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Pandemia y colapso sistémico

 

Extraído de: https://www.ecologistasenaccion.org/144316/

La pandemia del coronavirus ha puesto al descubierto sus múltiples vulnerabilidades fruto de su excesiva complejidad en una situación de estrés muy fuerte. La covid-19 no genera el colapso del sistema, es un punto de inflexión de ese proceso.

Luis González Reyes. Miembro de Ecologistas en Acción. Revista Ecologista nº 104.

La complejidad de un sistema social la podemos evaluar con cuatro indicadores: el grado de interconexión de los nodos del sistema (las personas en este caso), su nivel de especialización, el número de nodos (la cantidad de población), y la cantidad, calidad y topografía de la información que circula. Abordamos los tres primeros.

Nuestro orden socioeconómico se caracteriza por un altísimo nivel de interconexión. Esto le hace muy vulnerable, pues los problemas se propagan rápidamente por él. La extensión de la pandemia a través de las redes empresariales y turísticas es un ejemplo de esta vulnerabilidad. Es cierto que la interconexión también permite que las ayudas fluyan entre territorios (si política y económicamente se quiere), pero lo que muestra la crisis sanitaria y la económica, que todavía no ha tomado toda su dimensión, es que la vulnerabilidad es cualitativamente mayor.

Nuestro sistema además tiene un alto nivel de especialización en cuanto a lo que hacen las personas en los territorios. La autonomía económica es inexistente, especialmente cuanto mayor es la interconexión, lo que aumenta la vulnerabilidad. De este modo, la pandemia nos ha mostrado cómo aquí no se fabrican mascarillas, ni tantas otras cosas indispensables para afrontar una pandemia. Esto ha hecho que el coronavirus se haya extendido más.

Foto: Ecologistas en Acción.

En lo que concierne a la cantidad de población, vivimos más seres humanos sobre el planeta que nunca. Además, nuestra forma de vida mayoritaria es urbana. Un alto número de personas hacinadas permite una rápida difusión de una pandemia y una mayor mutación del virus (pues se infecta más población, lo que ha hecho que ya haya muchas decenas de cepas de SARS-CoV-2).

Estrés sistémico y pandemia

Pero nuestro sistema socioeconómico no es solo vulnerable, sino que está sometido a fuertes situaciones de estrés. El coronavirus ha llegado a un cuerpo ya enfermo, lo que le ha hecho mucho más dañino para su hospedador. Podemos enumerar varios elementos de estrés: crisis energética y material, disrupción ecosistémica, cambio climático o sociedades conformadas a partir de fuertes desigualdades. Punteamos las últimas.

La disrupción ecosistémica 1 es un elemento fundamental de la aparición cada vez más frecuente de nuevas enfermedades en los seres humanos. Lo es por nuestro sistema de ganadería industrial con alto hacinamiento y maltrato de animales que fomenta la extensión de enfermedades entre la cabaña ganadera y su potencial salto a los seres humanos. Lo es por nuestro mayor contacto con fauna silvestre fruto de la destrucción de sus hábitats. Lo es por la destrucción de los equilibrios ecosistémicos que controlan la extensión de enfermedades entre especies. Y lo es por facilitar la propagación de los vectores de infección (como las garrapatas).

Aunque el resto de seres vivos han recuperado terreno durante el parón sanitario, no nos engañemos: el grado de degradación de los ecosistemas es muy profundo y harán falta miles de años para que se restauren. Esto va a incidir en nuestro orden socioeconómico de múltiples formas empujando su colapso, pues somos profundamente ecodependientes.

El cambio climático somete a estrés a múltiples facetas del sistema. Una es la sanitaria. Fruto de la emergencia climática se están extendiendo vectores como el mosquito que sirve de vector para la malaria o se están descongelando amplias regiones heladas, el permafrost, liberando patógenos con situaciones imprevisibles.

Finalmente, las desigualdades sociales están siendo importantes en la propagación del virus. Las poblaciones que tienen peores condiciones sanitarias (por ejemplo, por una alimentación menos saludable) se ven más afectadas por el SARS-CoV-2 y con ello ayudan a la extensión de la pandemia. Estas clases empobrecidas son estructurales al sistema.

Fracaso político, económico y de la organización social

En las primeras fases el colapso del capitalismo global empieza a resultar evidente que las formas de entender y estar en el mundo características del tiempo de expansión de la complejidad social no van a ser factibles en el de simplificación 2.

A nivel político, la primacía neoliberal se ha expresado de múltiples formas. Una ha sido el desmantelamiento de los servicios públicos, empezando por el sanitario, lo que ha supuesto un incremento del estrés sistémico. Pero, más dramático que la destrucción de lo público ha sido la de lo común, la victoria de la ideología del individualismo. La pandemia del coronavirus muestra su absurdidad. No hay posibilidad de que nadie se salve en solitario porque dependemos del trabajo de muchísimas otras personas. Nos creemos individuos porque ocultamos las relaciones de cooperación forzada (podemos llamarlas explotación) que sostienen nuestra “individualidad”. Hemos sobrevivido en nuestros hogares gracias a que nos han traído la comida y nos han retirado las basuras. Pero el coronavirus nos ha enseñado algo más: lo que más nos ha dolido ha sido la falta de socialización, ya que esta es una de nuestras características como especie y elemento indispensable para tener vidas dignas.

En el plano económico, estamos viendo el fracaso de la globalización. Hacer que el sistema funcione como un todo está produciendo que los fallos en una parte (por ejemplo, el sistema sanitario) se amplifiquen y expandan. Pero la apuesta por la interconexión esconde otro error más: esta interrelación está articulada en varios nodos centrales cuya malfunción pone en especiales aprietos al resto del sistema.

Uno de esos nodos centrales es el sector financiero, pues todo el sistema económico depende de la deuda, no puede funcionar al contado. La crisis del 2007/2008 se afrontó con políticas monetarias utraexpansivas (tipos de interés muy bajos y creaciones ingentes de dinero) que hicieron que, a corto plazo, la crisis fuera menos grave que la Gran Depresión de la década de 1930. Ahora se quieren redoblar estas medidas 3, pero hay dos diferencias importantes. La primera es que el margen de maniobra es escaso (por ejemplo, ya están muy bajos los tipos de interés). La segunda y fundamental es que desde hace al menos un par de décadas la deuda mundial crece más rápido que el PIB o, dicho de otra manera, la deuda no es capaz de activar la economía lo suficiente. Como consecuencia de ello, la burbuja financiera cada vez es mayor y su estallido inevitable más devastador.

La primacía neoliberal se ha expresado de múltiples formas. Una ha sido el desmantelamiento de los servicios públicos, empezando por el sanitario, lo que ha supuesto un incremento del estrés sistémico

Otro nodo determinante del sistema son las ciudades. En ellas, habitamos la mayoría de la población y son los principales nodos de creación de capital. Pero las ciudades son enormemente vulnerables. Su funcionamiento depende de un consumo ingente de agua, alimentos, energía y una pléyade de bienes que solo pueden provenir de largas distancias. También de una complicada gestión de residuos. Podemos imaginar qué les sucederá (y con ello al conjunto del sistema) cuando este flujo se vea interrumpido fruto de una pandemia más disruptora que la actual u otra causa. Y la probabilidad de que esto suceda cada vez es mayor.

Un tercer nodo determinante es el energético. Este depende de los combustibles fósiles, que no tienen ningún sustituto equivalente en potencia, disponibilidad y densidad energética 4. No coloquemos en las renovables propiedades que no tienen. Ahora mismo, los precios del petróleo 5 no permiten el sostenimiento de una parte importante de la industria hidrocarburífera. Uno de los factores que están detrás es la pandemia del coronavirus. Esto está conllevando la quiebra de muchas empresas del sector y de la capacidad extractiva. En un escenario en el que probablemente ya hemos pasado el pico del petróleo 6, esto va a generar una disponibilidad decreciente de energía, lo que va a cortocircuitar sectores como el del transporte y el petroquímico con una alta dependencia de los combustibles fósiles. Estos sectores, especialmente el del transporte, son imprescindibles para mantener el sistema.

Factoría de Arcelor en Avilés. Foto: Óscar F. Hevia.

Puestos algunos ejemplos del fracaso de las medidas políticas (neoliberalismo) y económicas (globalización), le llega el turno a nuestro orden social basado en el Estado. Durante la crisis del coronavirus, el Estado ha mostrado una imagen de fortaleza y de garantía de la estabilidad. En realidad, es una forma de organización social que está mostrando su fracaso. Los Estados actuales dependen para su financiación de los mercados financieros y de los impuestos, en último caso, del funcionamiento del capitalismo. Y solo con dinero pueden mantener el statu quo. Por eso apuestan por las políticas que nos están llevando a situaciones de cada vez más vulnerabilidad. Así, el Gobierno del Ministerio de Transición Ecológica y del “partido del cambio” está haciendo denodados esfuerzos por recuperar el crecimiento económico del que dependen. Un crecimiento que solo puede ahondar la destrucción ambiental 7, lo que genera mayores situaciones de estrés.

La opción menos mala

En conclusión, el colapso sistémico no está caracterizado por esta pandemia, sino por un conjunto de malfunciones que se realimentan en un sistema excesivamente complejo y sometido a estrés.

Este desmoronamiento sistémico va a conllevar sufrimiento social, puesto que no lo hemos preparado. Todas las opciones que tenemos por delante distan de ser óptimas 8, pero la que se articula alrededor de que la economía humana se integre de manera armónica con el resto de los ecosistemas (un metabolismo agroecológico), sea marcadamente local y decrezca muy sustancialmente en su consumo material y energético (y por lo tanto en su tamaño) es la menos mala para las mayorías sociales. Y lo es especialmente si se acompaña de medidas fuertes de redistribución de la riqueza y de autonomía social, que pasan necesariamente por una desmercantilización y desalarización 9 de la satisfacción de nuestras necesidades.

Notas:

  1. https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2020-04-28/entrevista-fernando-valladares-coronavirus-vacuna_2569143/
  2. https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/luis-gonzalez-reyes-lecciones-coronavirus-especie-humana
  3. https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/doctrina-shock-mercados-financieros-especulacion-crisis-climatica
  4. https://ctxt.es/es/20190403/Firmas/25368/green-new-deal-transicion-ecologica-smart-cities-luis-gonzalez-reyes.htm
  5. https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/covid-19-petroleo-virus-wall-street-estados-unidos-colapso-pico-mercados-financieros-decrecimiento
  6. http://crashoil.blogspot.com/2020/04/la-tormenta-negra.html
  7. https://www.eldiario.es/ultima-llamada/Plan_B_para_Europa-Decrecimiento_6_487211280.html
  8. https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/colapso-crisis-climatica-capitalismo-green-new-deal-decrecimiento-epoca-triajes
  9. http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/17191

 




Comunicado de la Sección Sindical de la CGT en Nissan defendiendo una alternativa social, industrial y ambiental para las plantas




AHT Gelditu! Nafarroa: AHTAREN DIRUA OSASUNARENTZAT – EL DINERO DEL TAV PARA LA SANIDAD

AHTAREN DIRUA OSASUNARENTZAT – EL DINERO DEL TAV PARA LA SANIDAD




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    1. Windows: Foxit Reader, PDF Exchange Viewer
    2. Mac OS X: la aplicación Preview que viene en el Mac parece que puede hacerlo.
    3. Linux: Evince (estándar en el escritorio Gnome), Okular (estándar en KDE)…
    4. Páginas web que permiten rellenar formularios PDF: www.pdfescape.com, www.fillanypdf.com (ten en cuenta que les envías datos personales…).
  • El Acrobat Reader de Adobe parece que tiene la opción de guardar el PDF desactivada en la versión gratuita del programa, y solo es posible acceder a ella en la versión de pago (Profesional). De este modo, en la versión gratuita parece que se puede rellenar el PDF y después imprimirlo, pero no guardarlo. En la versión de pago para guardarlo basta con ir al menú “Archivo” y pinchar en “Guardar como…”. Algunas versiones de estos programas también tienen la opción de mandar el formulario por correo electrónico directamente. Tienes mas información en las páginas de ayuda de Adobe: versión gratuita, versión profesional.
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Nuevo nº de Haizeak, sobre Emergencia Climática

El grupo de Acción Social de CGT/LKN-Nafarroa presenta un nuevo número de la revista Haizeak, esta vez dedicado a la Emergencia Climática, con artículos que abordan el problema desde distintos ángulos: consumo, trabajo, feminismo, migraciones….

Pincha en la imagen para acceder a la publicación:




27 de septiembre

A causa de una serie televisiva de moda, el desastre nuclear de Chernóbil ha vuelto a tomar alguna relevancia pública en nuestra sociedad. Décadas después, sabemos que la gestión de aquella tragedia que produjo gravísimos perjuicios humanos, sociales y medioambientales estuvo atravesada por la negación, la ocultación y las mentiras. Pues bien, todo apunta a que es idéntica la manera en la que nos están gestionando la actual crisis climática, si bien sus consecuencias pueden ser mucho mayores, de magnitudes superlativas.

Se podría decir que es la deriva del capitalismo la que nos ha traído hasta este punto de difícil retorno y en gran medida es así, pero no se puede obviar la manera en la que hemos participado y participamos de este voraz y destructor modelo. Hemos confundido progreso social con opulencia, bienestar con consumo. Hemos aceptado como si de necesidades se tratara todo lo que nos han ofrecido: coches, viajes, tecnología, grandes infraestructuras… Por ello, para que la búsqueda de un nuevo modelo económico y social tenga un mínimo de credibilidad, se hace necesaria una previa transformación personal y colectiva que sea nuestro mejor argumento a la hora de extender su defensa y de exigir las necesarias medidas a quienes más responsabilidad tienen. Y no nos estamos refiriendo, únicamente, a que debamos tomar mayor conciencia con el reciclaje o con la eficiencia energética de nuestros electrodomésticos, estamos hablando de poner en cuestión la piedra angular de nuestro tiempo, la idea de crecimiento económico constante.

Lo cierto es que nos encontramos en un momento clave, en el que todavía es posible ejercer algún tipo de presión sobre la senda a tomar respecto al afrontamiento del cambio climático, la escasez de recursos y el deterioro del medio. Una vez superada la fase de negación del problema, ya se nos están presentando falsas soluciones de la mano del llamado capitalismo verde que con toda su geoingeniería e introducción de tecnologías energéticamente más eficientes sólo pretende que la máquina no se detenga, que aumente el consumo, que crezca la economía en un mundo que no es capaz de soportar el actual ritmo de explotación del medio. Que la orquesta siga tocando mientras el barco se hunde y sigamos bailando al compás del réquiem más animado y colorido que en toda la historia se ha conocido. Por ello, el ecocapitalismo, cualquier forma de capitalismo, únicamente nos puede llevar al incremento de la catástrofe y no es sino la mera antesala del ecofascismo que ya podemos entrever a través de algunas de sus ya graves manifestaciones tempranas, tales como un criminal control de fronteras o el auge de partidos de extrema derecha.

El rechazo a sus malas soluciones tiene que venir acompañado de nuestras propuestas y de nuestra voluntad transformadora. Debemos mostrar un nivel de convicción en relación a nuestras exigencias y decir no al crecimiento y al desarrollismo asumiendo el decrecimiento y el antidesarrollismo. Vivir mejor con menos. Garantizar la cobertura de las necesidades de cuidados, salud o educación. Poner la vida en el centro como promulga el ecofeminismo. Para ello, necesitamos cambiar modos de vida, recuperar espacios colectivos, reavivar la participación social y generar solidaridad así como relaciones justas y respetuosas entre personas y comunidades a través del tiempo (quienes vendrán) y del espacio (quienes están en otras latitudes y/o en otras circunstancias). Esto supone un reto increíble pero sólo podemos abordarlo empezando a andar y algunos pasos ya se están dando. Por ello, tratando de impulsar el avance en esta senda, este artículo termina reproduciendo el último párrafo del manifiesto que se está difundiendo en torno a la Huelga mundial por el clima del próximo 27 de septiembre:

En defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo, las personas y colectivos firmantes nos sumamos a la convocatoria internacional de Huelga mundial por el clima, una movilización que será, huelga estudiantil, huelga de consumo, movilizaciones en los centros de trabajo y en las calles, cierres en apoyo de la lucha climática,… e invitamos a la ciudadanía y al resto de actores sociales, ambientales y sindicales a secundar esta convocatoria y a sumarse a las distintas movilizaciones que sucederán el 27 de septiembre.”

 

CGT/LKN-Nafarroa




Comienza la semana de movilización por el clima. Larrialdi klimatikoa.