{"id":16308,"date":"2017-11-23T09:47:52","date_gmt":"2017-11-23T08:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/?p=16308"},"modified":"2018-05-01T16:45:06","modified_gmt":"2018-05-01T15:45:06","slug":"trabajo-liquido-empleos-gaseosos-por-rafael-cid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/16308","title":{"rendered":"Trabajo l\u00edquido, empleos gaseosos (Por Rafael Cid)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/?attachment_id=16309\" rel=\"attachment wp-att-16309\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-16309\" src=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2017\/11\/13-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2017\/11\/13-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2017\/11\/13-300x200-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a>\u2018<em>Los s\u00f3lidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran; mientras que los l\u00edquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulaci\u00f3n, la flexibilizaci\u00f3n o la liberalizaci\u00f3n de los mercados\u2019<\/em><\/p>\n<p>(Zygmunt Bauman)<\/p>\n<p><strong>Los \u00faltimos conflictos surgidos en sectores de la \u201cnueva econom\u00eda\u201d ya permiten perfilar un primer diagn\u00f3stico sobre su impacto en la sociedad espa\u00f1ola de la modernidad l\u00edquida.<\/strong> Hablar de nueva econom\u00eda no consiste solo en mencionar un \u00e1mbito \u201cproductivo inmaterial\u201d basado en ese tri\u00e1ngulo de las Bermudas que forman el reservorio del conocimiento, el internet y la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esos atributos hay que a\u00f1adir <strong>el \u00e1mbito de dualizaci\u00f3n laboral en que se aplica, y tambi\u00e9n su pugna competitiva con la esfera productiva tradicional<\/strong> que asiste a sus embestidas. Es el caso del conflicto entre el sector del taxi y los servicios de movilidad que firmas de veh\u00edculos de alquiler con conductor (VTC), tipo Uber y Cabify; la huelga de los bici-repartidores de Deliweroo; el plante de las limpiadoras de hoteles (\u201clas kellys\u201d) o, m\u00e1s recientemente, el plante de los vigilantes de Eulen en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Todos ellos con puntos coincidentes y aspectos singulares.<\/p>\n<p>Entorno a la disputa Taxi-Cabify asistimos a <strong>un duelo que bascula sobre dos formatos asim\u00e9tricos de trabajo aut\u00f3nomo y\/o independiente<\/strong>. Las profesionales del taxi son conductores a tiempo completo y en su mayor\u00eda due\u00f1os de la herramienta (como en los oficios) con la que prestan su servicio p\u00fablico. Han sido hasta ahora los monopolizadores del transporte de pasajeros \u201cal detall\u201d en nuestras ciudades. Ante y frete a ellos han aparecido negocios VTC que <strong>utilizan a personal asalariado sin vinculaci\u00f3n laboral estable como ch\u00f3feres de sus propios veh\u00edculos.<\/strong> El \u201clow cost\u201d que esa modalidad contractual supone convierte a los Cabify de turno en los depredadores naturales del mundo del taxi.<\/p>\n<p>En una \u00f3rbita semejante se sit\u00faa la huelga de los ciclistas que, como las personas que trabajan para Deliweroo y similares, aparecieron en los medios al protagonizar una huelga de pedales. Como muchos taxistas, <strong>estos \u201criders\u201d aportan su propia herramienta de trabajo, pero ni por el dinero que perciben como repartidores, ni por el riesgo que asumen (puro esfuerzo f\u00edsico y constante posibilidad de accidentes), pueden homologarse a esos aut\u00f3nomos motorizados de mayor rango.<\/strong> En este sentido est\u00e1n tan indefensos como los servidores de Cabify, falsos aut\u00f3nomos ambos, vistos por sus oponentes del gremio del taxi como esquiroles. Hay un empleador que legalmente no lo es que les paga unos euros por cada viaje para llevar un porte a una direcci\u00f3n cuya agenda de clientes es de la firma-plataforma. Un bucle que llevara a repensar, cara al futuro, las tesis cl\u00e1sicas de las relaciones de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y finalmente est\u00e1 el litigio de los vigilantes de Eulen que asisten como agentes privados para la ordenaci\u00f3n del tr\u00e1fico interno de pasajeros en algunos aeropuertos. Aqu\u00ed los interlocutores tienen perfiles m\u00e1s reconocibles. Por un lado, <strong>estos trabajadores act\u00faan en un espacio p\u00fablico, y por otro, dependen de una sociedad que ha ganado en concurso la externalizaci\u00f3n de esos servicios de una empresa,<\/strong> en esta ocasi\u00f3n de la p\u00fablica AENA. Por tanto, existe relaci\u00f3n laboral y empleador responsable que facilita los \u00fatiles del trabajo. Tambi\u00e9n unas reglas de juego en forma de condiciones de trabajo entre patr\u00f3n y \u201csegurata\u201d.<\/p>\n<p>Lo que sucede es que debido a las contrarreformas laborales del PSOE y del PP (cada una tuvo enfrente una huelga general que sin embargo no logr\u00f3 revocarlas), <strong>la normativa vigente ha ampliado a\u00fan m\u00e1s el poder de decisi\u00f3n de la parte empresarial frente a la sindical<\/strong>. No solo por la dualidad laboral que supuso la aceptaci\u00f3n de formas de contratos a tiempo parcial (en sus m\u00faltiples modalidades y fracciones), sino, y sobre todo, por <strong>dar prioridad a los convenios de empresa sobre los de sector<\/strong> (\u201chaza\u00f1a\u201d del PP). De esta manera, <strong>las empresas pulpo (multiservicios) como Eulen pueden copar a la baja licitaciones con ventaja frente a otras especializadas en la seguridad con convenios de sector.<\/strong> Saben que esa merma la compensaran luego con un dr\u00e1stico hachazo a los costes salariales. Por eso el \u201cbasta ya\u201d de los vigilantes de El Prat.<\/p>\n<p>Todo ello configura un escenario que <strong>va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que se llamaba \u201cflexiseguridad<\/strong>\u201d. <strong>Un modelo de organizaci\u00f3n que busca la adaptaci\u00f3n permanente del trabajador al trabajo mutante y deslocalizado sin dem\u00e9rito de la protecci\u00f3n social, jibarizada en la actualidad a consecuencia de la crisis del 2008.<\/strong> El paulatino desmontaje del Estado de Bienestar por efecto de una \u201csobrecarga\u201d de prestaciones en un entorno adverso de disminuci\u00f3n de ingresos, ha permitido que la nueva econom\u00eda avanzara sin freno por el lado de la desregulaci\u00f3n salvaje del marco laboral. Con las consecuencias que est\u00e1n a la vista.<strong> Alemania, el primer pa\u00eds que liberaliz\u00f3 el \u201ctrabajo l\u00edquido\u201d al introducir el gobierno socialdem\u00f3crata de Gerhard Schr\u00f6eder los<\/strong><em><strong>\u00a0minijobs<\/strong>,\u00a0<\/em>(una especie de empleo a jornal) con la Agenda 2010, ha logrado sacar el paro de las estad\u00edsticas oficiales. Pero <strong>siete a\u00f1os despu\u00e9s contabiliza m\u00e1s de 7,5 millones de personas con \u201cmini trabajos\u201d que apenas cobran el salario m\u00ednimo<\/strong>, y en concreto el trabajo dom\u00e9stico est\u00e1 hoy mejor pagado en Espa\u00f1a que en pa\u00eds germano que as\u00f3 la manteca.<\/p>\n<p>Con semejante horizonte no resulta extra\u00f1o que en los sectores m\u00e1s afectados, generalmente ajenos al inter\u00e9s de las centrales mayoritarias CCOO y UGT, <strong>aparezcan brotes de un nuevo sindicalismo que recuerda a iniciativas de lucha de principios del movimiento obrero<\/strong>. <strong>Paros espont\u00e1neos, boicots encubiertos, asambleas decisivas e incluso huelgas de solidaridad empiezan a ser las se\u00f1as de identidad de una oleada de \u201clucha de clases\u201d que a veces sorprende por la firmeza y unanimidad de su ejecuci\u00f3n<\/strong>. Aunque este es otro cantar, posiblemente la din\u00e1mica que impulsa a esos conflictos se ha mirado en el espejo de las acciones defensivas de los estibadores cuando, con la excusa de su homologaci\u00f3n con la Uni\u00f3n Europea (UE), se pretendi\u00f3 \u201crescindir\u201d sus derechos adquiridos dentro de una modificaci\u00f3n sustancial de las condiciones de trabajo.<\/p>\n<p>En muchos de estos ejemplos<strong> existe adem\u00e1s un solapamiento y una diluci\u00f3n del papel del empresario en cuanto interlocutor v\u00e1lido<\/strong>. <strong>\u00bfContra qui\u00e9n deben dirigir sus protestas los taxistas, a los conductores amateurs que tratan de ganarse la vida en los intersticios de la nueva econom\u00eda o a los contratantes de la flota invasora? \u00bfY los ciclistas, demandan al tenedor del repositorio de direcciones adonde deben llevar los paquetes, a los fabricantes de los productos que transportan\u2026?<\/strong> El simple hecho de que el gobierno tuviera que intervenir en el conflicto de los estibadores (que han devuelto la pelota boicoteando los cruceros de los antidisturbios en el puerto de Barcelona) y en el de los vigilantes imponiendo un laudo, y de paso cercenando el derecho de huelga, <strong>demuestra la zona de sombra en que se mueven esas realidades laborales emergentes<\/strong>.<\/p>\n<p>Curiosamente, aunque haya sido ahora cuando al calor de la nueva econom\u00eda hayan brotado estos conflictos, el mal de atr\u00e1s. La suerte estaba echada a medida que se ha ido generalizando la dualizaci\u00f3n desde la ya remota firma de los preconstitucionales Pactos de la Moncloa en 1977. <strong>Uno de cada cuatro contratos firmado el pasado julio dur\u00f3 menos de una semana<\/strong>. Lo que ocurre es que <strong>ha sido un goteo de d\u00e9cadas, como una lluvia fina que calaba todo el tejido social sin apenas impacto de rechazo<\/strong>. Y adem\u00e1s, porque sus primeras manifestaciones se produjeron en estamentos y oficios considerados de prestigio, donde parec\u00eda imposible que la precarizaci\u00f3n pudiera darse. Por ejemplo,<strong> los abusos cometidos en el sector de la comunicaci\u00f3n con los becarios y estudiantes en pr\u00e1cticas, sumidos en una jungla de once tipos de contratos a cada cual m\u00e1s degradant<\/strong>e. Por no hablar de la vergonzosa explotaci\u00f3n de los informadores gr\u00e1ficos \u201cfreelance\u201d, que se juegan la vida a tanto la pieza como corresponsables de guerra con una escasa cobertura legal de parte de los grupos period\u00edsticos con los que colaboran.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula de empresas multiservicios \u201clow cost\u201d que le ha servido a Eulen para alzarse con la cuenta de AENA, <strong>tiene su v\u00e1stago m\u00e1s adelantado en esas redacciones virtuales donde unos periodistas manostijeras redactan textos, sacan fotos y editan videos durante su jornada laboral para dotar de contenidos tridimensionales al medio, algunas veces sin pisar el lugar de trabajo<\/strong>. Por cierto, en un sector donde el 80% de sus integrantes est\u00e1 en paro cr\u00f3nico.<\/p>\n<p><strong>El trabajador del siglo XXI est\u00e1 a la intemperie. Sin centro f\u00edsico de trabajo, sin capital productivo real, casi si patr\u00f3n reconocible, todo parece dise\u00f1ado para un desarraigo.<\/strong> La mayor empresa de Portugal, Yupido, no tiene empleados, solo una p\u00e1gina web donde publicita que su misi\u00f3n consiste en \u201cdar infraestructura y apoyo a los clientes que necesitan operar con menos costes y mayor eficiencia\u201d. Volatilidad que no respeta a nadie, tengan o no formaci\u00f3n profesional o acad\u00e9mica.<strong> En 2016 el 34,4% de los graduados con empleo en Espa\u00f1a trabajaba en puestos de baja calificaci\u00f3n.<\/strong> Un tinglado de trabajo l\u00edquido y empleos gaseosos que solo puede paliarse reinventando redes de apoyo mutuo y empat\u00eda en la sociedad civil que eviten el solipsismo laboral como una nueva servidumbre dist\u00f3pica.<\/p>\n<p>Eso, o tirar por la calle del medio, y empezar a decir adi\u00f3s a un concepto fetiche de \u201chomo faber\u201d que canoniza el trabajo asalariado (y forzado) para disciplinar la desigualdad y la servidumbre como indispensable status vital. Eso incluye desacreditar, e incluso desacralizar, el c\u00f3digo fuente \u201ctrabajo\u201d, dentro de un proceso general de des-mercantilizaci\u00f3n de la existencia. Empezando por recordar que la expresi\u00f3n \u201ctrabajo\u201d procede del lat\u00edn \u201ctripalium\u201d, palabra que designaba al yugo de tres palos con que se amarraba a los esclavos para azotarlos. Solo as\u00ed se puede empezar a alumbrar algo. Sobre todo cuando tener un empleo no supone poder vivir con dignidad. <strong>Estamos inaugurando un modelo-ghetto de trabajadores pobres, con ingresos de subsistencia que hacen imposible integrarse en la sociedad<\/strong>.<\/p>\n<p>Porque <strong>cuando nos limitamos a insistir obsesivamente en los desastres del sistema sin cuestionarlo de ra\u00edz estamos aceptando su l\u00f3gica interna.<\/strong> Podemos y debemos denunciar hechos incuestionables, como que nuestro pa\u00eds sea el segundo pa\u00eds de Europa en empleo precario o el quinto con m\u00e1s trabajadores aut\u00f3nomos. <strong>Pero aceptar el c\u00f3digo fuente de semejante distop\u00eda implica tambi\u00e9n asumir como efecto bumer\u00e1n la contraparte de tener el segundo \u201ccapital humano\u201d con menor \u00edndice de productividad del continente.<\/strong> Con el simple bucle acci\u00f3n-reacci\u00f3n, sin proactividad rupturista, no hay salida del laberinto.<strong> No confundir todo esto con la Renta B\u00e1sica Universal (RBU), que puede ser el modelo de beneficencia del mundo neoliberal para continuar la dominaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n si se implanta a costa de enajenar los servicios sociales esenciales.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">\u2018<em>Los s\u00f3lidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran; mientras que los l\u00edquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulaci\u00f3n, la flexibilizaci\u00f3n o la liberalizaci\u00f3n de los mercados\u2019<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(Zygmunt Bauman)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Los \u00faltimos conflictos surgidos en sectores de la \u201cnueva econom\u00eda\u201d ya permiten perfilar un primer diagn\u00f3stico sobre su impacto en la sociedad espa\u00f1ola de la modernidad l\u00edquida.<\/strong> Hablar de nueva econom\u00eda no consiste solo en mencionar un \u00e1mbito \u201cproductivo inmaterial\u201d basado en ese tri\u00e1ngulo de las Bermudas que forman el reservorio del conocimiento, el internet y la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A esos atributos hay que a\u00f1adir <strong>el \u00e1mbito de dualizaci\u00f3n laboral en que se aplica, y tambi\u00e9n su pugna competitiva con la esfera productiva tradicional<\/strong> que asiste a sus embestidas. Es el caso del conflicto entre el sector del taxi y los servicios de movilidad que firmas de veh\u00edculos de alquiler con conductor (VTC), tipo Uber y Cabify; la huelga de los bici-repartidores de Deliweroo; el plante de las limpiadoras de hoteles (\u201clas kellys\u201d) o, m\u00e1s recientemente, el plante de los vigilantes de Eulen en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Todos ellos con puntos coincidentes y aspectos singulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n","protected":false},"author":191,"featured_media":16309,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[46,26],"tags":[],"class_list":["post-16308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-laboral","category-opinion"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-09-28 05:27:00","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/191"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16308\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}