{"id":12417,"date":"2016-02-13T11:58:37","date_gmt":"2016-02-13T10:58:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/?p=12417"},"modified":"2016-02-13T12:00:37","modified_gmt":"2016-02-13T11:00:37","slug":"vivir-sin-gobierno-por-rafael-cid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/archivos\/12417","title":{"rendered":"Vivir sin gobierno (Por Rafael Cid)"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-11491\" src=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid.jpg\" alt=\"rafaelcid\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid.jpg 600w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid-200x133.jpg 200w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid-400x267.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/strong><em><strong>\u201cDije que los Reyes eran los padres y me castigaron sin juguetes,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>desde entonces me creo todas las mentiras\u201d<\/strong><\/em><br \/>\n<strong>(El Roto)<\/strong><\/p>\n<p>Lo habitual, o sea lo que se lleva, en las sociedades desarrolladas es vivir gobernados. Que unos manden, los menos, y otros obedezcan, los m\u00e1s. Representantes y representados. Votantes y votados. Electores y elegidos. Minor\u00edas versus mayor\u00edas. Sin embargo,<strong> a veces lo habitual se topa con lo natural y surge una sociedad civil capaz de convivir sin la tutela paternalista del ejecutivo<\/strong>.<\/p>\n<p>Eso es lo que ocurri\u00f3 durante tres meses en Catalunya y podr\u00eda suceder tambi\u00e9n en toda Espa\u00f1a. De ser as\u00ed, rompiendo mitos, nos acercar\u00edamos a ese ideal, sin revoluciones ni violencias por medio, con que el gran ge\u00f3grafo franc\u00e9s Eliseo Reclus defini\u00f3 al <strong>anarquismo (no gobierno): \u201cla m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Se trata de una excepci\u00f3n que justifica la regla. Lo normal establecido es que es que las personas den por formas sociales naturales las que nos encontramos al nacer. Dando por hecho que lo contingente es lo \u00fanico existente posible. Se trata de lo que algunos autores denominan el <strong>\u201cimaginario social\u201d.<\/strong> Una construcci\u00f3n de la realidad que asumimos como propia porque ya estaba all\u00ed. Lo que implica un \u201cencadenamiento\u201d con el pasado heredado que se sustancia en la heteronom\u00eda del sujeto. Es decir, <strong>aceptar que otros decidan por uno mismo, carecer de autonom\u00eda propia de por vida.<\/strong><\/p>\n<p>El reconocimiento de que se pod\u00eda vivir sin gobierno es lo que determin\u00f3 el paso de la etapa m\u00e1gica de la humanidad a la l\u00f3gica. Y ocurri\u00f3 cuando los antiguos griegos dejaron de devocionar a los dioses como principio de causalidad para establecer que no exist\u00eda un creador universal, una g\u00e9nesis, sino una evoluci\u00f3n material. Lo plasmaron los denominados \u201cmaterialistas de la antig\u00fcedad\u201d (Anax\u00edmenes, Tales de Mileto, Anaximandro\u2026) que vieron en lo existente (agua, aire y fuego) el origen de la vida. De ah\u00ed vino<strong> el autogobierno que a\u00fan hoy identificamos como la forma de democracia m\u00e1s aut\u00e9ntica de todas las factibles por ser directa<\/strong>. Dado que part\u00eda de que todo ciudadano, por el hecho de serlo, deb\u00eda ser en alg\u00fan momento de su vida gobernante y gobernado en el territorio de convivencia de la polis. Una especie de renta b\u00e1sica universal de car\u00e1cter pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Ciertamente ese gran salto adelante civilizatorio que pre\u00f1\u00f3 Atenas durante varios siglos no lleg\u00f3 a ser integral, porque exclu\u00eda a mujeres y esclavos, pero sembr\u00f3 las bases para la autodeterminaci\u00f3n frente a la dependencia y el oscurantismo precedente. L\u00e1stima que en vez de ahondar en el surco trazado para consolidarlo y mejorarlo, se dio marcha atr\u00e1s a\u00f1adiendo al sometimiento divino <strong>el sojuzgamiento humano. Dos caras de una misma moneda acu\u00f1ada en la disciplina cuartelera de la jerarqu\u00eda, el autoritarismo y la sinraz\u00f3n<\/strong>. Con esos mimbres ech\u00f3 a rodar un mundo estructurado sobre una desigualdad extrema y polarizada, tanto en lo pol\u00edtico como en lo econ\u00f3mico, que taxonomiza a los que mandan y a los que obedecen, el tener y no tener, implantando como norma de vida la irresponsabilidad que comporta carecer de experiencia propia.<\/p>\n<p>Y como la funci\u00f3n crea el \u00f3rgano, a medida que esa estructura persist\u00eda en el tiempo y el espacio, moldeando conciencias y clich\u00e9s, el libre esp\u00edritu cooperativo fue dejando paso a la competencia inducida y se sentaron las bases para lo que \u00c9tienne Le Bo\u00e9tie llam\u00f3 la<strong> \u201cservidumbre voluntaria<\/strong>\u201d. <strong>El sometimiento vino de la mano de la aparici\u00f3n del artefacto Estado,<\/strong> \u201cuna idea que solo existe porque la pensamos\u201d, admitido con los atributos redentores de un ser superior que vela por todos aunque en ocasiones deba castigarnos por nuestro bien. Una vez institucionalizada esa abstracci\u00f3n culmin\u00f3 la socializaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n, porque el Estado vino a normalizar lo que hasta ese momento solo se hab\u00eda logrado a sangre y fuego: los impuestos y la guerra.<\/p>\n<p>Lejos de ser un \u00f3rgano neutral, redistribuidor y equitativo, el<strong> Estado termin\u00f3 afirm\u00e1ndose como un \u201cogro filantr\u00f3pico\u201d, el supremo \u00e1rbitro de una taimada res p\u00fablica al servicio de los poderosos<\/strong>. Bajo su manto se levant\u00f3 un sistema contributivo clept\u00f3mano,<strong> exigente para los trabajadores y tolerante para los potentados<\/strong>, que repleg\u00f3 su funci\u00f3n asistencial tan pronto la destrucci\u00f3n de empleo sec\u00f3 la base recaudatoria que alimentaba al \u201cEstado de Bienestar\u201d. Como la gota malaya, la consecuencia de a\u00f1os de \u201cvivir en cautividad\u201d fue un troquelar de cabezas para la legitimar la inmolaci\u00f3n.<strong> La \u201cconquista del sufragio\u201d como suced\u00e1neo de participaci\u00f3n pol\u00edtica en la sociedad industrial introdujo la superstici\u00f3n de la representaci\u00f3n democr\u00e1tica sin alterar las ra\u00edces del problema.<\/strong> Como l\u00facidamente hab\u00eda pronosticado Emma Goldman,<strong> \u201csi votar sirviera para algo estar\u00eda prohibido\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>En ese contexto, las palabras dejaron de significar cosas y la sociedad civil se atrincher\u00f3 como reducto en la larga distancia de promesas fallidas, frente a una existencia suplantada que apenas reten\u00eda un vago recuerdo de su potencial liberador. <strong>Todo en el imaginario hegem\u00f3nico conspiraba en favor de la dominaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n como forma de ser en sociedad.<\/strong> Solo la obstinaci\u00f3n de unos pocos refractarios, que declinaban insertarse en el pan\u00f3ptico imperante, permiti\u00f3 mantener a trancas y barrancas la huella de la necesaria autonom\u00eda, pluralidad, igualdad, fraternidad y libertad. <strong>\u201cEs muy dif\u00edcil reducir a la obediencia a aquel que no pretende mandar<\/strong>\u201d, escribi\u00f3 uno de aquellos desafectos, Jean-Jacques Rousseau, quien como el sabio Galileo Galilei se negaba a validar el mito de la democracia representativa ante los nuevos inquisidores.<\/p>\n<p>Y en eso apareci\u00f3 el homo econ\u00f3micus. Mientras predomin\u00f3 la econom\u00eda de escasez y privaciones (trabajo abundante y consumo precario), <strong>la resistencia al poder supuso un movimiento de supervivencia que manten\u00eda activa la rebeld\u00eda y cierta solidaridad entre los desdichados<\/strong>, como plasmaba la constituci\u00f3n de la Primera Internacional.<\/p>\n<p>Pero cuando los avances t\u00e9cnico-cient\u00edficos favorecieron la producci\u00f3n masiva, la centralidad de la econom\u00eda se desplaz\u00f3 al consumo, a la vez que menguaba el factor trabajo. De esta forma, <strong>en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados emergi\u00f3 una clase media adicta al gran bazar que fue neutralizando el secular antagonismo arriba-abajo<\/strong>. El capitalismo expandido, sin mermar su din\u00e1mica de concentraci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica, se reseteaba as\u00ed en un contingente humano que privilegiaba el trabajo como compulsivo proveedor de pertenencias. El miedo a la muerte infundi\u00f3 en los seres humanos la justicia divina; el temor al desamparo forj\u00f3 el gobierno heter\u00f3nomo.<\/p>\n<p>Con tan exhaustivo control de la opini\u00f3n p\u00fablica, no es extra\u00f1o que sean muy pocos los intelectuales que en la sociedad medi\u00e1tica exploran la tesis kantiana de la autodeterminaci\u00f3n personal. Est\u00e1n bajo el influjo de lo que Elisabeth Noelle-Neumann calific\u00f3 como <strong>\u201cla espiral del silencio\u201d, que es la pena de marginaci\u00f3n y ostracismo que sufren quienes sostienen posiciones contrarias a las de la mayor\u00eda<\/strong>, carga especialmente lesiva para todos aquellos \u201cl\u00edderes de opini\u00f3n\u201d que viven y flamean de la notoriedad y el reconocimiento p\u00fablico.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a tenemos un caso paradigm\u00e1tico de este proceder empotrado en <strong>el fil\u00f3sofo Fernando Savater<\/strong> que pas\u00f3 de ser un estridente \u201c\u00e1crata\u201d en su juventud, publicando obras de acusada impronta nihilista como Para la anarqu\u00eda (1977) y Panfleto contra el Todo (1978) y Contra las patrias (1984), a mostrarse como <strong>un redomado reaccionario en su madurez.<\/strong> En un art\u00edculo publicado en el diario El Pa\u00eds el pasado 7 de enero, el anta\u00f1o enfant terrible del absentismo pol\u00edtico y reciente cabeza de lista por UPyD al senado en las elecciones del 20-D, arremet\u00eda contra la gente que osa dar la espalda al tr\u00e1gala electoral: &lt;&lt;La verdad es que no merecen vivir en un pa\u00eds democr\u00e1tico, sino en un establo con televisi\u00f3n y ADSL. As\u00ed seguir\u00e1n hasta que el voto obligatorio les recuerde que son ciudadanos mal que les pese&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Dicen que <strong>el arma secreta del sistema es convencer a sus damnificados de que \u201cno hay salida<\/strong>\u201d. Y visto lo visto, parece claro que no ocurre<strong> nada malo por no tener gobierno, se puede vivir sin \u00e9l d\u00edas, semanas y meses, y mientras tanto avanzar otras alternativas.<\/strong> Por el contrario, sin el cotidiano esfuerzo de los campesinos, los obreros, los pescadores, los m\u00e9dicos y de cuantos trabajadoras y trabajadores crean riqueza real en la sociedad bajo la ense\u00f1a libertaria de la dignidad no se puede vivir. Cuando la c\u00faspide cae es un simple desmoche; cuando lo que se hunde es la base estamos ante una cat\u00e1strofe humanitaria. Y esto es igualmente v\u00e1lido para el Estado-naci\u00f3n, la etapa industrial, el mundo global o al capitalismo informacional.<\/p>\n<p>(Nota. Este art\u00edculo ha sido publicado en el n\u00famero de febrero de la revista Rojo y Negro)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><em><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-11491\" src=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid.jpg\" alt=\"rafaelcid\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid.jpg 600w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid-200x133.jpg 200w, https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2015\/09\/rafaelcid-400x267.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>\u201cDije que los Reyes eran los padres y me castigaron sin juguetes,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><br \/>\n<\/strong><\/em><strong><em>desde entonces me creo todas las mentiras\u201d<\/em><\/strong><br \/>\n<strong>(El Roto)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo habitual, o sea lo que se lleva, en las sociedades desarrolladas es vivir gobernados. Que unos manden, los menos, y otros obedezcan, los m\u00e1s. Representantes y representados. Votantes y votados. Electores y elegidos. Minor\u00edas versus mayor\u00edas. Sin embargo,<strong> a veces lo habitual se topa con lo natural y surge una sociedad civil capaz de convivir sin la tutela paternalista del ejecutivo<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Eso es lo que ocurri\u00f3 durante tres meses en Catalunya y podr\u00eda suceder tambi\u00e9n en toda Espa\u00f1a. De ser as\u00ed, rompiendo mitos, nos acercar\u00edamos a ese ideal, sin revoluciones ni violencias por medio, con que el gran ge\u00f3grafo franc\u00e9s Eliseo Reclus defini\u00f3 al <strong>anarquismo (no gobierno): \u201cla m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden\u201d.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata de una excepci\u00f3n que justifica la regla. Lo normal establecido es que es que las personas den por formas sociales naturales las que nos encontramos al nacer. Dando por hecho que lo contingente es lo \u00fanico existente posible. Se trata de lo que algunos autores denominan el <strong>\u201cimaginario social\u201d.<\/strong> Una construcci\u00f3n de la realidad que asumimos como propia porque ya estaba all\u00ed. Lo que implica un \u201cencadenamiento\u201d con el pasado heredado que se sustancia en la heteronom\u00eda del sujeto. 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