{"id":3056,"date":"2014-02-28T19:24:17","date_gmt":"2014-02-28T19:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia\/gestamp\/?p=3056"},"modified":"2014-02-24T19:31:34","modified_gmt":"2014-02-24T19:31:34","slug":"un-voto-importante-en-chattanooga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/2014\/02\/28\/un-voto-importante-en-chattanooga\/","title":{"rendered":"Un voto importante en Chattanooga"},"content":{"rendered":"<p>La semana pasada los casi 1.500 obreros de una f\u00e1brica de autom\u00f3viles de la empresa alemana Volkswagen ubicada en Chattanooga, Tennessee en el sur de EE.UU. votaron en contra de la afiliaci\u00f3n a la UAW (Sindicato de Obreros de la Industria Automotriz). El desenlace de la votaci\u00f3n, 53% en contra y 47% a favor, destaca la compleja coyuntura que enfrenta el sindicalismo, sobre todo en los pa\u00edses capitalistas avanzados, cuando la afiliaci\u00f3n sindical se encuentra a niveles hist\u00f3ricamente bajos (seg\u00fan la Junta Nacional de Relaciones Laborales s\u00f3lo 12% de los trabajadores estadounidenses pertenecen a sindicatos) y la clase obrera est\u00e1 bajo ataques feroces en la forma de medidas de austeridad. Los acontecimientos en Chattanooga arrojan luz sobre el panorama turbio que se enfrentan los obreros, atrapados entre la demagogia del liderato sindical y la reacci\u00f3n abierta. Tambi\u00e9n ponen de relieve la necesidad urgente de claridad ideol\u00f3gica de la que s\u00f3lo pueden ser responsables los cuadros comunistas. Por lo tanto, esta experiencia es sumamente aleccionadora tanto para los obreros en el movimiento sindical como las organizaciones revolucionarias que luchan por el socialismo.<\/p>\n<p>A pesar de sus or\u00edgenes radicales, hacia mediados de los a\u00f1os 30 -comienzos de la Segunda Guerra Mundial- debido en gran parte a la influencia comunista dentro del CIO (<i>Congreso de Organizaciones Industriales<\/i>), la UAW hab\u00eda dejado de ser una amenaza para los capitalistas norteamericanos. Como consecuencia de la traici\u00f3n al socialismo del Partido Comunista de EE.UU. durante la guerra, reflejada en su pr\u00e9dica de colaboraci\u00f3n de clases, la UAW, como la inmensa mayor\u00eda de los sindicatos forjados en la gran depresi\u00f3n, lleg\u00f3 a empantanarse en el chovinismo burgu\u00e9s disfrazado de patriotismo. Desde mediados de los a\u00f1os 40 su mayor logro en lo que respecta a la lucha general de la clase obrera de EE.UU. puede resumirse en el reconocimiento de la necesidad de sindicatos racialmente integrados.<\/p>\n<p>La intensificaci\u00f3n de la competencia econ\u00f3mica internacional entre capitalistas a principios de los a\u00f1os 70, que se manifest\u00f3 en EE.UU. como una penetraci\u00f3n cada vez mayor del mercado norteamericano por el capital europeo y japon\u00e9s, fue un punto de viraje que pronto marcar\u00eda la reorganizaci\u00f3n total de la producci\u00f3n de autom\u00f3viles en un esfuerzo para recuperar ganancias perdidas por los \u201ctres grandes\u201d. Sin embargo, la capacidad de la UAW de garantizarle a su membres\u00eda salarios relativamente altos y beneficios duraderos a cambio de la paz laboral se erosion\u00f3 r\u00e1pidamente bajo condiciones de una intensificada competencia internacional mientras que la direcci\u00f3n sindical se integraba cada vez m\u00e1s en el nexo gerencial del capital norteamericano. La m\u00ednima resistencia con que la direcci\u00f3n de la UWA enfrentaba la ola de cierres de f\u00e1brica, despidos en masa, etc. ha resultado en una precipitada reducci\u00f3n tanto de afiliados como de confianza en el sindicato como tal durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. El papel abiertamente reaccionario de la direcci\u00f3n de la UAW durante las negociaciones del 2007 sent\u00f3 las bases para una reducci\u00f3n salarial sin precedentes, a $15 la hora, y el actual sistema salarial de dos niveles, precisamente en momentos en que el estado burgu\u00e9s le entregaba miles de millones de d\u00f3lares a las ahora muy rentables \u201ctres grandes\u201d de la industria automovil\u00edstica en EE.UU.<\/p>\n<p>La votaci\u00f3n en Chattanooga fue la culminaci\u00f3n de tres a\u00f1os de esfuerzos de la UAW para desarrollar una presencia en los nuevos centros de producci\u00f3n, principalmente en los estados del sur de EE.UU. con salarios promedios relativamente bajos, dentro de f\u00e1bricas de capital europeo y asi\u00e1tico. Para la direcci\u00f3n de la UAW, la estrategia \u201csure\u00f1a\u201d es esencial para revertir la disminuci\u00f3n aguda de membres\u00eda y mantener su papel dentro de las estructuras gerenciales de capital. Con los acontecimientos en Chattanooga se perfilan dos estrategias que emplean los capitalistas para manejar la cuesti\u00f3n de la sindicalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por un lado, los ejecutivos de Volkswagen respaldaron abiertamente los esfuerzos de la UAW en Chattanooga. La principal motivaci\u00f3n detr\u00e1s de este apoyo es un requisito legal en EE.UU. que los obreros que participan en cualquier \u00f3rgano conjunto con la gerencia est\u00e9n representados por un sindicato \u00abindependiente\u00bb. Es decir, para poner en pr\u00e1ctica su modelo preferido de control sobre el trabajo dentro de la f\u00e1brica, la gerencia de Volkswagen requiere la cooperaci\u00f3n (l\u00e9ase\u00a0<i>complicidad<\/i>) de un sindicato en el que pueda confiar. Y la UAW tiene una larga historia de \u201ccooperar\u201d con los capitalistas.<\/p>\n<p>En los meses antes del voto la semana pasada la gerencia de Volkswagen y la UAW hab\u00edan acordado, entre una serie de otras concesiones de la direcci\u00f3n sindical, establecer un comit\u00e9 de empresa al estilo alem\u00e1n en la planta. Estos comit\u00e9s, cuyos or\u00edgenes siniestros datan de mediados del siglo XIX y que no deben confundirse con los\u00a0<i>Arbeiter und Soldaten R<\/i><i>\u00e4<\/i><i>te<\/i>(Consejos de Obreros y Soldados) que surgieron al calor de la revoluci\u00f3n alemana de 1918, dan forma organizativa al rechazo de la lucha de clases y la falsa promesa de la colaboraci\u00f3n de clases. Los comit\u00e9s de empresa son el modelo preferido de muchas compa\u00f1\u00edas alemanas como Volkswagen que se jacta de tenerlos en cada una de sus 106 plantas mundiales salvo las de la China y EE.UU. En el an\u00e1lisis final, los tecnicismos legales en torno a si unos obreros no sindicalizados pueden participar en un comit\u00e9 de empresa es de importancia secundaria. La forzosa reducci\u00f3n salarial en la industria del autom\u00f3vil estadounidense, gracias en gran parte a la colaboraci\u00f3n de la UAW, y la actual rentabilidad del mercado chino le permiten a Volkswagen pagar un salario por hora m\u00e1s alto que sus competidores norteamericanos y japoneses en EE.UU. -un promedio de $19 la hora comparados con los $15 en las f\u00e1bricas sindicalizadas- y aparentar ser \u00abiluminada\u00bb respecto a los obreros. Sin embargo, esta \u201ciluminaci\u00f3n\u201d nunca puede ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la rentabilidad.<\/p>\n<p>La prensa capitalista ha colmado de elogios a empresas como Volkswagen por la preservaci\u00f3n de la \u201cpaz laboral\u201d y las mejoras de eficiencia, supuestamente a causa de este modelo. Curiosamente, los mismos defensores del capital en la prensa omiten selectivamente la experiencia previa de Volkswagen en EE.UU. a finales de los a \u00f1 os 70 cuando los obreros de su planta Westmoreland, en el oeste de Pensilvania, llevaron a cabo varias huelgas independientes de la misma UAW adem\u00e1s de otras protestas por bajos salarios y discriminaci\u00f3n racial. Las operaciones de Volkswagen en esta planta duraron menos de diez a \u00f1 os antes de cesar en 1988.<\/p>\n<p>Otro buen ejemplo de los l\u00edmites de la \u201ciluminaci\u00f3n\u201d capitalista puede verse en la planta de Volkswagen en Puebla, M\u00e9xico, la m\u00e1s grande del continente en la que se fabrica entre otros modelos el\u00a0<i>Jetta,<\/i>\u00a0el\u00a0<i>Beetle<\/i>\u00a0y en que hay planes de iniciar la producci\u00f3n del nuevo\u00a0<i>Golf<\/i>. Despu\u00e9s de varias huelgas prolongadas a lo largo de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, los 12.000 obreros de esta planta, que funciona 24 horas diarias con tres turnos de 8 horas, ganan un promedio de $30\u00a0<i>al d<\/i><i>\u00ed<\/i><i>a\u00a0<\/i>trabajando para una compa\u00f1\u00eda cuyo valor se estima en $126 mil millones. Parecer\u00eda que ni siquiera los comit\u00e9s de empresa pueden prevenir que la lucha de clases irrumpa en la planta de la f\u00e1brica. Es con esta f\u00e1brica en M\u00e9xico que se ven obligados a competir los obreros de Chattanooga para la producci\u00f3n de un nuevo modelo de SUV destinado al mercado estadounidense. Podemos a\u00f1adir a esto la estrategia de Volkswagen de expandir la producci\u00f3n y aumentar su participaci\u00f3n en el mercado local en la China, donde se encuentra en una feroz competencia con\u00a0<i>General Motors<\/i>\u00a0y los salarios son a\u00fan m\u00e1s bajos que en M\u00e9xico, que de seguro arrojar\u00e1 luz sobre m\u00e1s ejemplos de la supuesta \u201ciluminaci\u00f3n\u201d capitalista.<\/p>\n<p>Por otro lado, los capitalistas menos \u201ciluminados\u201d no tienen pelos en la lengua cuando del sindicalismo se trata a\u00fan as\u00ed cuando \u00e9ste cuente con una direcci\u00f3n completamente colaboradora como la de la UAW. Representados por el gobernador de Tennessee, Bill Haslam, y el senador republicano, Bob Corker, y financiados por el\u00a0<i>Center for Worker Freedom<\/i>, los elementos m\u00e1s reaccionarios de la burgues\u00eda norteamericana desataron una campa\u00f1a t\u00edpica de oposici\u00f3n a la afiliaci\u00f3n a la UAW. La amenaza de no conceder futuras exenciones contributivas y el alarmismo en torno a la eventualidad de un futuro cese de producci\u00f3n en el \u00e1rea fueron los argumentos familiares con los que intentaron infundir miedo a los obreros.<\/p>\n<p>Mientras exista la explotaci\u00f3n capitalista, los sindicatos desempe\u00f1ar\u00e1n un papel central en la autodefensa y la realizaci\u00f3n de las reformas necesarias por la clase obrera. A pesar de sus limitaciones inherentes, los revolucionarios apoyan en\u00e9rgicamente los sindicatos adem\u00e1s de otras organizaciones obreras siempre y cuando representen un campo de entrenamiento para desarrollar su capacidad de auto-organizaci\u00f3n y de acci\u00f3n independiente. Sin embargo, cuando estas organizaciones dejan de ser instrumentos de lucha y se convierten en instrumentos para mantener el sistema de explotaci\u00f3n capitalista, tenemos la ineludible responsabilidad de desenmascarar su traici\u00f3n y luchar para crear nuevas herramientas de lucha. Sea o no la votaci\u00f3n de la semana pasada un factor acelerador en su desaparici\u00f3n definitiva, est\u00e1 claro que la UAW ha dejado de ser un instrumento de lucha para la clase obrera.<\/p>\n<p>Los obreros de Chattanooga, consciente o inconscientemente, les han planteado un reto sumamente importante a todas las formaciones pol\u00edticas revolucionarios dentro de EE.UU. La cuesti\u00f3n cr\u00edtica reside en si estas formaciones tienen o no la capacidad organizativa y claridad ideol\u00f3gica para asegurar que cualquier instrumento nuevo creado por los obreros para llenar el vac\u00edo dejado por los viejos sindicatos se convierta en un verdadero instrumento de lucha que promueva la conciencia de clase y atraiga a cada vez m\u00e1s obreros a la lucha por el socialismo. Incumplir con esta tarea s\u00f3lo resultar\u00e1 en m\u00e1s reveses para la clase obrera estadounidense en momentos en que la burgues\u00eda norteamericana le impone una creciente presi\u00f3n sobre las masas.<\/p>\n<div><\/div>\n<div><i><b>Carlos Borrero\u00a0<\/b><\/i><\/div>\n<div><i><b><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=181108\" target=\"_blank\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=181108<\/a><\/b><\/i><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada los casi 1.500 obreros de una f\u00e1brica de autom\u00f3viles de la empresa alemana Volkswagen ubicada en Chattanooga,<\/p>\n","protected":false},"author":72,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[22,27,29],"tags":[],"class_list":["post-3056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-en-la-prensa","category-sindical","category-volkswagen"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-29 09:49:22","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/72"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3056"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3057,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3056\/revisions\/3057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cgt-lkn.org\/bizkaia-gestamp\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}