{"id":14336,"date":"2016-12-02T17:11:26","date_gmt":"2016-12-02T16:11:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/?p=14336"},"modified":"2018-05-01T16:45:22","modified_gmt":"2018-05-01T15:45:22","slug":"el-discreto-encanto-de-las-formulas-charla-de-miguel-amoros-del-29-de-octubre-de-2016-en-el-ateneu-llibertari-estel-negre-ciutat-de-mallorca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/14336","title":{"rendered":"El discreto encanto de las f\u00f3rmulas (Charla de Miguel Amor\u00f3s del 29 de octubre de 2016 en el Ateneu llibertari Estel Negre, Ciutat de Mallorca)"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/14336\/attachment\/12123\" rel=\"attachment wp-att-14337\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-14337\" src=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123.jpg\" alt=\"12123\" width=\"259\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123.jpg 259w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123-200x150.jpg 200w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 259px) 100vw, 259px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Aviso sobre los enga\u00f1osos espejismos de cambio social pac\u00edficos y sin traumas tales como el decrecimiento<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La necesidad de una alternativa a un mundo en crisis simple y f\u00e1cil de comprender apremia a muchos de los que se han comprometido con la transformaci\u00f3n radical de la sociedad, demasiado ocupados para extraerla de la historia gracias a un pensamiento cr\u00edtico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las f\u00f3rmulas salvadoras donde hallar respuesta para todo son los suced\u00e1neos ideol\u00f3gicos de la teor\u00eda revolucionaria, y sus promotores las plasman en breves catecismos destinados a suplir el esfuerzo de los balances, las lecturas, los debates y las peleas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Adem\u00e1s, tienen la virtud de rehuir la confrontaci\u00f3n y la pol\u00e9mica, como si los antagonismos sociales no fueran importantes, o como si su superaci\u00f3n fuera posible sin movilizaciones continuas y choques virulentos, lo que las convierte en productos ideales para el consumo doctrinal de las clases medias asalariadas, pac\u00edficas por naturaleza y poco inclinadas a marchar por derroteros que temen.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed por ejemplo sucede con el recetario de la agroecolog\u00eda, el municipalismo, la renta b\u00e1sica, la soberan\u00eda alimentaria, la teor\u00eda del valor y el decrecimiento. Poco importa el grado de verdad que contengan, porque no se trata de conocer nada, sino de creer, es decir, que no es cuesti\u00f3n de un an\u00e1lisis de hechos con el que encarar la realidad, sino de fe en la aplicaci\u00f3n instant\u00e1nea de una dogma revelado que con brevedad y sencillez todo lo explica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los mismos conceptos que ocupan el n\u00facleo de estas ideolog\u00edas condensadas soportan a menudo reducciones abusivas, como ocurre por ejemplo con el eslogan de \u00abdecrecimiento tur\u00edstico\u00bb, hoy de moda en Mallorca. Sin embargo, los decrecentistas, al menos en teor\u00eda, no quieren una sociedad con crecimiento negativo, sino una donde el crecimiento no fuera necesario. Para el caso balear, una sociedad sin turismo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El colocar en la `puerta de la isla el cartel de \u00abcompleto\u00bb tiene m\u00e1s que ver con la cantinela de \u00abturismo sostenible\u00bb. El turismo es una actividad capitalista y como tal ha de crecer siempre sea como sea: los beneficios se reinvierten para ir acumulando capital. Hablar de decrecimiento tur\u00edstico es un contrasentido, como tambi\u00e9n lo es hablar de sostenibilidad. Si es turismo no es sostenible; si es sostenible, es decir si recicla todos sus residuos y repara todo lo que destruye, no es turismo. Literalmente, como dicen los castizos, el turismo no puede comerse sus marrones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En un principio advino el problema, a saber, el crecimiento; luego ser\u00eda el turno de la idea genial. El descubrimiento por un hombre de ciencia, habr\u00eda de indicarnos el camino. La f\u00f3rmula decrecentista debe mucho a su antecesor, el economista Nicol\u00e1s Georgescu-Roegen, que en los a\u00f1os sesenta ya identific\u00f3 a la expansi\u00f3n demogr\u00e1fica, al crecimiento industrial y a la contaminaci\u00f3n como se\u00f1ales de una crisis que conduc\u00eda la humanidad al colapso biol\u00f3gico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El agotamiento de los recursos del suelo y el subsuelo junto con la acumulaci\u00f3n de residuos, disparar\u00eda los costes reales del desarrollo, que pagar\u00edan los pueblos con desigualdad, embrutecimiento, enfermedad y guerras. Estos an\u00e1lisis eran comunes en los economistas disidentes y los ecologistas de la \u00e9poca, los primeros, pero a Georgescu corresponde el m\u00e9rito de la invenci\u00f3n de la palabra \u00abdecrecimiento.\u00bb La confecci\u00f3n de una f\u00f3rmula de estabilizaci\u00f3n ecol\u00f3gico-administrativa de la econom\u00eda con ese nombre, debida a Serge Latouche, es bastante posterior, pero guardar\u00e1 todo el idealismo de su inventor. Los expertos han hecho sonar la alarma; los hombres de Estado habr\u00e1n de escucharla y obrar en consecuencia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El mensaje es catastrofista: la cat\u00e1strofe resulta una poderosa impulsora de las f\u00f3rmulas omniexplicativas y milagreras. Si bien la conciencia de la situaci\u00f3n nunca quedar\u00e1 aclarada, la esperanza en la salvaci\u00f3n saldr\u00e1 reforzada con las ocho erres del decrecimiento. Es el aspecto catequista de los desastres. En la medida que proliferan, no faltan ap\u00f3stoles que alientan la formaci\u00f3n de clanes de fieles que, de acuerdo con las ense\u00f1anzas austeras de los maestros, esperan que el agotamiento de los combustibles f\u00f3siles, el cambio clim\u00e1tico o cualquier otra cosa convenza a los dirigentes de inspirarse en sus propuestas, pensadas para salir del desarrollo permaneciendo siempre dentro.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una caracter\u00edstica com\u00fan de las f\u00f3rmulas mencionadas es la ausencia de una cr\u00edtica de la pol\u00edtica y la partitocracia siquiera en forma esquem\u00e1tica y simplificada. Al parlamentarismo profesional, o lo ignoran, o peor, lo aceptan tal cual. El decrecimiento, en su forma m\u00e1s ortodoxa, es una doctrina reformista que conf\u00eda en el Estado como agente de un convivencialismo social sin traumas ni sobresaltos. No busca de ning\u00fan modo la ruptura con el orden establecido ni en el plano econ\u00f3mico (abolici\u00f3n de la propiedad, fin del trabajo asalariado, supresi\u00f3n del dinero), ni en ning\u00fan otro plano. La transici\u00f3n a una sociedad ajena al crecimiento depender\u00e1 pues de leyes y disposiciones que han de tomarse consensualmente en el \u00e1rea convencional de la pol\u00edtica y de la empresa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La palabra \u2018revoluci\u00f3n\u2019 queda entonces excluida del vocabulario decrecentista, si por ella se entiende el cambio brusco, radical y violento de las relaciones sociales y de las instituciones. La revoluci\u00f3n del decrecimiento no pasa de un cambio evolutivo en la producci\u00f3n, intercambio y consumo de bienes y servicios, lento, suave y relajado, que ser\u00e1 protagonizado por masas conectadas en red y guiadas por iluminados ecofriquis. \u00c9stos se encargan de \u00abtejer\u00bb una urdimbre convivencial que permita acumular \u00abcapital relacional\u00bb, algo supuestamente muy beneficioso para la causa de la sobriedad, la bicicleta y el reciclado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las masas solamente han de presionar con buenas maneras a los dirigentes estatales con el fin de hacer transferir parte de los beneficios del sector privado a la sociedad civil. Eso es lo que llevar\u00e1 a una \u00abreestructuraci\u00f3n\u00bb que culmine en una \u00abdemocracia ecol\u00f3gica\u00bb, o sea, en un parlamentarismo verde. La oposici\u00f3n total a las transformaciones abruptas ha sido afirmada en m\u00faltiples ocasiones. No se trata de un rechazo radical del capitalismo, la tecnolog\u00eda y el sistema de partidos; todos los compromisos con los empresarios, los tecn\u00f3cratas y las \u00abizquierdas\u00bb son posibles, y la misma palabra \u00abdemocracia\u00bb se presta a todas las ambig\u00fcedades y a todas las derivas electoraleras.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La f\u00f3rmula decrecentista es fundamentalmente tranquila, de buen rollo, etapista, por lo que su aplicaci\u00f3n ser\u00eda problem\u00e1tica en unas condiciones distintas a las del capitalismo europeo, con su extensa clase media y sus partitocracias. Refleja un malestar propio de los sectores intermedios nacidos con la expansi\u00f3n de los servicios estatales, a quienes no gusta las destrucciones de un r\u00e9gimen econ\u00f3mico capitalista al que sin embargo deben su origen y aceptan con pocas reservas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La f\u00f3rmula del decrecimiento no naci\u00f3 en la lucha social, sino en los despachos universitarios. No ha salido de la condensaci\u00f3n en el imaginario social de las ense\u00f1anzas aprendidas en la resistencia a la nocividad del capital y la defensa del territorio, sino del ensamblaje aventurado de elementos cr\u00edticos de variada procedencia efectuado por un funcionario iluminado que \u00abreeval\u00faa\u00bb datos y \u00abreconceptualiza\u00bb discursos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ese nacimiento en probeta tan caracter\u00edstico no debe nada a la conflictividad social, ni tampoco espera nada de ella. Por eso se declara interclasista, ya que la verdad revelada en la f\u00f3rmula sirve a todos, sin distinci\u00f3n del nivel en la escala social. Cualquiera puede vivir mejor con menos, voluntariamente pobre, recuperando y reutilizando. En realidad la propia f\u00f3rmula es un ejemplo de reutilizaci\u00f3n de ideas anteriores.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No se apela a fuerzas sociales concretas que tengan por misi\u00f3n operar el cambio de rumbo de la maquinaria econ\u00f3mica, sino a individuos a los que Bakunin apodaba en su \u00e9poca \u00abfilisteos\u00bb y que ahora Theodor Kaczynski llama \u00absobresocializados\u00bb, o sea, infectados por el c\u00f3digo \u00e9tico de la sociedad del espect\u00e1culo, que es como decir enfermos de correcci\u00f3n pol\u00edtica. Nos estamos topando con la ideolog\u00eda ciudadanista, que ya cuenta con representantes en consistorios mayores y en los parlamentos. De acuerdo con ella, el modelo frugal, cooperativo y ecol\u00f3gico del decrecimiento ha de estar \u00aben manos de la ciudadan\u00eda\u00bb, o sea, en manos de los partidos y coaliciones ciudadanistas, por encima de las diferencias sociales, por otro lado, aplanadas con el derecho al voto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ha de convencer, no vencer: su implantaci\u00f3n no vendr\u00e1 del desenlace victorioso de una lucha antag\u00f3nica apasionada y cruenta, sino del com\u00fan acuerdo entre individuos particulares, objetores del crecimiento de la clase que fueren, dispuestos a hacer todo lo posible, democr\u00e1tica y participativamente hablando, por \u00abreorientar\u00bb las instituciones hacia el ahorro, la redistribuci\u00f3n de la riqueza y la protecci\u00f3n del medio ambiente. Los filisteos no pelean.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es evidente que cualquier formulaci\u00f3n, por simplista que sea, que proponga a la administraci\u00f3n y a las industrias asumir los costes medioambientales con el objeto de gestionar mejor el territorio, despertar\u00e1 simpat\u00edas en la izquierda convencional m\u00e1s progresista. Pero los esquemas del decrecimiento no atraen \u00fanicamente a los habituales de la pol\u00edtica izquierdista ciudadanista, sino que circulan en los medios anarquistas, especialmente, en los implicados en la lucha contra la nocividad social y ambiental. Sobre todo si cuestionan aunque sea levemente la idea de progreso, los logros tecnol\u00f3gicos o el crecimiento de la econom\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las lecturas de los cl\u00e1sicos, incluido Bookchin, y los mitos de la guerra civil son, en efecto, algo menos pr\u00e1ctico que las recetas neorrurales de aplicaci\u00f3n inmediata del estilo de \u00abla vuelta a lo local\u00bb. El irresistible atractivo de las f\u00f3rmulas de autoconsumo y autoocupaci\u00f3n podr\u00e1 sobre la reflexi\u00f3n global y el pensamiento estrat\u00e9gico, puesto que exigen menos trabajo, menos coraje y ninguna imaginaci\u00f3n. Hay que contar con que el anarquismo funciona como refugio temporal de fragmentos de la juventud desarraigada de clase media, \u00e1vida consumidora de las modas alternativas y con una fuerte tendencia a emigrar hacia formaciones nacionalistas y ciudadanistas tan pronto como se contagian de \u00abrealismo\u00bb. La acci\u00f3n directa no sale especialmente beneficiada con tales partidarios para los que la historia es un lastre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La separaci\u00f3n entre econom\u00eda y pol\u00edtica t\u00edpica de los decrecentistas mayoritarios se mantiene; \u00e9sta \u00faltima se desde\u00f1a pero no se critica. Prueba de esa indiferencia a la labor de la cr\u00edtica ha sido la denominaci\u00f3n pomposa y triunfalista de \u00abconstrucci\u00f3n de una nueva soberan\u00eda popular\u00bb que recibi\u00f3 en su d\u00eda el 15M por parte de los cooperativo-integralistas. O la de \u00abcultura agroalimentaria sostenible\u00bb otorgada a la venta de cestas de verduras ecol\u00f3gicas, que por otra parte ya se pueden encontrar en El Corte Ingl\u00e9s. El defecto mayor del decrecimiento libertario radica justamente en la conversi\u00f3n de determinados medios en fines absolutos, segunda caracter\u00edstica m\u00e1s general del decrecentismo, que a menudo se acompa\u00f1a con una espiritualizaci\u00f3n m\u00edstica de la naturaleza o de la misma energ\u00eda, elevadas a categor\u00eda de principio c\u00f3smico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La sobrevaloraci\u00f3n de las redes cooperativas informatizadas, que algunos llegan a calificar de \u00abbases de contrapoder popular\u00bb, y la de sus monedas \u00absociales\u00bb, ni m\u00e1s ni menos que herramientas de \u00abla transici\u00f3n hacia una sociedad autogestionada\u00bb, son reduccionismos interesados en justificar una pr\u00e1ctica reformista. Obvio es decir que los numerosos proyectos cooperativos reciben una evaluaci\u00f3n m\u00e1xima, sean cual sean sus resultados tangibles. Parece que cuentan mucho m\u00e1s las buenas intenciones. En la misma l\u00ednea fantasista, la satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales e \u00abinmateriales\u00bb b\u00e1sicas a trav\u00e9s de estos espacios convivenciales recibe la calificaci\u00f3n de \u00abautogesti\u00f3n de nuestras vidas\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una adhesi\u00f3n a la carta (socio protector, donante, miembro a tiempo parcial, colaborador a ratos, etc.), unos cuantos miembros liberados y un arsenal de astutas artima\u00f1as jur\u00eddicas ser\u00e1n suficientes, seg\u00fan los partidarios de esa clase de autogesti\u00f3n, para financiar las cooperativas, ordenarlas y parar los embates de la ley vigente. El problema demogr\u00e1fico queda resuelto en un abrir y cerrar de ojos. Con los dem\u00e1s problemas pasar\u00e1 igual. La exageraci\u00f3n de la perspectiva resulta casi c\u00f3mica; de esta forma, y con tales efectivos, la revoluci\u00f3n puede hacerse sin violencia y casi sin subvenciones. El Estado puede desaparecer y la dominaci\u00f3n esfumarse con tan s\u00f3lo subirse al carro de la econom\u00eda \u00absocial\u00bb organizada por profesionales en compa\u00f1\u00eda de buenos abogados. El concepto de revoluci\u00f3n queda bien tostado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El cooperativismo ha sido una pr\u00e1ctica que figur\u00f3 en los albores del movimiento obrero, a menudo confrontada con la \u00abresistencia\u00bb, es decir, con la huelga y dem\u00e1s formas de la lucha de clases. Fue objetos de amplios debates, y en el Congreso de Barcelona de la secci\u00f3n espa\u00f1ola de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, celebrado en julio de 1870, fue emitido un dictamen que empezaba as\u00ed:\u3000\u00bbQue la cooperaci\u00f3n en sus ramos de producci\u00f3n y consumo no puede ser considerada como medio directo y absoluto para alcanzar la emancipaci\u00f3n de las clases trabajadoras.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">S\u00f3lo si puede servir como medio indirecto para aliviar alg\u00fan tanto la suerte de una parte de nosotros y alentarnos a trabajar en la consecuci\u00f3n de nuestro verdadero objeto (\u2026) la solidaridad de todos los \u00e1nimos en el deseo vehemente de sustraernos todos, directa, inmediata y definitivamente a la explotaci\u00f3n burguesa, derribando las columnas del orden social presente.\u00bb\u3000Para los internacionales, el objetivo de la asociaci\u00f3n obrera no pod\u00eda ser otro que la organizaci\u00f3n de una fuerza capaz de \u00abliquidar\u00bb el r\u00e9gimen de clases, no la supervivencia m\u00e1s o menos c\u00f3moda dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La \u00abcooperaci\u00f3n de producci\u00f3n\u00bb, s\u00f3lo si iba unida a \u00abla federaci\u00f3n universal de asociaciones productoras\u00bb pod\u00eda ser \u00abla gran f\u00f3rmula de gobierno del porvenir\u00bb. En el presente de la AIT era un medio subordinado cuya importancia depend\u00eda de que alentara la solidaridad y huyera \u00abde crear intereses restringidos.\u00bb Salvando la distancia hist\u00f3rica y situ\u00e1ndose en una perspectiva antidesarrollista revolucionaria, los argumentos hoy en d\u00eda conservan plenamente su validez, puesto que el cooperativismo est\u00e1 derivando por activa o por pasiva a complemento de la pol\u00edtica ciudadanista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ciertamente, el regreso al campo, la desobediencia civil, los grupos de consumo, la autogeneraci\u00f3n de energ\u00eda, las cl\u00ednicas gratuitas, las escuelas libres y los talleres colectivos, por citar s\u00f3lo unos pocos ejemplos, no son experiencias a desde\u00f1ar, m\u00e1s bien todo lo contrario. Esa clase de realizaciones pr\u00e1cticas contrarresta el efecto desmoralizador de un an\u00e1lisis puramente negativo, pero de ning\u00fan modo pueden constituir por s\u00ed mismas, dentro de la sociedad capitalista con la que cohabitan, otra cosa que enclaves inocuos de supervivencia t\u00edpicos de los grupos excluidos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La autogesti\u00f3n a peque\u00f1a escala, si est\u00e1 desconectada de las luchas, es algo que no preocupa al orden dominante, ya que es tan fr\u00e1gil que \u00e9ste la puede eliminar cuando quiera. Es perfectamente compatible con el sistema, no le quita el sue\u00f1o a los dirigentes. Muchas otras cosas har\u00edan falta para que pudiera considerarse una alternativa, y, en un mundo en el que la marginalidad y la protesta son susceptibles de convertirse en mercanc\u00eda, nada est\u00e1 a salvo de la recuperaci\u00f3n. De entrada, los ensayos autogestionarios no pueden desligarse de la defensa del territorio ni de las luchas urbanas. El mejor ejemplo de esa unidad sigue siendo la ZAD de Nantes. El regreso al campo es, correlativamente, un retorno a la ciudad, igualmente destruida. La comuna campesina ha de coordinarse con el \u00e1gora ciudadana por algo m\u00e1s que las legumbres.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La revoluci\u00f3n social no ser\u00e1 la obra de pioneros campesinos, por muy loable que sea su trabajo, sino la de masas urbanas cansadas de sobrevivir en condiciones extremas de consumismo y artificialidad impuestas por una econom\u00eda en crisis constante. La revoluci\u00f3n aludida ha de redistribuir la poblaci\u00f3n por el territorio de manera que la relaci\u00f3n campo-ciudad-naturaleza devenga equilibrada y positiva, y ah\u00ed si que resultar\u00e1 aprovechable la pr\u00e1ctica autogestionaria previa. Pero, ante todo, hay que tener en cuenta determinadas verdades triviales, no siempre presentes en el \u00abimaginario\u00bb autogestionista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Que el territorio no podr\u00e1 preservarse sin transformar radicalmente la sociedad que lo destruye. Que la transformaci\u00f3n no ser\u00e1 pac\u00edfica, porque la clase dominante emplear\u00e1 todo su poder y toda la fuerza que disponga para conservar su posici\u00f3n y sus privilegios por grave que sea la crisis. Que se ha de empezar desindustrializando, lo que equivale a ruralizar. Que la ruralizaci\u00f3n implica necesariamente desurbanizaci\u00f3n, es decir, que la reocupaci\u00f3n de la tierra conlleva el desmantelamiento de las conurbaciones y la reinstalaci\u00f3n voluntaria de multitudes en el campo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ser\u00eda provechoso al efecto, por puro paralelismo hist\u00f3rico, echar un vistazo a la Mallorca \u00e1rabe de las alquer\u00edas y los rafales, modelo de sociedad cl\u00e1sica agraria, autogobernada y equilibrada con la ciudad (la medina), centro del comercio y del poder. \u3000 Que la energ\u00eda autogenerada ser\u00e1 la forma de energ\u00eda dominante \u00fanicamente en un mundo desglobalizado con la actividad industrial, de la tur\u00edstica sostenible a la energ\u00e9tica renovable, desmantelada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Que el mercado mundial no se combate s\u00f3lo con mercadillos de barrio y monedillas, sino sobre todo con fuertes protestas y ocupaciones. Que la salida del capitalismo es imposible sin su previa abolici\u00f3n. Que no se puede abolir el capitalismo sin desestatizar la sociedad. Que la desestatizaci\u00f3n no es competencia de los parlamentos, ni se decide en los tribunales ordinarios, sino la obra de un movimiento social cohesionado fraternalmente, capaz de forjar desde la base un proyecto revolucionario realista, es decir, que contemple como objetivo a corto plazo la abolici\u00f3n del Mercado y del Estado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong><a href=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/?attachment_id=14337\" rel=\"attachment wp-att-14337\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-14337\" src=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123.jpg\" alt=\"12123\" width=\"259\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123.jpg 259w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123-200x150.jpg 200w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/12\/12123-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 259px) 100vw, 259px\" \/><\/a>Aviso sobre los enga\u00f1osos espejismos de cambio social pac\u00edficos y sin traumas tales como el decrecimiento<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La necesidad de una alternativa a un mundo en crisis simple y f\u00e1cil de comprender apremia a muchos de los que se han comprometido con la transformaci\u00f3n radical de la sociedad, demasiado ocupados para extraerla de la historia gracias a un pensamiento cr\u00edtico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las f\u00f3rmulas salvadoras donde hallar respuesta para todo son los suced\u00e1neos ideol\u00f3gicos de la teor\u00eda revolucionaria, y sus promotores las plasman en breves catecismos destinados a suplir el esfuerzo de los balances, las lecturas, los debates y las peleas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Adem\u00e1s, tienen la virtud de rehuir la confrontaci\u00f3n y la pol\u00e9mica, como si los antagonismos sociales no fueran importantes, o como si su superaci\u00f3n fuera posible sin movilizaciones continuas y choques virulentos, lo que las convierte en productos ideales para el consumo doctrinal de las clases medias asalariadas, pac\u00edficas por naturaleza y poco inclinadas a marchar por derroteros que temen.<\/p>\n","protected":false},"author":191,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-14336","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-11-01 23:21:58","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/191"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14336"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14336\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}