{"id":517,"date":"2010-05-06T00:00:00","date_gmt":"2010-05-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2017-10-23T07:17:56","modified_gmt":"2017-10-23T06:17:56","slug":"charla-sobre-anarcosindicalismo-y-politica-por-cesar-m-lorenzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/517","title":{"rendered":"Charla sobre \u00abAnarcosindicalismo y pol\u00edtica\u00bb por Cesar M. Lorenzo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Antes de tocar el tema de las relaciones entre anarcosindicalismo y pol&iacute;tica, empecemos por puntualizar lo que hay que entender por estos dos t&eacute;rminos. Porque ni el uno ni el otro van de por s&iacute;, porque ni el uno ni el otro son conceptos claros, aunque la gente los utilice.. casi sin pensar, y sin saber de donde vienen ni lo que significan verdaderamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t&eacute;rmino de \u00abpol&iacute;tica\u00bb muy particularmente, por estar al alcance de cualquiera, se presta a cantidad de aproximaciones, de abusos y de simplismos. Desde el \u00abarte de enga&ntilde;ar al pueblo\u00bb, como dec&iacute;an los anarquistas de anta&ntilde;o, hasta los \u00abasuntos p&uacute;blicos\u00bb en general, pasando por tal o cual \u00abpol&iacute;tica de empresa\u00bb o por la \u00abpol&iacute;tica comercial\u00bb de un gobierno. Pero vayamos al fondo del significado, ya que la palabra POLIS, en griego, indica algo referente a la ciudad organizada, a la colectividad, a lo que sobrepasa lo estrictamente corporativo y lo que es privado e individual. Y por consiguiente se puede calificar de \u00abpol&iacute;tica \u00abtoda actividad tendente a influir sobre el rumbo de la sociedad en su conjunto. A&uacute;n cuando esa actividad pretenda ser \u00abpol&iacute;tica\u00bb o \u00abantipol&iacute;tica\u00bb, o sea orientada fuera o en contra de todos los partidos existentes, fuera o en contra del poder establecido, del gobierno, del Estado nacional, fuera o en contra de las ideas dominantes en una sociedad hist&oacute;rica y geogr&aacute;ficamente determinada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ateni&eacute;ndonos al &aacute;mbito sindical no cabe duda que a partir del momento en que estallan huelgas por otros motivos que el aumento del poder adquisitivo, la mejora de las condiciones de trabajo, la defensa de una profesi&oacute;n o de los obreros despedidos&#8230;, los sindicatos pasan al nivel de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Un buen ejemplo lo dio, en 1911, la reci&eacute;n nacida CNT declarando la huelga general de protesta contra la guerra de Marruecos. Desde cierto punto de vista, el anarcosindicalismo, por ser revolucionario, es el m&aacute;s pol&iacute;tico &#8211; &iexcl;no he dicho politizado&#33; &#8211; de todos los sindicalismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que ocurre es que cualquier actividad pol&iacute;tica choca forzosamente con otra, ya que espont&aacute;neamente no existe unanimidad sobre lo que tiene que ser la sociedad. No existe y no ha existido jam&aacute;s porque los intereses, las costumbres, los ideales, los juicios, las mentalidades, las perspectivas culturales, etc., de los individuos y de los grupos son distintos, y que tan distintos pueden ser que resultan, a veces, radicalmente incompatibles. Y de ah&iacute; viene la violencia, de ah&iacute; viene la guerra como continuaci&oacute;n sangrienta de las discrepancias de ideas y de los conflictos socioecon&oacute;micos entre los grupos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esos conflictos y discrepancias no son gratuitos, no son arbitrarios, pues lo que est&aacute; en juego es la forma de sociedad, el tipo de sociedad, el sentido mismo de la vida en com&uacute;n. Tal grupo humano en tal momento de la historia, en tal lugar del globo, quiere que todo siga igual que antes; tal otro grupo o grupos quieren que las cosas cambien, los unos para volver atr&aacute;s, los otros para crear algo nuevo. Y as&iacute; se enfrentan con la palabra, con el dinero, con los pu&ntilde;os. y por &uacute;ltimo con los sables, los fusiles o hasta con la bomba at&oacute;mica; as&iacute; se enfrentan los distintos grupos organizados que persiguen, cada cual, su idea de c&oacute;mo debe ser la realidad social, jur&iacute;dica, religiosa, etc., a nivel nacional e internacional, de como debe estar estructurada la econom&iacute;a. Cristianos contra musulmanes, sectas musulmanes unas contra otras, musulmanes contra budistas, cat&oacute;licos contra protestantes y ateos, partidos burgueses contra formaciones obreras, propietarios contra proletarios, fascistas contra liberales, liberales contra socialistas, marxistas sedicente cient&iacute;ficos contra cristianos de toda &iacute;ndole, anarquistas puros contra todos los dem&aacute;s, terroristas y b&aacute;rbaros racistas entre ellos mismos: la lista ser&iacute;a interminable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, tener una actividad pol&iacute;tica es querer realizar la mejor sociedad posible seg&uacute;n la idea que uno se hace de lo mejor para la humanidad: la finalidad de la pol&iacute;tica es la realizaci&oacute;n del bien com&uacute;n. Pero como la b&uacute;squeda y la defensa del bien com&uacute;n depende, ya lo hemos dicho, de intereses, de creencias, de h&aacute;bitos, de condiciones hist&oacute;ricas, de medios tecnol&oacute;gicos, de principios &eacute;ticos antag&oacute;nicos, o por lo menos diferentes, la pol&iacute;tica es un ruedo permanente, es el campo de batalla de los grupos &eacute;tnicos, de las clases, de las naciones, de las iglesias, de los Estados, de las agrupaciones ideol&oacute;gicas para imponer lo que a cada cual le parece ser el bien com&uacute;n. Y es, por lo tanto, una lucha por la dominaci&oacute;n de una idea, aunque sea la idea de acabar con toda dominaci&oacute;n, pues para realizar esta &uacute;ltima idea hay tambi&eacute;n que luchar y llegar a vencer con los medios que se puede, con alianzas o sin alianzas, con pactos o sin pactos, con flexibilidad o con intransigencia, con violencia o con dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, lo que se llama \u00abhacer pol&iacute;tica\u00bb es un modo restringido, especializado, de la actividad pol&iacute;tica. Solo en una democracia, en un Estado de derecho, se puede \u00abhacer pol&iacute;tica\u00bb. Es decir, intervenir abiertamente en la competici&oacute;n electoral, criticar al gobierno, proclamar p&uacute;blicamente un programa&#8230; y desde luego, vivir de la pol&iacute;tica, aprovecharse y mentir, en lugar de vivir honesta y sinceramente por un ideal pol&iacute;tico. En un r&eacute;gimen totalitario moderno, o en un r&eacute;gimen absolutista de tipo religioso, o en cualquier dictadura militar, no hay otra pol&iacute;tica posible que la clandestinidad, el secreto, la resistencia armada, la conspiraci&oacute;n, seg&uacute;n el caso, para arrostrar el terrorismo de Estado, sus lacayos y sus fan&aacute;ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo propio de la democracia no es un ilusorio poder del pueblo ni una expresi&oacute;n aut&eacute;ntica de la ley de mayor&iacute;as: lo propio de la democracia es de ser un equilibrio de poderes y contra-poderes en el marco de una convivencia pac&iacute;fica de los grupos pol&iacute;ticos en lucha por la supremac&iacute;a. De ah&iacute; la separaci&oacute;n de los poderes del Estado: el legislativo, el ejecutivo y el judicial; la separaci&oacute;n del poder civil y del poder militar. De ah&iacute; las libertades fundamentales y los derechos humanos universales; de ah&iacute; la laicidad, siempre amenazada -que no hay que confundir con el peligroso multiconfesionalismo-; de ah&iacute; las asociaciones aut&oacute;nomas, las instituciones locales y regionales, etc. Y como vivimos en el sistema capitalista, en una econom&iacute;a de mercado mundializado, claro que las fuerzas mayores que rigen las democracias, hasta convertirlas en plutocracias, son las que disponen de m&aacute;s dinero y que gracias al dinero pueden controlar la informaci&oacute;n y manipular a las masas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay que reconocer que solo en la democracia puede existir legalmente una oposici&oacute;n, y que solo la democracia puede permitir una extensi&oacute;n y profundizaci&oacute;n de los principios de libertad y de justicia que ella misma enarbola. La prueba la tenemos en esta simple constataci&oacute;n hist&oacute;rica: la democracia de hoy, en toda Europa, es m&aacute;s democr&aacute;tica que la democracia incipiente del siglo XIX, cuando solo exist&iacute;a de veras en Suiza y con graves restricciones en 3 o 4 pa&iacute;ses, y m&aacute;s democr&aacute;tica tambi&eacute;n que la democracia desquiciada de la primera mitad del siglo<br \/>XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que todo Estado, poco importa la diferencia de r&eacute;gimen bajo este aspecto, el Estado democr&aacute;tico, el Estado de derecho es una instituci&oacute;n que, como la defini&oacute; Max Weber, se otorga, se arroga el monopolio de la violencia f&iacute;sica leg&iacute;tima. Es verdad, la pura verdad. Pero a menos de suicidarse no puede la democracia prohibir su cuestionamiento por fuerzas sociales e ideol&oacute;gicas que aspiran a destruirla o a superarla, ya que esas fuerzas no recurren ellas mismas a la violencia. Deja un espacio de contestaci&oacute;n y apertura, y es gracias a eso que tienen la posibilidad de existir en la democracia movimientos sociales, sindicatos obreros y partidos con metas revolucionarias. Y es gracias a eso que el anarcosindicalismo, en particular, ha existido y existe. Otro tipo de r&eacute;gimen no lo tolerar&iacute;a, ni tolerar&iacute;a cualquier forma de sindicalismo independiente, ni el menor derecho de huelga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso mismo de la CNT cl&aacute;sica lo evidencia: durante la dictadura de Primo de Rivera, as&iacute; como durante el franquismo, no hubo anarcosindicalismo real, efectivo; hubo, s&iacute;, el combate clandestino de los militantes libertarios, aliados o no a los partidos de izquierdas y a personalidades republicanas, y metidos o no en los sindicatos oficiales de esas dictaduras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volveremos a hablar del asunto, pero antes vamos a precisar lo que hay que entender por el otro t&eacute;rmino que nos interesa: el de \u00abanarcosindicalismo\u00bb, que se presta tambi&eacute;n, por su parte, a cantidad de malentendidos, de confusiones; y a pesar de ser, hoy en d&iacute;a, de un empleo bastante limitado en el escenario p&uacute;blico, es lo menos que puede decirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar de \u00abanarcosindicalismo\u00bb es evocar la uni&oacute;n del sindicalismo y del anarquismo. O sea un tipo de sindicalismo que tiene por finalidad, m&aacute;s o menos lejana, la instauraci&oacute;n de la \u00abAnarqu&iacute;a\u00bb o, por lo menos, el advenimiento de una sociedad inspirada por los ideales del socialismo libertario en un sentido amplio, llam&eacute;mosla \u00abautogestionaria\u00bb,\u00bbcomunalista\u00bb,\u00bbcolectivista federalista\u00bb o \u00abdemo-acr&aacute;tica\u00bb como dice el compa&ntilde;ero Rafael Cid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, pues, de un sindicalismo de combate anticapitalista, de un sindicalismo b&aacute;sico antiburocr&aacute;tico cuyo modo fundamental de actuaci&oacute;n es la acci&oacute;n directa colectiva de los trabajadores. Pero ah&iacute; estriba justamente la primera confusi&oacute;n, la confusi&oacute;n con el sindicalismo revolucionario de la antigua CGT francesa, tal y como est&aacute; resumido en la conocida carta de Amiens de Octubre de 1906. A diferencia del sindicalismo revolucionario de orientaci&oacute;n libertaria, sin rodeos, se trata en tal caso de un sindicalismo \u00abneutro\u00bb que seg&uacute;n una f&oacute;rmula lapidaria \u00abse basta a si mismo y basta para todo\u00bb. Un sindicalismo donde se juntan revolucionarios de todas las tendencias posibles, anarquistas, blanquistas, marxistas, elementos furibundos de la extrema izquierda., y que por eso mismo solo puede desembocar en la constituci&oacute;n de un Estado sindicalista, garante de la gesti&oacute;n exclusiva de la econom&iacute;a por los sindicatos obreros y las federaciones de industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contra de ese sindicalismo revolucionario neutro y autosuficiente de los franceses se manifest&oacute;, por primera vez, el anarcosindicalismo en el a&ntilde;o 1905: por un lado en Buenos Aires, cuando el V Congreso de la FORA, la Federaci&oacute;n Obrera Regional Argentina, proclam&oacute; el comunismo anarquista en tanto que objetivo final, y por otro lado en Odesa, el gran puerto de Ucrania, donde apareci&oacute; la palabra \u00abanarcosindicalismo\u00bb, lanzada por un grupo local de obreros libertarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en realidad &#8211; es extraordinario que nadie se haya dado cuenta -,el anarcosindicalismo hab&iacute;a empezado mucho antes en Espa&ntilde;a. Un anarcosindicalismo sin el nombre, ni siquiera el nombre de sindicalismo, ya que esta &uacute;ltima palabra vino de Francia a finales del siglo XIX y que los pa&iacute;ses anglosajones a&uacute;n no la emplean, guardando los nombres m&aacute;s antiguos de trade-unions y trade-unionisn. Hasta principios del siglo XIX los sindicatos se han llamado en Espa&ntilde;a: uniones, secciones de oficio, sociedades de resistencia,&#8230;, y ha sido en Barcelona, en 1870, que fue fundada la primera organizaci&oacute;n sindical con meta revolucionaria y libertaria. All&iacute; naci&oacute; la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola de la Internacional, formada por federaciones locales y comarcales de secciones y por federaciones profesionales de dimensi&oacute;n nacional, reagrupadas en uniones de oficios similares que eran unas aut&eacute;nticas federaciones nacionales de industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que fundaron y animaron la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola fueron los miembros de la Alianza de la Democracia Socialista, o sea de la organizaci&oacute;n espec&iacute;ficamente libertaria que se reclamaba de las ideas revolucionarias federalistas y colectivistas de Bakunin. Esta alianza, muy estructurada, poco se asemejaba a lo que ser&iacute;an m&aacute;s tarde los grupos de la FAI relativamente a la CNT cl&aacute;sica, y el colectivismo autogestionario de entonces &iexcl;claro est&aacute;&iexcl; no era exactamente el comunismo libertario de los cenetistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute; que existi&oacute; en Espa&ntilde;a un primer tipo de anarcosindicalismo que dur&oacute;, con sus Cajas de resistencia, cerca de 35 a&ntilde;os. El anarcosindicalismo de la CNT cl&aacute;sica, de esa CNT que dur&oacute; 30 a&ntilde;os apenas, de 1910 a 1939, ha sido un segundo tipo de anarcosindicalismo, m&aacute;s din&aacute;mico gracias a sus Sindicatos &Uacute;nicos de ramo o industria, mejor adaptado a las nuevas condiciones sociales y econ&oacute;micas, que ha sucedido al anarcosindicalismo de la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola despu&eacute;s del fracaso de las grandes huelgas de 1901-1903 y despu&eacute;s de la remoci&oacute;n psicol&oacute;gica producida por la \u00abSemana tr&aacute;gica\u00bb de 1909.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el franquismo, ya lo he dicho, no se puede hablar de anarcosindicalismo por la simple raz&oacute;n que la CNT no ten&iacute;a sindicatos, que la CNT no era m&aacute;s que una organizaci&oacute;n clandestina antifascista y, en el extranjero, una leonera de refugiados pol&iacute;ticos rabiosamente escindidos. Y despu&eacute;s de 1975 hubo el relanzamiento aparente de algo que no pod&iacute;a ser ya la CNT cl&aacute;sica, porque el mundo hab&iacute;a cambiado totalmente, porque a cada momento hist&oacute;rico particular, a cada nuevo contexto sociopol&iacute;tico, demogr&aacute;fico y econ&oacute;mico, tras unos acontecimientos que no se repiten jam&aacute;s, tienen que corresponder formas de organizaci&oacute;n y t&aacute;cticas sindicales adaptadas a la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos un momento lo que era la sociedad espa&ntilde;ola en aquellos tiempos de la CNT cl&aacute;sica. Esa sociedad estaba caracterizada por una rotura social muy marcada: la clase obrera y un campesinado miserable mayoritario frente a la oligarqu&iacute;a compuesta por los ricos terratenientes de Castilla y Andaluc&iacute;a unidos, por temor al pueblo, a la burgues&iacute;a industrial de Catalu&ntilde;a y del Pa&iacute;s Vasco. Entre esos dos extremos bregaban como pod&iacute;an unas clases medias inconsistentes, d&eacute;biles y pol&iacute;ticamente vacilantes. El retraso intelectual y cient&iacute;fico era tremendo en comparaci&oacute;n de Francia, Gran Breta&ntilde;a o Alemania. Pero a pesar del analfabetismo, muy extendido, a&uacute;n exist&iacute;a, sin embargo, una cultura popular aut&oacute;noma, poco contaminada por la ideolog&iacute;a burguesa. Hab&iacute;a el culto de la intransigencia, de la hombrad&iacute;a y del coraje; hab&iacute;a una manera de vivir dura y austera. El Estado dispon&iacute;a de fuerzas armadas relativamente reducidas, pero turbulentas y de una despiadada brutalidad, que arrastraban la lacra de los pronunciamientos, de la guerras carlistas, de las derrotas coloniales. No exist&iacute;an la seguridad social, la televisi&oacute;n, las vacaciones pagadas; la democracia estaba mal arraigada en la poblaci&oacute;n y aceptada a rega&ntilde;adientes por las clases privilegiadas; las elecciones municipales y generales eran una broma: se hac&iacute;an a pucherazos, los votos eran manipulados, los resultados falsificados, a veces con las armas en la mano, los caciques y casi todos los partidos pol&iacute;ticos recurr&iacute;an a toda suerte de presiones directas&nbsp; e&nbsp;&nbsp; indirectas. Las&nbsp; comunicaciones&nbsp; terrestres&nbsp; estaban&nbsp;&nbsp; mucho&nbsp;&nbsp; menos desarrolladas que en otros pa&iacute;ses de Europa Occidental, lo que favorec&iacute;a la pervivencia de particularismos regionales arcaicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esas condiciones, es f&aacute;cil de comprender que los elementos m&aacute;s radicales de la CNT y de la FAI se encontraban a sus anchas, como peces en el agua: huelgas continuas, insurrecciones, golpes de audacia, lucha de clases dur&iacute;sima por medio de la acci&oacute;n directa sindical, atracos para sostener la prensa libertaria y ayudar a los presos, propaganda antielectoral y antiparlamentaria bien acogida por la gente, enorme potencia e independencia de las federaciones locales y regionales de la CNT, sin el contrapeso de las federaciones nacionales de industria, cuyo resultado era la incapacidad de una acci&oacute;n coherente a escala nacional como lo demostraron dram&aacute;ticamente los sucesos de octubre de 1934.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salta a los ojos que ese mundo ha desaparecido completamente. Ha habido un trastorno tan profundo que la distancia que nos separa de la CNT cl&aacute;sica, la de 1936, es mucho mayor que la que hab&iacute;a entre aquellos a&ntilde;os de 1930 a 1940 &#8211; con esos fen&oacute;menos inauditos que eran el estalinismo, el fascismo, el management en Estados Unidos, los genocidios en el Ca&uacute;caso, la navegaci&oacute;n a&eacute;rea, etc.- y los tiempos remotos de Marx y de Bakunin, que tanto se equivocaron el uno como el otro en sus previsiones del porvenir y en sus concepciones del mundo, anuladas por la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, los descubrimientos de Einstein y los nuevos conocimientos sobre las civilizaciones. Esos tiempos de la Primera Republica Espa&ntilde;ola y de la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola de la AIT: &iexcl; la &eacute;poca del primer anarcosindicalismo&#33;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos entrado en la era de la energ&iacute;a at&oacute;mica y de la conquista espacial, de la revoluci&oacute;n num&eacute;rica y de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica. Hemos vivido el desarrollo de la sociedad de consumo, de la sociedad del espect&aacute;culo, del ultracapitalismo liberal. Espa&ntilde;a forma parte de la Uni&oacute;n Europea; se ha hundido la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y se hunde &Aacute;frica cada vez m&aacute;s; ha llegado la hora de la \u00abgobernancia mundial\u00bb mediante una multitud de instituciones supraestatales. Reinan tambi&eacute;n sobre el planeta las empresas gigantescas multi y transnacionales, y vemos la emergencia de la China y de la India mientras asistimos a la crisis ecol&oacute;gica y a formidables desplazamientos de masas: inmigraci&oacute;n econ&oacute;mica, &eacute;xodos de guerra, vaivenes tur&iacute;sticos, transportes de mercanc&iacute;as de un continente a otro&#8230; El movimiento obrero es un cad&aacute;ver; el nuevo proletariado viene de los pa&iacute;ses subdesarrollados y no tiene la menor conciencia de clase; las izquierdas en general no saben adonde van, se han quedado ciegas, anticuadas, sobrepasadas, an&eacute;micas, sin ning&uacute;n cuadro doctrinal cre&iacute;ble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo conciencia de lo que acabo de decir &iquest; puede uno quedarse con la mirada fijada en la gloriosa, o mejor dicho la legendaria CNT cl&aacute;sica, desgraciadamente matada y rematada por todos sus enemigos coaligados y por el tiempo que pasa, y m&aacute;s que todo por ella misma? Que sea esa CNT cl&aacute;sica &#8211; sin olvidar su predecesora la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola de la AIT &#8211; un mito impulsor, una herencia, un tesoro de ejemplos y de ideas, un modelo de creatividad y de coraje &iexcl;muy bien&#33;. Pero hay que cortar el cord&oacute;n umbilical; hay que hacerlo para construirse, crecer y tener una personalidad colectiva a la altura del siglo XXI. Hay que hacerlo para que en Espa&ntilde;a nazca y se desarrolle con &eacute;xito un tercer anarcosindicalismo. Y para que se desarrolle con &eacute;xito el tercer anarcosindicalismo hay que ahondar, primordialmente, el tema de la pol&iacute;tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tema imprescindible que va mucho mas all&aacute; que las simples y necesarias adaptaciones como las elecciones sindicales, como las subvenciones, etc., que ha hecho hasta ahora la CGT. Porque si la CGT deja de ser alg&uacute;n d&iacute;a una peque&ntilde;a central obrera al margen, si interviene en algo m&aacute;s que los conflictos laborales, que los conflictos de empresa, y alg&uacute;n d&iacute;a llega a movilizar centenares de miles de trabajadores, atray&eacute;ndose por su peso en la vida social de Espa&ntilde;a la ira de los patronos, de los mercados financieros, de los partidos y de los medios de comunicaci&oacute;n de masa, entonces empezar&aacute;n las cosas serias. Y si no tiene de antemano una estrategia pol&iacute;tica, recaer&aacute; en errores y fracasos similares a los de la CNT cl&aacute;sica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Impregnada de anarquismo decimon&oacute;nico postbakuniniano, la CNT cl&aacute;sica ten&iacute;a en su mayor&iacute;a militante una visi&oacute;n puramente negativa de la pol&iacute;tica, sin darse cuenta que el anarquismo revolucionario es por antonomasia una doctrina pol&iacute;tica, una doctrina que afirma cierta idea del bien com&uacute;n en lucha contra otra pr&aacute;cticas e ideolog&iacute;as. Su antielectoralismo dogm&aacute;tico trajo la victoria de las derechas en 1933 y, para disculparse, sus elementos m&aacute;s radicales desencadenaron una insurrecci&oacute;n catastr&oacute;fica, perfectamente artificial. En febrero de 1936, al rev&eacute;s, la CNT permiti&oacute; la victoria de las izquierdas, pero sin saber negociar con ellas, sin condicionar el apoyo indirecto que les hab&iacute;a dado. Y en el mes de julio se meti&oacute; de lleno en la colaboraci&oacute;n antifascista, en los comit&eacute;s que ejercieron el poder en los pueblos y en las regiones. Del d&iacute;a a la ma&ntilde;ana, inconscientemente, se convirtieron los supuestos &aacute;cratas en el pilar esencial de la Republica. No lo hab&iacute;an querido, no lo hab&iacute;an pensado, no estaban preparados, no ten&iacute;an ni l&iacute;nea de acci&oacute;n ni programa concreto. Los acuerdos id&iacute;licos del Congreso de Zaragoza fueron completamente in&uacute;tiles ante el terremoto que sacud&iacute;a Espa&ntilde;a. Y l&oacute;gicamente, fatalmente, vinieron la militarizaci&oacute;n de las milicias y las participaciones en los distintos gobiernos: gobierno catal&aacute;n en septiembre, gobierno Largo Caballero en noviembre, gobierno Negr&iacute;n en abril de 1938, Junta de los generales Miaja y Casado en marzo de 1939, gobierno Giral en el exilio en 1945, gobierno Llopis en 1947. En total, nada menos que seis participaciones gubernamentales; todas por razones distintas que no puedo permitirme explicar aqu&iacute; porque necesitar&iacute;a varias horas. Seis participaciones gubernamentales que no fueron una maravilla, es cierto, pero que fueron, las 4 primeras, el mal menor para una organizaci&oacute;n que sino, reducida a defender posiciones, a salvaguardar en un rinconcito un m&iacute;nimo de ensayos de colectivizaci&oacute;n, hubiera sido desacreditada r&aacute;pidamente ante las masas y barrida en poco tiempo por sus enemigos, &uacute;nicos due&ntilde;os del Estado, del ej&eacute;rcito y del dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El &uacute;nico gobierno que no particip&oacute; la CNT fue el gobierno vasco. Los nacionalistas vascos no lo permitieron jam&aacute;s, y el lehendakari Aguirre fue el primero en plantear el problema de la FAI en tanto que fuerza pol&iacute;tica partidista y de gobierno. &iquest;Y se salv&oacute; de ser liquidad, en marzo-abril de 1937, la peque&ntilde;a CNT de Euskadi, gracias a qu&eacute;? Gracias a sus batallones militarizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He mencionado de paso, la visi&oacute;n negativa de la pol&iacute;tica, del poder y del ej&eacute;rcito que imperaba mayoritariamente en la ideolog&iacute;a cenetista. Era la visi&oacute;n \u00abfaista\u00bb del anarcosindicalismo, la de los radicales e integristas del comunismo libertario \u00absin etapas ni pasarelas\u00bb, la de los \u00absalvajemente aislados\u00bb como dijo un d&iacute;a Federica Montseny, hablando de su propio bando. Pero hab&iacute;a, por otro lado, la visi&oacute;n gradualista revolucionaria de los \u00abtreintistas\u00bb, hab&iacute;a el proyecto de la\u00bb toma del poder\u00bb y del \u00abejercito revolucionario\u00bb que ostentaban los activistas del grupo \u00abLos Solidarios\u00bb, m&aacute;s tarde grupo \u00abNosotros\u00bb, hab&iacute;a el rigor organizativo y estrat&eacute;gico de Horacio Prieto, hubo el intento pol&iacute;tico prematuro de Pesta&ntilde;a&#8230;. Ninguno de ellos logr&oacute; convencer a esa mayor&iacute;a faista entusiasta, apegada a un pu&ntilde;ado de principios y t&aacute;cticas que, a su parecer, todo lo resolv&iacute;an.<br \/>He mencionado antes, tambi&eacute;n, la confusi&oacute;n entre el anarcosindicalismo y el sindicalismo revolucionario a secas, autosuficiente, \u00abneutro\u00bb. Evocando el faismo tropezamos con la segunda confusi&oacute;n: la confusi&oacute;n entre el anarquismo y el anarcosindicalismo. Bajo la denominaci&oacute;n \u00abanarquismo\u00bb se revelan cantidad de corrientes irreconciliables: los individualistas rebeldes y los anarcocapitalistas, los anarquistas comunistas y los colectivistas, los pacifistas y los violentos, etc. No puedo detenerme en cosa tan complicada. Digo solamente que si el anarcosindicalismo cae en manos de los anarquistas revolucionarios dogm&aacute;ticos se convierte en una secta: eso ocurri&oacute; en Argentina con la FORA, que se muri&oacute; de sus propios excesos. Mucho antes ya, en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica de los a&ntilde;os 1890 los grupos anarquistas-comunistas, adversarios fan&aacute;ticos entonces de toda forma de sindicalismo, hab&iacute;an contribuido m&aacute;s que nadie a la descomposici&oacute;n de la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola. O el anarcosindicalismo es, eso s&iacute;, un sindicalismo de combate, pero abierto al debate, abierto a todos los trabajadores, orgulloso de sus tendencias diversas que se expresan democr&aacute;ticamente en su seno; un sindicalismo revolucionario que adem&aacute;s de las mejoras econ&oacute;micas inmediatas persigue con pragmatismo un ideal de justicia y solidaridad, un amplio ideal socialista libertario. O el anarcosindicalismo va de escisi&oacute;n en escisi&oacute;n y desaparece cuando no acaba siendo un monolito, cerrado, inm&oacute;vil, in&uacute;til, endurecido por la autoridad de un dogma&#8230; y hasta por la burocracia interna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el franquismo, los anarcosindicalistas sin sindicatos llegaron al colmo del confusionismo pol&iacute;tico: los del sector aislacionista-inmovilista se crisparon de tal manera que se nutrieron con el espejismo del pasado y con los textos sagrados de sus creencias juveniles; no analizaron el c&oacute;mo y el porqu&eacute; de la derrota y de la participaci&oacute;n gubernamental; se dejaron manejar por la demagogia de una camarilla, la de Federica y Germinal Esgleas, que se revest&iacute;a de llamas revolucionarias inquisitoriales para tapar unos intereses y un sistema de poder perfectamente anclado en el exilio. Los del sector posibilista-colaboracionista se ahogaron en un circunstancialismo permanente; no fueron tampoco capaces de sacar las conclusiones de la experiencia gubernamental; llegaron algunos a imaginar una CNT que har&iacute;a pol&iacute;tica directamente- hasta el punto de presentar cenetistas para ser diputados en Cortes- , una CNT monstruosa a la vez partido y sindicato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una confederaci&oacute;n anarcosindicalista no puede ni debe ser una secta, no puede ni debe ser tampoco un h&iacute;brido pol&iacute;tico-sindical. Y no teniendo que hacer pol&iacute;tica, no por eso tiene que ser una asociaci&oacute;n ideol&oacute;gica fuera de la pol&iacute;tica. Lo que le hace falta es elaborar una estrategia pol&iacute;tica de cara al porvenir y a la correlaci&oacute;n de fuerzas en el pa&iacute;s y en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Horacio Prieto y su grupo fueron los &uacute;nicos, durante el franquismo, en esbozar unas bases de acci&oacute;n y de pensamiento verdaderamente nuevas en el movimiento libertario. Y fueron los primeros en presentar un plan de reunificaci&oacute;n de la CNT que salvara a la vez la esencia del anarcosindicalismo, las aportaciones &eacute;ticas m&aacute;s nobles del anarquismo y lo m&aacute;s constructivo de las experiencias autogestionarias y gubernamentales de los a&ntilde;os 1936-1939. Los integristas y otros inmovilistas no quisieron escucharlos; los colaboracionistas cortos de vista y otros circunstancialistas no los comprendieron y hasta se permitieron censurarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iquest;Qu&eacute; propon&iacute;a Horacio Prieto? Un revisionismo descarado, desde luego, pero inventivo. Un revisionismo para luchar y vencer, no un mero revisionismo de adaptaci&oacute;n a las circunstancias y de capitulaci&oacute;n disfrazada ante el aparato del estado y ante el capitalismo. Y lo que propon&iacute;a no consist&iacute;a en imponer su propio programa, en decir \u00abest&aacute;is de acuerdo conmigo, si o no, y si es no me voy\u00bb, como lo hizo Pesta&ntilde;a en su tiempo cuando fracasaron sus maniobras y sus intrigas. Lo que propon&iacute;a Horacio era una discusi&oacute;n p&uacute;blica, positiva, de donde saldr&iacute;a la soluci&oacute;n de la escisi&oacute;n y la reconquista de la influencia libertaria en Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg&uacute;n &eacute;l, hab&iacute;a que articular un movimiento dotado de varias armas &#40;la imagen es m&iacute;a&#41;, de tantas armas o ramas como fuese necesario, como lo decidiesen democr&aacute;ticamente los militantes. Y en esos a&ntilde;os 1940-1950 eran cuatro que hab&iacute;a que considerar con vistas al post-franquismo:<br \/>&#8211;&nbsp;El arma sindical, a saber una CNT independiente de los grupos anarquistas como de los n&uacute;cleos pol&iacute;ticos, reorganizada y participativa un poco al estilo de la CGT actual.<br \/>&#8211;&nbsp;El arma cultural, pedag&oacute;gica y de libre cr&iacute;tica, a saber la FAI si deseaba asumir ese papel.<br \/>&#8211;&nbsp;El arma estudiantil, o sea las Juventudes Libertarias.<br \/>&#8211;&nbsp;El arma pol&iacute;tica, es decir un partido formado por personas competentes, muy preparadas t&eacute;cnicamente, capaces de intervenir en el mismo coraz&oacute;n del Estado y de utilizar sus recursos en favor del movimiento obrero, de las ideas libertarias y del progreso social. Un partido para que no se repitiese jam&aacute;s un atolladero como el del 1936.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estas cuatro armas, la &uacute;nica nueva en la panoplia era el arma pol&iacute;tica. Las otras tres eran un hecho existente, aunque la FAI, fundada en 1927, y la Federaci&oacute;n Ib&eacute;rica de Juventudes Libertarias, constituida en 1932 apenas, fuesen sencillas emanaciones de la CNT, m&aacute;s cargadas de simbolismo que de valor pr&aacute;ctico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una lista no limitativa por supuesto, es f&aacute;cil de deducirlo, que pod&iacute;a abarcar con arreglo al momento hist&oacute;rico otros organismos aut&oacute;nomos complementarios: organizaci&oacute;n femenina &#40;existi&oacute; durante la Guerra Civil con el nombre de \u00abMujeres Libres\u00bb&#41;, organizaci&oacute;n cooperativista y mutualista. y as&iacute; mismo, en una situaci&oacute;n de crisis generalizada, organizaci&oacute;n de Comit&eacute;s de Defensa obreros, de fuerzas guerrilleras y hasta de un ej&eacute;rcito revolucionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para asegurar la coordinaci&oacute;n y armon&iacute;a del movimiento libertario espa&ntilde;ol en su conjunto, suger&iacute;a Horacio la creaci&oacute;n de un modo de enlace, de car&aacute;cter deliberante: el Consejo de Orientaci&oacute;n Pol&iacute;tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d&iacute;a, las necesidades son diferentes, pero esa idea de Horacio de un movimiento plural, multiforme pero coherente, me parece particularmente interesante. Lo repito: estamos en la era del &aacute;tomo, de la rob&oacute;tica, de la conquista del sistema solar, del Estado-Espect&aacute;culo, de la gobernancia mundial&#8230;La clase obrera ha perdido su posici&oacute;n central en la econom&iacute;a; ha sido desplazada, en Occidente, por las clases medias; la protecci&oacute;n del medio ambiente es una prioridad; las mentalidades y los modos de ser se han transformado, etc., etc. &iquest;Bastar&aacute; un anarcosindicalismo renovado, el tercer anarcosindicalismo, para enfrentar por si solo tanta complejidad, tantos retos? Para combatir las enormes potencias financieras, las redes mafiosas, las resurgencias religiosas y fascistas? Claro que no, la cosa es evidente. Y si se produce una cat&aacute;strofe in&eacute;dita, a&uacute;n menos, porque la consecuencia del caos podr&iacute;a ser lo peor de todo: el nazismo&not;bolchevismo profetizado por Orwell. De ninguna manera, la Gran Revoluci&oacute;n emancipadora so&ntilde;ada por nuestros antepasados de la Primera Internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez m&aacute;s aislados y traicionados, cada vez m&aacute;s precarizados, los trabajadores necesitan un sindicato combativo, de lucha de clases, y con t&aacute;cticas nuevas de acci&oacute;n directa. Pero, de llegar a tener fuerza, el tercer anarcosindicalismo no podr&iacute;a ganar la batalla sin el apoyo de un gran movimiento socialista libertario de base m&uacute;ltiple. Y como no existe ese gran movimiento de base m&uacute;ltiple, del cual el tercer anarcosindicalismo ser&iacute;a un elemento clave, el tercer anarcosindicalismo podr&iacute;a ambicionar, desde un principio, el cometido a largo plazo de erigirse en foco de irradiaci&oacute;n de ese movimiento libertario. Se trata pues, aqu&iacute;, de un plan estrat&eacute;gico m&aacute;s all&aacute; de las alianzas sindicales posibles o de posibles convergencias con movimientos alternativos de cualquier tipo: ecol&oacute;gicos, sociales, &eacute;tnicos, pacifistas, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recapitulemos:<br \/>&#8211;&nbsp;El anarcosindicalismo no es autosuficiente como pretende serlo el sindicalismo revolucionario neutro. Se define el anarcosindicalismo por sus finalidades libertarias.<br \/>&#8211;&nbsp;El anarcosindicalismo del siglo XXI, sin embargo, tiene que ser absolutamente independiente. No ser&aacute; la correa de transmisi&oacute;n de nadie, ni de ning&uacute;n partido, ni de los grupos anarquistas; no ser&aacute; el coto de ninguna secta o camarilla.<br \/>&#8211;&nbsp;El anarcosindicalismo no \u00abhace pol&iacute;tica\u00bb, no tiene que \u00abhacer pol&iacute;tica\u00bb bajo ning&uacute;n pretexto. Pero eso si, lo vuelvo a decir, puede y debe adoptar una estrategia pol&iacute;tica.<br \/>&#8211;&nbsp;El anarcosindicalismo es la vez pragm&aacute;tico y revolucionario. Pragm&aacute;tico, porque tiene que defender con eficacia a los trabajadores, conseguir resultados que el sindicalismo de integraci&oacute;n, el sindicalismo burocr&aacute;tico y de colaboraci&oacute;n con los patronos, no puede conseguir ni quiere ver realizar siquiera. Y revolucionario, porque su mensaje de fondo es anticapitalista y socialista libertario, ese mensaje que ha heredado en Espa&ntilde;a de la CNT cl&aacute;sica y de la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola de la Internacional.<br \/>&#8211;&nbsp;Pero lo revolucionario, insisto, no consiste en los medios, en los m&eacute;todos de combate, en las t&aacute;cticas, que var&iacute;an seg&uacute;n el enemigo concreto, seg&uacute;n las circunstancias y el periodo hist&oacute;rico. Ning&uacute;n m&eacute;todo, medio o t&aacute;ctica pudiendo ser descartado, desde el momento que no est&aacute; en contradicci&oacute;n con la meta anhelada y valientemente ostentada. El mensaje del que ha heredado el tercer anarcosindicalismo ib&eacute;rico, que, tengo esperanza, est&aacute; en trance de construirse, es sobre todo y ante todo un mensaje &eacute;tico, un mensaje de solidaridad, de libertad y de justicia. Y es tambi&eacute;n un mensaje de audacia. No hay principios de acci&oacute;n politicosocial que valgan para todos los tiempos; la fuerza verdadera reside en la flexibilidad. Lo que vale para siempre son los principios morales, y con esos principios morales, si que hay que ser intransigente, radicalmente intransigente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seamos serios. La tarea de los anarcosindicalistas, de los socialistas revo&not;lucionarios l&uacute;cidos, de los libertarios en general, es una tarea colosal. Son ellos algunos pu&ntilde;ados apenas, de hombres y mujeres, en medio de miles de millones de seres humanos manipulados, divididos, resignados, autosojuzgados por prejuicios, costumbres y creencias arcaicas, por la ignorancia, por las pasiones ciegas y por el miedo. &iquest;C&oacute;mo pueden todav&iacute;a, esos revolucionarios, esos socialistas libertarios tan d&eacute;biles, como pueden a&uacute;n so&ntilde;ar en cambiar el mundo cuando han sido vencidos todos sus precursores? Cuando no quedan m&aacute;s que ruinas, residuos, migas deshechas? Cuando el horizonte lo cubren nubarrones oscuros y nos lleva el alud irreprimible del ultracapitalismo al abismo de la deshumanizaci&oacute;n y del nihilismo?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues se atreven a luchar sincera y heroicamente, si, con ese sentido heroico que reivindicaba Salvador Segu&iacute;, porque el socialismo libertario es un socialismo &eacute;tico. Ya lo afirm&oacute; y lo proclam&oacute; Isaac Puente. Y al socialismo &eacute;tico no le hace falta saber si la historia camina hacia m&aacute;s progreso, hacia la Anarqu&iacute;a, o si, al contrario, las cosas ir&aacute;n de mal en peor. No creyendo en ning&uacute;n determinismo, cuyas leyes conocer&iacute;amos cient&iacute;ficamente como lo han pretendido los marxistas, le basta con vislumbrar eventualidades y con concebir hip&oacute;tesis anticipadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El socialismo &eacute;tico no es cientificista, no se pone de rodillas ante unos saberes cient&iacute;ficos nunca definitivos, y no es tampoco ut&oacute;pico. Reconoce las dificultades, los obst&aacute;culos, las trampas que se abren a cada paso. pero invita a la lucha, porque la lucha por la justicia, por la libertad, por una utop&iacute;a o ucron&iacute;a motriz, es un deber moral. Porque es obra de amor, altruismo y compasi&oacute;n. Que esa lucha est&eacute; coronada o no por laureles de victoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&iexcl;Ojal&aacute; sirvan mis palabras para reforzar, en estos tiempos malditos, las aspiraciones y la pujanza del anarcosindicalismo&#33;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bilbao, 6 de Mayo de 2010<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CESAR M. LORENZO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Antes de tocar el tema de las relaciones entre anarcosindicalismo y pol&iacute;tica, empecemos por puntualizar lo que hay que entender por estos dos t&eacute;rminos. 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