IÑURRIA 107

YO TENÍA UN SUEÑO: De pequeños, todos tenemos sueños e ilusiones, algunas queríamos ser astronautas, taxistas, ricos o famosos, futbolistas, modelos etc. Te ibas a dormir y te endulzabas con tus pensamientos. Creo que los de cierta edad, todos hemos calculado cuántos años íbamos a tener en el año 2000. Todo sonaba tan lejano, tan irreal, pero tan alcanzable e ilusionante. Y llega de repente, y ¡zas! Te has hecho mayor, y ya no buscas muchos de tus sueños porque la realidad te ha superado, te agobia el trabajo, la vida no es tan ideal como te la habías imaginado y ya no te duermes bien porque los objetivos te  achicharran la cabeza, llegando incluso a desilusionar mas que animar, y más si tienes algún jefe que mas que incentivar se convierte en un agente Tóxico en tu vida y trayectoria laboral.

Pero la vida evoluciona, después de los estudios llega el trabajo, con sus altos y bajos, con sus recompensas y sin sabores. ¿Dónde quedaron todas esas ilusiones? Menos mal que la vida te va dando otras alegrías por las que vivir y luchar: familia, hijos/as, nietos, descubrir nuevos hobbies, compañeros por los que luchar…

La Hormiga Especial COVID-19

Entendemos que la Dirección BBVA afrontó la Alarma, en general, con criterios razonables para compaginar la apertura de oficinas y la continuidad de las funciones financieras, con la debida salvaguarda de la seguridad de la plantilla y de la propia clientela. Sin embargo, el entramado jerárquico ha hecho en muchas ocasiones que, o bien no se cumplieran las propias normas de la Dirección o, casi peor aún, que afloraran personalidades de incapacidad para dirigir Equipos; su ceguera tanto hacia las demás personas como para comprender la esencia del Negocio BBVA, obsesionados con continuar subiendo en el escalafón o llevarse su DORado botín, les ha delatado en lo que son:

Iñurria 105: Boletin CGT en BBVA

Una vez más, la realidad supera la ficción, el ser humano no es capaz de hacer frente a todo lo que conlleva un contagio masivo: manejo de la información, redistribución de la población humana, confinamientos etc. Es triste, pero nos sobrepreocupamos por algunos asuntos, y no queremos ver otros –mucho más grades– y que los tenemos ahí delante: al día mueren 8.500 niños por hambre, mientras que  seguimos derrochando y tirando comida. El planeta tierra se resquebraja por todas partes: la contaminación, el deshielo nos está advirtiendo de los efectos que vamos a padecer y ni así algunos se lo creen.

Hagamos algo, pero hagámoslo ahora…o luego será tarde.