{"id":15956,"date":"2017-08-21T10:28:19","date_gmt":"2017-08-21T09:28:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/?p=15956"},"modified":"2018-05-01T16:45:10","modified_gmt":"2018-05-01T15:45:10","slug":"la-huelga-del-prat-peleando-por-los-frutos-de-la-recuperacion-por-jose-luis-carretero-miramar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/15956","title":{"rendered":"La huelga del Prat: peleando por los frutos de la \u201crecuperaci\u00f3n\u201d (Por Jos\u00e9 Luis Carretero Miramar)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/15843\/rojo-y-negro-5-12-05-15-jose-luis-carretero-298x214\" rel=\"attachment wp-att-15844\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-15844\" src=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2017\/07\/Rojo-y-Negro-5-12-05-15-jose-luis-carretero-298x214.jpg\" alt=\"\" width=\"298\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2017\/07\/Rojo-y-Negro-5-12-05-15-jose-luis-carretero-298x214.jpg 298w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2017\/07\/Rojo-y-Negro-5-12-05-15-jose-luis-carretero-298x214-250x180.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px\" \/><\/a>Lo hemos visto: los trabajadores de seguridad de Eulen en el aeropuerto del Prat deciden interrumpir el tr\u00e1fico habitual de las personas y las mercanc\u00edas en un d\u00eda de ajetreo para los flujos internacionales del capital. Y, de repente, todo se trastoca. La huelga, fantasma insepulto de una clase trabajadora cuya extinci\u00f3n ha sido decretada hace ya tiempo, vuelve a ocupar los titulares de los peri\u00f3dicos y las cadenas televisivas del mainstream.<\/p>\n<p>Lo que hace pocos d\u00edas era una vetusta muestra de in\u00fatil falta de adaptaci\u00f3n a los nuevos tiempos, plet\u00f3ricos de manifestaciones de hologramasy pliegos petitorios virtuales y colaborativos, de repente vuelve a conquistar su carga secular de amenaza e intranquilidad para con lo establecido: \u00bfsi el trabajo no exist\u00eda c\u00f3mo es posible que se pare nuestra ultra-veloz sociedad por la acci\u00f3n de unos cuantos pelagatos, de los de precariedad impuesta y cursos gratuitos de motivaci\u00f3n para con la empresa?<\/p>\n<p>La huelga, la pesadilla dela burgues\u00eda que ya fue, reemplaza por sorpresa a los fulgurantes demonios de la nueva clase empresarial transnacional y adicta al networking, el coworking y la programaci\u00f3n neuroling\u00fc\u00edstica: los hackers, la desafecci\u00f3n o la deriva n\u00f3mada. El primer George Sorel, Salvador Segu\u00ed o el insepulto Ferrer Guardia (autor y financiador de las m\u00e1s incendiaras proclamas de la publicaci\u00f3n barcelonesa de principios del siglo XX, \u201cLa Huelga General\u201d) amagan con tomarse una especie de desquite veraniego, tras toneladas de propaganda, y de lo que no se llama a s\u00ed mismo propaganda, sobre el \u201cfin del trabajo organizado\u201d, \u201cla futilidad sindical\u201d o \u201cla empresa \u2013comunidad\u201d.<\/p>\n<p>Y es que esta huelga, adem\u00e1s, llega en mal momento. En el momento imprevisto, aunque m\u00e1s previsible para quienes conozcan de verdad la historia del movimiento obrero: el momento de la llamada \u201crecuperaci\u00f3n\u201d, cuando la maquinaria de extracci\u00f3n y reparto capitalista del plusvalor amaga con volver a funcionar a toda m\u00e1quina. Qui\u00e9n haya le\u00eddo a ese viejo militante \u00e1crata llamado Francisco Olaya, que public\u00f3 dos monumentales obras llamadas \u201cHistoria del movimiento obrero del siglo XIX\u201d e \u201cHistoria del movimiento obrero de 1900 a 1936\u201d podr\u00e1 haber entresacado algunas constantes en el decurso de casi siglo y medio de luchas obreras. Una de ellas, sin duda, ser\u00e1 la siguiente: mientras en las etapas de crisis capitalista, el conflicto proletario se expresa en t\u00e9rminos insurreccionales o barriales y locales, pero no laborales; en los momentos de ascenso del ciclo econ\u00f3mico es cuando la actividad sindical se recupera de su letargo y empiezan las cadenas huelgu\u00edsticas con las que la clase trabajadora trata de obtener su parte en los frutos de la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. El ascenso del ciclo produce el aumento de la inflaci\u00f3n, poniendo en peligro el mantenimiento de los salarios reales, que s\u00f3lo pueden ser sostenidos o aumentados (para captar su parte correspondiente en justicia de los nuevos flujos de riqueza presentes) en base a una actividad huelgu\u00edstica y de conflicto potente y creciente.<\/p>\n<p>Es decir, ahora que el capital ha conseguido deprimir los salarios por m\u00e1s de una d\u00e9cada, que no aumenten no significa otra cosa que seguir baj\u00e1ndolos en un marco de recuperaci\u00f3n y, por tanto, de aumento de la inflaci\u00f3n. Que esto, a su vez, es una trampa mortal para la sostenibilidad de la propia recuperaci\u00f3n, impidiendo la creaci\u00f3n de una demanda agregada solvente y suficiente para la nueva producci\u00f3n, es algo que sabe el empresariado m\u00e1s inteligente (como el presidente de AC Hoteles), pero que, tambi\u00e9n , permanece oculto como un arcano incomprensible para la mayor\u00eda de una clase burguesa sometida, a su vez, a las tensiones irreductibles de una competencia creciente en el marco de un mercado desregulado e internacionalizado.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, a los trabajadores s\u00f3lo les queda lo que siempre tuvieron: su capacidad para, como dice la canci\u00f3n de Nacha Guevara, \u201cinterrumpir el s\u00e1bado\u201d.<\/p>\n<p>Que esta interrupci\u00f3n, adem\u00e1s, se haya producido, como un mortal rel\u00e1mpago, en una de las principales nervaduras de nuestro aparato productivo, como son la v\u00edas de entrada y salida de los turistas, no es m\u00e1s que una consecuencia natural de lo anterior: son los trabajadores situados en posiciones m\u00e1s estrat\u00e9gicas quienes pueden abrir las hostilidades con mayor impacto real. Lejos de expresar una \u201cturistofobia\u201d que, aparte de una proverbial serpiente de verano de los media, no es m\u00e1s que una f\u00fatil expresi\u00f3n de incapacidad para plantear las aut\u00e9nticas cuestiones, la lucha de los trabajadores del Prat y de otros aeropuertos, as\u00ed como la de las Kellys o de otras empresas de hosteler\u00eda, pone sobre el tapete una vertiente crucial para los pr\u00f3ximos a\u00f1os: c\u00f3mo se va a distribuir, entre las distintas clases sociales, todo posible crecimiento futuro, en el bien entendido de que el mismo ser\u00e1 siempre precario y problem\u00e1tico, en marco de la crisis sist\u00e9mica del capitalismo que no hemos abandonado. Las movilizaciones vecinales y obreras, en este contexto, pueden conseguir resultados m\u00e1s profundos y reales que el gusto por la espectacularidad o el activismo irracional e indiscriminado contra quienes no tienen la culpa de nada.<\/p>\n<p>Que esta huelga, por otra parte, haya sido respondida con una de las m\u00e1s potentes armas de que dispone el gobierno para devolver a su cauce normalizado a la vida econ\u00f3mica, como es la militarizaci\u00f3n del trabajo, por la v\u00eda de la intervenci\u00f3n de un cuerpo dependiente de las Fuerzas Armadas como es la Guardia Civil, era tambi\u00e9n previsible con los precedentes marcados por la huelga de los controladores a\u00e9reos de hace unos a\u00f1os, as\u00ed como por la creciente represi\u00f3n judicial y policial de las protestas desplegadas en el ciclo de luchas sociales que empez\u00f3 el 15-M (y muy especialmente las \u00faltimas huelgas generales).<\/p>\n<p>El gobierno renuncia a la propia institucionalidad burguesa, que habla del derecho constitucional y fundamental a la huelga, cuando la normalidad del devenir de las mercanc\u00edas y consumidores en el mercado desregulado se ve amenazada. Es aqu\u00ed donde m\u00e1s claramente se puede ver la estricta condici\u00f3n de clase de las pol\u00edticas p\u00fablicas del Partido Popular: mientras la administraci\u00f3n nunca interviene ante las amenazas empresariales a quienes desean hacer huelga, ante el fraude de ley generalizado en la contrataci\u00f3n temporal, ante las desastrosas ( y en ocasiones criminales) condiciones de seguridad en el trabajo en las que se desarrolla la mayor parte del desempe\u00f1o laboral en casi todos los sectores econ\u00f3micos, o ante la imposici\u00f3n de servicios m\u00ednimos abusivos y, a veces, incluso declarados como ilegales en huelgas previas por los tribunales; s\u00ed lo hace, y con toda su potencia, cuando una huelga en un sector estrat\u00e9gico muestra tener la suficiente fuerza como para doblegar el largo brazo empresarial y servir como ejemplo para movilizaciones ulteriores de otros sectores.<\/p>\n<p>Y ello, incluso, cuando la principal asociaci\u00f3n del personal de la Guardia Civil ha tenido la decencia (al c\u00e9sar lo que es del c\u00e9sar) de manifestar que no tiene mucho sentido ni, probablemente, encaje legal, que se utilice un cuerpo armado para impedir una huelga legalmente convocada. Y, adem\u00e1s, ha dicho algo tambi\u00e9n muy interesante: que el origen de este conflicto puede encontrarse en los procesos de privatizaci\u00f3n que han entregado actividades de seguridad de todos los ciudadanos que son responsabilidad del Estado, seg\u00fan su propia legalidad, a empresas privadas, participadas por grupos financieros transnacionales y cuya \u00fanica fidelidad es la obtenci\u00f3n del m\u00e1ximo beneficio pecuniario.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, precisamente, encontramos una de las claves del presente: la que vincula las privatizaciones con el ataque contra los salarios y las condiciones de vida de la clase trabajadora, la que expresa la potencia de desestructuraci\u00f3n social que tiene un capitalismo trasnacional y desregulado, animado por un hambre voraz de superbeneficios.<\/p>\n<p>Remunicipalizaci\u00f3n, pues, como estrategia para revertir las privatizaciones generando nuevas formas de gesti\u00f3n de los bienes comunes, y lucha obrera para forzar el aumento de salarios y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, junto a la emergencia de nuevas formas econ\u00f3micas autogestionarias y de empoderamiento comunitario, son las claves que determinar\u00e1n la deriva de los pr\u00f3ximos tiempos: o los frutos de la recuperaci\u00f3n se reparten en un contexto de organizaci\u00f3n creciente de la clase trabajadora en todos los \u00e1mbitos, o los salarios reales seguir\u00e1n cayendo y de la precariedad como expresi\u00f3n supuestamente patol\u00f3gica y coyuntural pasaremos a lo precario como centro de la totalidad de expresiones de nuestra vida social. Determinar cu\u00e1l sea la nueva normalidad bien vale una huelga.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis Carretero Miramar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Lo hemos visto: los trabajadores de seguridad de Eulen en el aeropuerto del Prat deciden interrumpir el tr\u00e1fico habitual de las personas y las mercanc\u00edas en un d\u00eda de ajetreo para los flujos internacionales del capital. Y, de repente, todo se trastoca. La huelga, fantasma insepulto de una clase trabajadora cuya extinci\u00f3n ha sido decretada hace ya tiempo, vuelve a ocupar los titulares de los peri\u00f3dicos y las cadenas televisivas del mainstream.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que hace pocos d\u00edas era una vetusta muestra de in\u00fatil falta de adaptaci\u00f3n a los nuevos tiempos, plet\u00f3ricos de manifestaciones de hologramasy pliegos petitorios virtuales y colaborativos, de repente vuelve a conquistar su carga secular de amenaza e intranquilidad para con lo establecido: \u00bfsi el trabajo no exist\u00eda c\u00f3mo es posible que se pare nuestra ultra-veloz sociedad por la acci\u00f3n de unos cuantos pelagatos, de los de precariedad impuesta y cursos gratuitos de motivaci\u00f3n para con la empresa?<\/p>\n","protected":false},"author":191,"featured_media":15844,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[46,26],"tags":[],"class_list":["post-15956","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-laboral","category-opinion"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-05-01 11:32:08","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/191"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15956"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15956\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}