00f3n religiosa o civil. En las uniones libres, la mujer contin\u00faa en una posici\u00f3n subordinada con respecto al hombre, que coacciona su libertad. Asimismo la convivencia y la coacci\u00f3n ponen fin, irremediablemente, al amor. Para ella, la soluci\u00f3n se encontraba en el individualizamiento, en el amor sin convivencia y la desaparici\u00f3n<br \/>del hogar (13).<\/p>\n<p>La pareja fue ampliamente cuestionada por algunos como una instituci\u00f3n sexual \u201ca favor del macho\u201d, y \u201cextra\u00f1a a la naturaleza psicosocial del ser humano\u201d, en palabras de Mariano Gallardo, que somet\u00eda tambi\u00e9n a cr\u00edtica el hecho de que fuese el ideal de realizaci\u00f3n sexual de la especie humana en base a una falsa idea acerca de la inferioridad natural de las mujeres. Su visi\u00f3n era sorprendentemente l\u00facida si tenemos en cuenta que la apelaci\u00f3n a las \u201cleyes de la naturaleza\u201d ha sido habitualmente utilizada para justificar la divisi\u00f3n sexual y la opresi\u00f3n social de las mujeres. De esta forma llega a plantear que las formas de asociaci\u00f3n sexual socialmente leg\u00edtimas, en este caso la pareja constituida por mujer y hombre, no se fundamentan en unas\u00a0leyes naturales sino que constituyen un r\u00e9gimen pol\u00edtico, de acuerdo con las conveniencias de un determinado orden social:<\/p>\n<p>\u201cPor ley de naturaleza el sexo humano es igualitario. (\u2026) La pareja humana no est\u00e1 fundamentada en\u00a0las leyes reguladoras de la vida sexual de nuestra especie, sino en las conveniencias particulares de una clase social, de un sexo o de una religi\u00f3n, o bien de un determinado r\u00e9gimen pol\u00edtico. (\u2026) No es cierto que la mujer sea inferior al hombre. (\u2026) t\u00e9ngase en cuenta que esa pregonada inferioridad es puramente artificial, fruto inevitable de una civilizaci\u00f3n\u201d (14).<\/p>\n<p>Diversos autores se preocuparon as\u00ed por la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de propuestas encaminadas a la construcci\u00f3n de nuevos modos de relaci\u00f3n en el \u00e1mbito amoroso. Uno de los principales te\u00f3ricos del \u201camor libre\u201d fue\u00a0el anarquista individualista franc\u00e9s \u00c9mile Armand. Su ideal de liberaci\u00f3n sexual, ten\u00eda origen en las teor\u00edas de los socialistas ut\u00f3picos, principalmente en Fourier que, como hemos visto, hab\u00eda propuesto la experimentaci\u00f3n por parte del individuo de todas las formas posibles de amor y asociaci\u00f3n, lo que adem\u00e1s propiciar\u00eda la liberaci\u00f3n de la mujer. Director de la revista L\u00b4En Dehors en Francia entre 1922 y 1939, las ideas de Armand encontraron eco en ciertos sectores libertarios espa\u00f1oles al ser sus art\u00edculos divulgados en La Revista Blanca, dirigida por la familia Urales, y en la revista valenciana Estudios. En ellos expuso sus ideas acerca de una sexualidad sin trabas, proponiendo revolucionarias alternativas a la familia (15). Contra ella dirigi\u00f3 fundamentalmente sus cr\u00edticas, al calificarla como \u201cun Estado en peque\u00f1o\u201d, as\u00ed como hacia los celos, que pod\u00edan ser de tipo propietario, sensual y sentimental y que no significaban sino un sentimiento autoritario basado la necesidad de dominio, por lo que deb\u00edan ser tratados como cualquier \u201cpasi\u00f3n enfermiza\u201d y combatidos mediante la abundancia sexual y sentimental.<\/p>\n<p>Armand establec\u00eda adem\u00e1s una relaci\u00f3n expl\u00edcita entre la moral sexual tradicional y el autoritarismo, entre la estructura sexual y pol\u00edtica de la sociedad:<\/p>\n<p>\u201cEl Estado tiene, en efecto, un gran inter\u00e9s por que las relaciones sexuales tengan como corolario el establecimiento de la familia, porque esta es la imagen reducida de la sociedad autoritaria\u201d (16).<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la familia es rechazada puesto que se entiende como la unidad b\u00e1sica de la organizaci\u00f3n social presente, como instituci\u00f3n fundada en relaciones de poder, en que la esposa obedece al marido, as\u00ed como la propia infancia aprende tambi\u00e9n ya a obedecer, por tanto como instituci\u00f3n de reproducci\u00f3n del orden social. Frente al amor esclavo de las sociedades autoritarias, deb\u00eda oponerse el amor libre de la sociedad an\u00e1rquica. El anarquismo deb\u00eda combatir el amor celoso como una \u201ccategor\u00eda del arquismo\u201d y la monogamia, artificial, ser\u00eda derrocada por un r\u00e9gimen de \u201ccamarader\u00eda amorosa\u201d. Por ella entend\u00eda \u201cuna concepci\u00f3n de asociaci\u00f3n voluntaria que engloba las manifestaciones amorosas, los gestos pasionales y voluptuosos\u201d (17).<\/p>\n<p>\u201cLa f\u00f3rmula del amor en libertad, todos a todas, todas a todos, est\u00e1 llamada a ser la preferida del medio anarquista\u201d (18).<\/p>\n<p>Sin duda, la propuesta armandista apuntaba a un profundo cambio en la psicolog\u00eda amorosa de los individuos de forma que el amor \u201cperder\u00eda gradualmente su car\u00e1cter pasional para llegar a ser una simple manifestaci\u00f3n de compa\u00f1erismo\u201d, una forma de amor m\u00e1s acorde a un medio social en que la libertad individual fuese plenamente respetada y que al tiempo propiciaba los sentimientos de solidaridad y amor en la colectividad, al no quedar circunscritos al \u00e1mbito ego\u00edsta y propietario de la familia. Pero esta concepci\u00f3n no estar\u00eda exenta de cr\u00edticas. A ella, Mar\u00eda Lacerda de Moura opondr\u00eda, siguiendo a Han Ryner, su propuesta de \u201camor plural\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, establecer\u00eda una interesante discusi\u00f3n con Armand, que podemos seguir en la prensa libertaria espa\u00f1ola de los a\u00f1os treinta. Si bien compart\u00eda su idea de lucha contra los celos, contra el instinto de propiedad sexual, desde un punto de vista particularmente feminista, combati\u00f3 abiertamente el concepto de \u201ccamarader\u00eda amorosa\u201d que, a su modo de ver, \u201cesclaviza a la mujer, la hace servil y mata el verdadero amor; es el retorno a la promiscuidad, el comunismo sexual degradante, en el cual la mujer contin\u00faa representando el\u00a0papel de cosa, objeto de placer\u201d.<\/p>\n<p>Por ello esta autora se expres\u00f3 tanto en contra de la estricta monogamia como del \u201ccomunismo sexual\u201d:\u00a0<em>\u201cla uni\u00f3n mon\u00f3gama y la familia indestructible son la base y sost\u00e9n de la religi\u00f3n, del Estado, y de la propiedad privada\u201d<\/em>.\u00a0La liberaci\u00f3n sexual de la mujer es condici\u00f3n esencial para la emancipaci\u00f3n humana. El individuo\u00a0<em>\u201cque impone a la mujer un amor \u00fanico, uniforme, para toda la vida, que monopoliza, que sojuzga y coacciona las expansiones sexuales femeninas constituye un enemigo inconsciente de la emancipaci\u00f3n humana y un obst\u00e1culo para el progreso \u00e9tico de la Humanidad\u201d<\/em>(19).<\/p>\n<p>Sin embargo,\u00a0<em>\u201cla amistad, la simpat\u00eda y el amor no se imponen\u201d<\/em>. El amor deb\u00eda ser una elecci\u00f3n individual espont\u00e1nea, no reducible a la mera satisfacci\u00f3n del instinto sexual al margen de cualquier afinidad afectiva, y por ello la f\u00f3rmula de amor plural era a su modo de ver la m\u00e1s adecuada a la naturaleza humana. Por otra parte, tambi\u00e9n estaba presente en sus textos la idea, en cierto modo esencialista, de que la naturaleza femenina repugna la promiscuidad y que \u201cel amor de la mujer es m\u00e1s sentimentalista que sexual\u201d (20).<\/p>\n<p>Errico Malatesta fue otro de los muchos anarquistas que escribieron sobre amor libre, si bien lo hizo problematizando el concepto. Los males del amor, sosten\u00eda, no son modificables sino por lenta evoluci\u00f3n, los celos, pese a ser un \u201csentimiento lamentable\u201d, no son modificables a voluntad y un cambio en el r\u00e9gimen pol\u00edtico y econ\u00f3mico no es suficiente para transformar \u201clos sentimientos de los hombres\u201d:<\/p>\n<p>\u201cAlgunos dicen que el remedio se hallar\u00eda en la abolici\u00f3n radical de la familia, la abolici\u00f3n de la pareja sexual m\u00e1s o menos estable, reduciendo el amor al solo acto f\u00edsico o, mejor dicho, transform\u00e1ndolo, con el a\u00f1adido de la uni\u00f3n sexual, en un sentimiento semejante a la amistad, un sentimiento que reconozca la multiplicaci\u00f3n, la variedad, la simultaneidad de los afectos. \u00bfY los hijos? Hijos de todos. (\u2026) Se nos dice, eliminadas las cuestiones de intereses, todos los hombres ser\u00edan hermanos y se amar\u00edan unos a otros. (\u2026) Pero a\u00fan esto no es el amor. Amar a todo el mundo se parece mucho a no amar a nadie. (\u2026) Por lo dem\u00e1s, el amor es lo que es. Cuando se ama fuertemente, se siente la necesidad de contacto, de la posesi\u00f3n exclusiva del ser amado. Los celos, comprendidos en el mejor sentido de la palabra, parecen formar y forman generalmente una sola cosa con el amor. El hecho podr\u00e1 ser lamentable, pero no puede cambiarse a voluntad\u201d (21).<\/p>\n<p>No hubo, como podemos ver, uniformidad ni homogeneidad, sino una diversidad de discursos acerca de lo que el amor libre deb\u00eda significar, aunque todos ellos, en resumidas cuentas, apuntaban al individualismo y la autodeterminaci\u00f3n del individuo en materia amorosa. De esta forma, y pese a sus divergencias, parec\u00edan confluir en una idea com\u00fan: la necesidad de eliminar el autoritarismo en las relaciones sexuales, la lucha contra la existencia de un \u00fanico modelo de relaci\u00f3n socialmente leg\u00edtimo y la defensa de la diversidad en este sentido, de acuerdo a los distintos temperamentos individuales. En cualquier caso las formas de vida sentimental o sexual deb\u00edan decidirse \u201ca posteriori\u201d y no \u201ca priori\u201d, estar abiertas a la comparaci\u00f3n, la experimentaci\u00f3n, la tentativa o el ensayo (22).<\/p>\n<p>\u201cEn relaci\u00f3n con el amor, la anarqu\u00eda no puede decir sino una sola cosa: abolici\u00f3n del matrimonio oficial, de las leyes que lo regulan, de la esclavitud econ\u00f3mica que lo impone, de la prepotencia del macho sobre la hembra, que es el origen o la consecuencia de ese matrimonio. (\u2026) \u00bfPluralidad de amores? \u00bfAmor \u00fanico? Ser\u00e1 lo que ser\u00e1. (\u2026) El amor es un sentimiento muy complejo y una necesidad muy individual, muy diversa en sus mil manifestaciones para que los anarquistas puedan adoptar al respecto una sola y exclusiva teor\u00eda y regla de conducta (23).\u201d<\/p>\n<p>Y el propio Armand expresaba:<\/p>\n<p>\u201cCuando los individualistas reivindican la libertad de la vida sexual -en todas las circunstancias: tanto fuera como dentro de la uni\u00f3n-, no se pronuncian ni a favor ni en contra de la unicidad o pluralidad en el amor. Dogmatizar en este sentido o en el otro es igualmente antiindividualista\u201d (24).<\/p>\n<p>Por su parte, Mariano Gallardo sosten\u00eda que, dado que no todos somos iguales, y que<em>\u201cen la Naturaleza no hay nada sistem\u00e1tico ni rutinario\u201d<\/em>, tampoco en el dominio del amor deb\u00eda haber reglas o f\u00f3rmulas \u00fanicas:<\/p>\n<p>\u201cUna f\u00f3rmula de amor \u00fanica para todo el mundo, es un desatino, y no tiene nada de naturista. Lo natural, creo yo, es que cada cual tome el camino que m\u00e1s de acuerdo est\u00e9 con su peculiar manera de ser. El que se sienta mon\u00f3gamo, que lo sea. La mujer que precise tres maridos, que los tenga. Y la que no quiera casarse, que no se case. Esto es lo natural\u201d (25).<\/p>\n<p>Desde su concepci\u00f3n de que el sexo \u201cnatural\u201d se hallaba reprimido, condenado a la prohibici\u00f3n, el discurso anarquista respecto a la sexualidad pretendi\u00f3 ser subversivo, erigirse en discurso alternativo y contrahegem\u00f3nico. Concebirla como un hecho biol\u00f3gico natural y hablar abiertamente, cient\u00edficamente, de ella, implicaba un desaf\u00edo al orden social burgu\u00e9s afianzado en el siglo XIX, a su pol\u00edtica sexual represiva para la que la \u00fanica sexualidad socialmente leg\u00edtima era aquella que ten\u00eda lugar en el seno del matrimonio con una finalidad reproductiva.\u201d<\/p>\n<p><strong>Neomalthusianismo y control de la natalidad<\/strong><\/p>\n<p>Estas propuestas de liberaci\u00f3n sexual se hallar\u00edan, pues, fuertemente vinculadas a la idea de la necesidad de la educaci\u00f3n sexual de forma que la restricci\u00f3n voluntaria de la natalidad y el ejercicio de la maternidad consciente en que se basaba el neomalthusianismo formar\u00edan parte esencial de esta apuesta por una revoluci\u00f3n en las costumbres sexuales.<\/p>\n<p>\u201cNo solamente el ser humano debe conocer qu\u00e9 delicias -sentimentales, emocionales, f\u00edsicas- nos reserva la vida sexual, sino tambi\u00e9n qu\u00e9 responsabilidades implica. Una educaci\u00f3n sexual seria no deber\u00eda ignorar el problema de la procreaci\u00f3n voluntaria (\u2026). O, en fin, las precauciones a tomar para evitar los peligros temibles de las contaminaciones ven\u00e9reas. (\u2026) Los individualistas no separan \u201clibertad de vida sexual\u201d de \u201ceducaci\u00f3n sexual\u201d (26).<\/p>\n<p>A finales del siglo XIX, ya el pedagogo anarquista Paul Robin hab\u00eda fundado la Liga de la Regeneraci\u00f3n Humana en Francia, basada en el principio de combatir la pobreza mediante el autocontrol de la natalidad.<\/p>\n<p>En 1900 se celebraba en Par\u00eds de forma clandestina, dada la prohibici\u00f3n de las autoridades, el Primer Congreso Neomalthusiano Internacional, al que asistieron, entre otros, el propio Paul Robin, Francisco Ferrer Guardia y\u00a0Emma Goldman. En \u00e9l se acordaba la creaci\u00f3n de una Federaci\u00f3n Universal de la Liga de la Regeneraci\u00f3n Humana, que se encargar\u00eda de luchar en pro de una maternidad libre y consciente. La Liga tendr\u00eda su propia secci\u00f3n en Espa\u00f1a desde 1904 y crear\u00eda en Barcelona el primer centro de planificaci\u00f3n familiar en Espa\u00f1a (27).<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n de las ideas neomalthusianas sin embargo no hab\u00eda sido un\u00e1nime. Autores como Federico Urales o Leopoldo Bonafulla, se hab\u00edan opuesto a la reducci\u00f3n de las tasas de natalidad entre las clases trabajadoras,\u00a0por considerarla un freno a la revoluci\u00f3n proletaria. Las propias concepciones de Kropotkin acerca del apoyo mutuo, la solidaridad y la abundancia de recursos para abastecer a toda la poblaci\u00f3n mundial, opon\u00edan al darwinismo social un proyecto revolucionario de transformaci\u00f3n social fundamentado<br \/>en el reparto equitativo de los recursos (28).<\/p>\n<p>Malthus hab\u00eda sustentado que el crecimiento de la poblaci\u00f3n ten\u00eda lugar en progresi\u00f3n geom\u00e9trica mientras que el crecimiento de la producci\u00f3n y los recursos se efectuaba en progresi\u00f3n aritm\u00e9tica ocasionando un grave\u00a0desequilibrio. El neomalthusianismo anarquista se bas\u00f3 sin embargo en una peculiar resignificaci\u00f3n de sus tesis. La limitaci\u00f3n de nacimientos entre las clases populares era para los anarquistas concebida como una estrategia defensiva frente a las condiciones de vida impuestas por el capitalismo y como una estrategia de emancipaci\u00f3n femenina, de modo que la preocupaci\u00f3n por la superpoblaci\u00f3n, aunque contemplada, no fue central.<\/p>\n<p>Si las altas tasas de natalidad eran consideradas como algo beneficioso para el Estado, el neomalthusianismo anarquista signific\u00f3 m\u00e1s bien una oposici\u00f3n directa a los discursos poblacionistas de la burgues\u00eda y de\u00a0los r\u00e9gimenes totalitarios llegando a plantearse, incluso, como forma de resistencia pol\u00edtica frente al capital y la guerra (29). As\u00ed el \u201cbirth control\u201d fue considerado un instrumento emancipatorio en manos del proletariado, manifest\u00e1ndose contra aquellos que opinaban que \u201chaciendo muchos hijos habr\u00e1 m\u00e1s anarquistas\u201d, y que ense\u00f1\u00e1ndoles a ser rebeldes la sociedad cambiar\u00e1 antes. Profundo error. El exceso de poblaci\u00f3n obrera ocasiona paro forzoso y abaratamiento de la mano de obra al tiempo que sirve para nutrir los ej\u00e9rcitos\u00a0capitalistas. Por ello, los gobiernos fomentan la natalidad<em>\u00a0\u201cconcediendo rid\u00edculos premios a las madres de fecundidad extraordinaria.\u201d<\/em>\u00a0(30)<\/p>\n<p>Mar\u00eda Lacerda de Moura se lamentaba por el hecho de que revolucionarios como Kropotkin o Bakunin hayan sido hostiles al neomalthusianismo, que en sus propias palabras es un \u201cinstrumento revolucionario\u201d y \u201cun medio\u00a0de combate social\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos motivos invocados para desencadenar la represi\u00f3n contra las ideas neomalthusianas res\u00famense en el siguiente postulado burgu\u00e9s-capitalista-religioso: La patria necesita soldados; la f\u00e1brica, obreros, y la Iglesia, fieles\u201d (31).<\/p>\n<p>Por otra parte, pese a afirmar la necesidad de reducir las tasas de natalidad, Malthus hab\u00eda rechazado expl\u00edcitamente el uso de m\u00e9todos anticonceptivos, propugnando la castidad y la abstinencia sexual (32). La ruptura del neomalthusianismo con las ideas de Malthus estrib\u00f3 adem\u00e1s en la aceptaci\u00f3n, defensa y divulgaci\u00f3n de la anticoncepci\u00f3n como forma de control de natalidad. La disociaci\u00f3n de reproducci\u00f3n y sexualidad ser\u00eda, pues, uno de los principales puntos de ruptura del discurso anarquista. Para Armand, la\u00a0reproducci\u00f3n no constitu\u00eda una necesidad ni un instinto y las relaciones sexuales no ten\u00edan una finalidad \u00fanicamente reproductiva. Adem\u00e1s, frente a la opini\u00f3n de los detractores del control racional de la natalidad y en clara ruptura con el discurso m\u00e9dico dominante que hab\u00eda conceptuado a las mujeres como seres maternales y asexuales por naturaleza, consideraba que la maternidad no es la raz\u00f3n de ser fisiol\u00f3gica de la mujer, que debe disponer de su persona para decidir libremente. As\u00ed, expon\u00eda su tesis individualista<br \/>de la procreaci\u00f3n voluntaria:<\/p>\n<p>\u201cEn un medio basado sobre la explotaci\u00f3n y la autoridad, lo que buscamos, nosotros, anarquistas de ambos sexos, es vivir nuestra vida pero sin renunciar a las delicias del amor sexual, ni a las exigencias de nuestra naturaleza sentimental. Para la mujer, pues, la procreaci\u00f3n no es una funci\u00f3n indispensable en la vida. (\u2026) Los procedimientos preventivos, permiten a nuestras compa\u00f1eras, ser madres seg\u00fan su voluntad. Es un medio de resistencia de m\u00e1s, contra la opresi\u00f3n y el determinismo de las circunstancias exteriores\u201d (33).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de constituir una forma de resistencia, la limitaci\u00f3n de nacimientos como vemos implicaba un cambio sustancial en la concepci\u00f3n de las mujeres y de cu\u00e1l hab\u00eda de ser su papel en la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Lacerda de Moura denunciaba que tanto para los reaccionarios como para los revolucionarios, la mujer no es otra cosa que \u201cuna m\u00e1quina destinada a fabricar carne de ca\u00f1\u00f3n o de barricada. Para ellos, no existe el\u00a0problema femenino. (\u2026) La mujer para ellos est\u00e1 al servicio de la procreaci\u00f3n irreflexiva e inconsciente. Es tan solo la matriz fecunda e inagotable, destinada a producir los soldados burgueses, o bien los soldados rojos de<br \/>la revoluci\u00f3n social\u201d (34).<\/p>\n<p>Y la propia Emma Goldman, tambi\u00e9n activa propagandista neomalthusiana, escrib\u00eda:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n luchar\u00eda entonces en las guerras?, \u00bfQui\u00e9n har\u00eda de carcelero o de polic\u00eda si las mujeres se negaran a dar a luz indiscriminadamente? \u00a1La raza, la raza!, gritan el rey, el presidente, el capitalista, el sacerdote. Hay que salvar a la raza, aunque la mujer sea degradada al papel de pura m\u00e1quina [\u2026]\u201d (35).<\/p>\n<p>En esta labor de difusi\u00f3n del neomalthusianismo en Espa\u00f1a (y en Am\u00e9rica Latina) tendr\u00eda un papel fundamental la revista Estudios, as\u00ed como su precedente Generaci\u00f3n Consciente, obligada a cambiar de nombre en\u00a01923 a causa de la fuerte represi\u00f3n gubernamental contra la propaganda por la procreaci\u00f3n consciente. Ampliamente dedicadas a la publicaci\u00f3n de art\u00edculos acerca de la sexualidad, ambas pretend\u00edan hablar abiertamente de ella, abordarla desde una perspectiva cient\u00edfica y laica, borrando los prejuicios religiosos sobre el sexo que constitu\u00edan una traba a la emancipaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de esta tarea educativa persegu\u00edan as\u00ed incidir en la transformaci\u00f3n social considerando que la trascendencia de la cuesti\u00f3n sexual es absoluta por su relaci\u00f3n con las cuestiones sociales. Los puntos esenciales de su programa fueron:<\/p>\n<ul>\n<li>Educaci\u00f3n sexual y lucha contra la ignorancia en esta materia.<\/li>\n<li>Abolici\u00f3n de la prostituci\u00f3n y lucha antiven\u00e9rea.<\/li>\n<li>Libertad sexual de la mujer.<\/li>\n<li>Maternidad consciente, control de la natalidad y propaganda neomalthusiana (36).<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed, Estudios difundi\u00f3 a partir de los a\u00f1os veinte (al igual que muchas otras publicaciones anarquistas) una amplia informaci\u00f3n acerca de los m\u00e9todos anticonceptivos dando a conocer algunas de las principales obras\u00a0sobre la materia como Contracepci\u00f3n y procreaci\u00f3n prudencial, de la doctora Stopes; Medios para evitar el embarazo de G. Hardy, La educaci\u00f3n sexual de Marest\u00e1n, o Generaci\u00f3n consciente de Frank Sutor; el folleto de Bulffi Huelga de vientres o Profilaxis anticoncepcional, de Hildegart. En ambas aparecieron adem\u00e1s con frecuencia art\u00edculos de reformadores sexuales no vinculados al movimiento libertario y que pertenec\u00edan sin embargo a un movimiento reformista eug\u00e9nico, tales como Luis Huerta, Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, Luis Jim\u00e9nez de As\u00faa o Nicol\u00e1s Amador. Desde sus p\u00e1ginas, Isaac Puente esgrim\u00eda los siguientes argumentos en pro del neomalthusianismo:<\/p>\n<ul>\n<li>La anticoncepci\u00f3n, practicada por las clases cultas, debe dejar de ser un privilegio para convertirse en un derecho. La disminuci\u00f3n de las tasas de natalidad no entra\u00f1a un peligro para la conservaci\u00f3n de la especie aunque s\u00ed perjudica a la presente organizaci\u00f3n social al disminuir \u201cla carne de ca\u00f1\u00f3n y el n\u00famero de brazos\u201d.\u00a0El obrero tiene derecho a mejorar su posici\u00f3n econ\u00f3mica y \u201cno aumentar el n\u00famero de los sin trabajo\u201d.<\/li>\n<li>Existen, adem\u00e1s, razones de orden eug\u00e9nico y m\u00e9dico: tal es el caso de los individuos que no deben reproducirse por padecer enfermedades hereditarias o taras transmisibles.,<\/li>\n<li>Es necesario disociar la pr\u00e1ctica sexual de la procreaci\u00f3n y reconocer el \u201cderecho a la c\u00f3pula no reproductora, el derecho a gozar del amor por el amor mismo\u201d.<\/li>\n<li>Lo moral es \u201climitarse a tener solamente los hijos que bien se pueden criar y educar\u201d.<\/li>\n<li>Desde ning\u00fan punto de vista es m\u00e1s defendible el neomalthusianismo que desde el de la maternidad consciente. Derecho de la madre a serlo plenamente y a dejarlo de ser. Emancipaci\u00f3n de la mujer de la esclavitud de su sexo: el parir incesantemente (37).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las d\u00e9cadas de los veinte y treinta del siglo XX hab\u00edan conocido el desarrollo de un movimiento de reforma sexual de car\u00e1cter eug\u00e9nico protagonizado por una \u00e9lite profesional de m\u00e9dicos, abogados o juristas preocupados por la herencia y por cuestiones higi\u00e9nicas, la mortalidad infantil, o las enfermedades infecciosas. La Liga Espa\u00f1ola para la Reforma Sexual, integrada en la Liga Internacional para la Reforma Sexual, fue fundada en 1932 por Hildegart Rodr\u00edguez, y presidida inicialmente por Gregorio Mara\u00f1\u00f3n. Hubo contactos entre ambas corrientes de reforma sexual, la libertaria y la protagonizada por la \u00e9lite profesional, mas la divergencia de sus planteamientos impidi\u00f3 una estrecha colaboraci\u00f3n (38).<\/p>\n<p>A diferencia de los profesionales no vinculados al movimiento libertario, los anarquistas insertaban la reforma sexual en el seno de un proyecto revolucionario m\u00e1s amplio. Sus m\u00e1ximos representantes, los doctores Isaac\u00a0Puente y F\u00e9lix Mart\u00ed Ib\u00e1\u00f1ez (39), mantuvieron posiciones revolucionarias y no conceb\u00edan una reforma sexual al margen de la transformaci\u00f3n de las estructuras socioecon\u00f3micas. Y si bien con frecuencia entre los reformadores sexuales anarquistas tambi\u00e9n eran aducidas motivaciones de car\u00e1cter eugen\u00e9sico, estas siempre part\u00edan de una perspectiva anticapitalista, teniendo para ellos una finalidad claramente emancipadora.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda neomalthusiana en el seno del anarquismo espa\u00f1ol cobrar\u00eda, ya en la d\u00e9cada de los treinta, en el contexto de la II Rep\u00fablica, una especial fuerza, gozando de una amplia aceptaci\u00f3n. La propia CNT, en su\u00a0Congreso celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, hab\u00eda incluido la educaci\u00f3n sexual y la procreaci\u00f3n consciente entre los aspectos considerar por el comunismo libertario40. Y la pol\u00edtica sanitaria impulsada por los anarcosindicalistas durante su gesti\u00f3n, en plena guerra civil, entre noviembre de 1936 y mayo de 1937, con la cartera ministerial de Sanidad a cargo de Federica Montseny y la Consejer\u00eda de Sanidad de la Generalitat a cargo de F\u00e9lix Mart\u00ed Ib\u00e1\u00f1ez, hab\u00eda incluido un proyecto de reforma sexual y eug\u00e9nica\u00a0que contempl\u00f3 incluso la legalizaci\u00f3n de la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo (41).<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>El pensamiento feminista ha puesto de manifiesto c\u00f3mo nuestras formas de pensar y sentir el amor y la sexualidad, aparentemente primigenias o naturales, se encuentran profundamente mediatizadas por la cultura dominante. Asimismo, ha cuestionado ampliamente la dicotom\u00eda p\u00fablico\/privado, insistiendo en el modo en que las esferas pol\u00edtica y sexual se encuentran interconectadas, en que lo personal es pol\u00edtico, y en que los factores de cambio en la sociedad no se dan de forma exclusiva en el llamado espacio p\u00fablico, sino en buena parte por las transformaciones en la vida privada y la sexualidad.<\/p>\n<p>Dado que, como hemos visto, el discurso anarquista vincul\u00f3 estrechamente el problema sexual al pol\u00edtico-econ\u00f3mico, su defensa de una revoluci\u00f3n sexual no ten\u00eda una implicaci\u00f3n meramente personal y privada\u00a0sino que se constitu\u00eda en un pilar b\u00e1sico de la transformaci\u00f3n social. En las p\u00e1ginas de Estudios, Hem Day, hab\u00eda afirmado la necesidad de una nueva \u00e9tica sexual, dada la influencia de lo sexual en la vida pol\u00edtica y social, puesto que<em>\u00a0\u201clas cuestiones sexuales en nuestra civilizaci\u00f3n desempe\u00f1an un papel extraordinario en la vida pol\u00edtica y social de la Humanidad\u201d<\/em>. As\u00ed deb\u00edan darse de forma paralela un cambio en las costumbres y un cambio radical en el sistema pol\u00edtico econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Estos planteamientos supusieron un claro avance con respecto a algunas de las ideas que sustentar\u00eda, d\u00e9cadas despu\u00e9s, el movimiento feminista que consider\u00f3 los aspectos sexuales y privados de la vida humana como una cuesti\u00f3n pol\u00edtica, situando al patriarcado como el sistema sobre el que se sustentaban todos los otros sistemas de opresi\u00f3n e insistiendo en que cualquier revoluci\u00f3n que pretendiese alcanzar un profundo cambio social deb\u00eda comenzar por una revisi\u00f3n radical y absoluta de la sexualidad (42).<\/p>\n<p>Por otra parte, si bien las definiciones y concepciones anarquistas de la sexualidad como expresi\u00f3n de un instinto natural, especialmente desde una perspectiva cient\u00edfico-m\u00e9dica, reprodujeron ideas dominantes en la \u00e9poca constituy\u00e9ndose en discursos reguladores de la sexualidad, las propuestas libertarias de construcci\u00f3n de relaciones interpersonales y amorosas no autoritarias expresaron ya una clara conciencia de que el sistema sexual, como parte del sistema social, se conforma de acuerdo a relaciones de poder.<\/p>\n<p><strong>Helena Andr\u00e9s Granel<br \/>Revista Germinal, n\u00b05, Abril, 2008<\/strong><\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><br \/>1.- Arantza Campos Rubio, Charles Fourier: pasi\u00f3n y utop\u00eda, de la atracci\u00f3n pasional a la pol\u00edtica sexual, Universidad del Pa\u00eds Vasco, 1995, p.179.<br \/>2.- Desde el siglo XVIII, como ha puesto de manifiesto Foucault, se dio una verdadera \u201cexplosi\u00f3n discursiva en torno al sexo\u201d, una multiplicaci\u00f3n de discursos que no se situaban fuera del poder o contra \u00e9l, sino \u201cen el lugar mismo donde se ejerc\u00eda y como medio de su ejercicio\u201d, producci\u00f3n discursiva cuyos efectos de poder penetrar\u00e1n los cuerpos; v\u00e9ase Michel Foucault, Historia de la sexualidad. La voluntad de saber, Siglo XXI, Buenos Aires 2006, p.25-47.<br \/>3.- Richard Cleminson, Anarquismo y homosexualidad, Huerga y Fierro, Madrid 1995; \u201cBeyond Tradition and Modernity: The Cultural and Sexual Politics of Spanish Anarchism\u201d: Spanish Cultural Studies, Oxford University Press, 1996.<br \/>4.- Jos\u00e9 \u00c1lvarez Junco, La ideolog\u00eda pol\u00edtica del anarquismo espa\u00f1ol, Siglo XXI, Madrid 1991, p.44.<br \/>5.- Antonia Maym\u00f3n, \u201cAnarquismo y naturismo\u201d: La Revista Blanca, 15 de septiembre de 1925, p.11-12.<br \/>6.- \u00c1lvarez Junco, op. cit., p.51-52.<br \/>7.- Mar\u00eda Lacerda de Moura, \u201c\u00bfTiene sexo la inteligencia?\u201d: Estudios, diciembre de 1931, p.10-13.<br \/>8.- Julio R. Barcos, \u201cUna moral para los dos sexos\u201d: Generaci\u00f3n Consciente, abril de 1929, p.169-170.<br \/>9.- Frixo Eufonia, \u201cLa trata de negros, la trata de blancas (la esclavitud, la prostituci\u00f3n)\u201d: La Revista Blanca, 13 de enero de 1933, p.499-501.<br \/>10.- Mirella Larizza, Presupuestos del anarquismo de Charles Fourier, Zero, Algorta 1970.<br \/>11.- Arantza Campos Rubio, Charles Fourier: pasi\u00f3n y utop\u00eda, de la atracci\u00f3n pasional a la pol\u00edtica sexual, Universidad del Pa\u00eds Vasco, 1995.<br \/>12.- Federica Montseny, \u201cLa mujer, problema del hombre IV\u201d: La Revista Blanca, 15<br \/>de abril de 1927, p.679-682.<br \/>13.- Ib\u00eddem.<br \/>14.- Mariano Gallardo, \u201cTendencias del instinto sexual humano\u201d: Estudios, diciembre de 1934, p.7.<br \/>15.- Dolors Mar\u00edn, \u201cLa influencia de Emile Armand en Espa\u00f1a\u201d, introducci\u00f3n al libro de \u00c9mile Armand, Individualismo anarquista y camarader\u00eda amorosa, Barcelona 2000.<br \/>16.- \u00c9mile Armand, op. cit., p.61-62.<br \/>17.- Ib\u00eddem, p.57.<br \/>18.- Ib\u00eddem, p.65.<br \/>19.- Mar\u00eda Lacerda de Moura, \u201cLos libertarios y el feminismo\u201d: Estudios, julio de 1932, p.15-17.<br \/>20.- \u00cddem, \u201cEl amor plural frente a la camarader\u00eda amorosa\u201d: Estudios, mayo de 1934, p.22-23; \u201c\u00bfQu\u00e9 es el amor plural?\u201d: Estudios, abril de 1934, p.24-25.<br \/>21.- Errico Malatesta, \u201cAmor y anarqu\u00eda\u201d, recogido en Baigorria, p.36.<br \/>22.- As\u00ed lo propon\u00eda tambi\u00e9n Armand, op. cit., p.59.<br \/>23.- Luigi Fabbri, \u201cLo \u00fanico y la pluralidad\u201d: La Protesta, 22 de diciembre de<br \/>1924, Buenos Aires, recogido en Baigorria, El amor libre, Anarres, Buenos Aires 2006, p.28.<br \/>24.- Emile Armand, \u201cLa educaci\u00f3n sexual\u201d, en op. cit., p. 50.<br \/>25.- Mariano Gallardo, \u201cLa sexualidad y el naturismo\u201d: La revista Blanca, 30 de junio de 1936, p.54.<br \/>26.- Emile Armand, \u201cLa educaci\u00f3n sexual\u201d, en op. cit., p.50.<br \/>27.- Eduard Masjuan, \u201cProcreaci\u00f3n consciente y discurso ambientalista: anarquismo y neomalthusianismo en Espa\u00f1a e Italia, 1900-1936: Ayer 46 (2002), p.63-92; v\u00e9ase tambi\u00e9n del mismo autor, La ecolog\u00eda humana en el anarquismo ib\u00e9rico, Icaria, Barcelona 2000.<br \/>28.- Mary Nash, \u201cEl neomalthusianismo anarquista y los conocimientos populares sobre el control de natalidad en Espa\u00f1a\u201d, Presencia y protagonismo. Aspectos de la historia de la mujer, Serbal, Barcelona 1984, p.316; Masjuan, La ecolog\u00eda\u2026 p.233.<br \/>29.- As\u00ed lo plantea Masjuan, La ecolog\u00eda\u2026<br \/>30.- \u201cSobre la procreaci\u00f3n\u201d, Generaci\u00f3n Consciente, septiembre de 1923, p.61-62.<br \/>31.- Mar\u00eda Lacerda de Moura, \u201cLey de Malthus\u201d: Estudios, junio de 1932, p.7-9.<br \/>32.- \u201cRechazar\u00e9 siempre todo medio artificial y fuera de las leyes de la Naturaleza que se quiera emplear para contener el desarrollo de la poblaci\u00f3n; los obst\u00e1culos que recomiendo son aquellos que est\u00e1n conformes a la raz\u00f3n y sancionados por la religi\u00f3n\u201d, Malthus, citado por Hildegart Rodr\u00edguez en \u201cMaternidad Consciente\u201d:<br \/>Gen\u00e9tica, eugenesia y pedagog\u00eda sexual. Primeras Jornadas Eug\u00e9nicas Espa\u00f1olas, Javier Morata, Madrid 1934, p.209.<br \/>33.- \u00c9mile Armand, \u201cTesis individualista de la procreaci\u00f3n voluntaria\u201d: Generaci\u00f3n Consciente, abril de 1925, p.2-5.<br \/>34.- Mar\u00eda Lacerda de Moura, \u201cLa ley de Malthus\u201d: Estudios, junio de 1932, p.7-9.<br \/>35.- Emma Goldman, \u201cLa trampa de la protecci\u00f3n\u201d, en Baigorria, p.51.<br \/>36.- \u201cA modo de programa\u201d: Estudios, junio de 1931, p.1-3.<br \/>37.- Isaac Puente, \u201cNeomalthusianismo\u201d: Estudios, octubre de 1930, p.2-4.<br \/>38.- Mary Nash, \u201cLa reforma sexual en el anarquismo espa\u00f1ol\u201d, en Bert Hofmann (ed.), El anarquismo espa\u00f1ol y sus tradiciones culturales, Vervuet Iberoamericana, Madrid 1995. Sobre eugenesia en Espa\u00f1a ve\u00e1nse los trabajos de Raquel \u00c1lvarez Pel\u00e1ez, \u201cEugenesia y darwinismo social en el pensamiento anarquista\u201d, en Bert Hofmann (ed.), El anarquismo espa\u00f1ol y sus tradiciones culturales, y \u201cOrigen y desarrollo de la eugenesia en Espa\u00f1a\u201d, en Jos\u00e9 Manuel S\u00e1nchez Ron (ed.), Ciencia y sociedad en Espa\u00f1a: de la Ilustraci\u00f3n a la guerra<br \/>civil, El Arquero \u2013 CSIC, Madrid 1988.<br \/>39.- V\u00e9anse las Actas del I Simposium Internacional F\u00e9lix Mart\u00ed Ib\u00e1\u00f1ez, Medicina, Historia e Ideolog\u00eda, Generalitat, Valencia 2004.<br \/>40.- \u201cConcepto confederal del Comunismo Libertario\u201d, recogido en Gabriel Jackson, Entre la reforma y la revoluci\u00f3n 1931-1939, Cr\u00edtica, Barcelona 1980.<br \/>41.- F\u00e9lix Mart\u00ed Ib\u00e1\u00f1ez, \u201cEn torno a la reforma eug\u00e9nica del aborto\u201d: Estudios, enero de 1937, p.11-12; \u201cSanidad, Asistencia social y Eugenesia en la Revoluci\u00f3n Social espa\u00f1ola\u201d: Estudios, enero de 1937, p.34-38.<br \/>42.- As\u00ed lo sostuvieron feministas radicales como Kate Millet, v\u00e9ase Pol\u00edtica sexual, C\u00e1tedra, Madrid 1995, p.63-69.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cANARQUISMO Y SEXUALIDAD\u201d, POR HELENA ANDR\u00c9S\u00a0GRANEL \u00a0 [Leer en\u00a0PDF. 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